
Tras confirmarse el primer caso de gusano barrenador en Texas, el presidente de la Unión Ganadera Regional de Chihuahua (UGRCh), Álvaro Bustillos, señaló que la detección era un escenario esperado debido a la cercanía geográfica entre el estado estadounidense y la frontera mexicana.
Explicó que desde hace tiempo se contemplaba la posibilidad de que la plaga llegara al sur de Estados Unidos, ya que los casos han avanzado gradualmente hacia el norte del continente.
“Sabíamos que esto era inminente; tarde o temprano iba a llegar, ya que se encontraba a tan solo 20 o 25 millas de la frontera”, expresó.
El líder ganadero indicó que el avance del gusano barrenador ha puesto en evidencia la falta de herramientas suficientes para combatir la propagación de la plaga. Recordó que actualmente se producen alrededor de 100 millones de moscas estériles como parte de la estrategia de control biológico, aunque reconoció que esta capacidad aún resulta limitada frente a la magnitud del problema.
Asimismo, informó que el próximo 22 de junio iniciará una nueva etapa relacionada con la planta destinada al fortalecimiento de estas acciones, donde comenzarán pruebas y procesos operativos para incrementar la producción. Sin embargo, advirtió que los resultados no serán inmediatos.
“No es algo que de un día para otro nos permita contar con otros 100 millones de moscas; es un proceso que requiere tiempo”, puntualizó.
Ante este panorama, Bustillos consideró probable que las autoridades estadounidenses implementen medidas para restringir la movilización de ganado dentro de Texas mediante esquemas de regionalización, similares a los aplicados en México para contener la dispersión del gusano barrenador.
Finalmente, reiteró la disposición del sector ganadero chihuahuense para colaborar con sus homólogos estadounidenses.
“Extendemos la mano a los ganaderos de Estados Unidos para que conozcan y comprendan las acciones que hemos realizado en México para enfrentar esta problemática”, concluyó.