
Por, César de la Garza Licón.
La pregunta llegó antes de que terminara el café. Entre aranceles, elecciones, seguridad, sequía y los temas que suelen ocupar las conversaciones cotidianas, hablar de desarrollo de proveedores industriales no parece precisamente el asunto más emocionante de la semana.
Sin embargo, la pregunta que encontré hace unos días me pareció interesante: después de casi 60 años de industria de exportación en Chihuahua, ¿Cuántas empresas locales han logrado crecer por ser proveedores de industria de exportación?
La respuesta, si existe gran cantidad de ejemplos en proveeduría indirecta y servicios, pero pocos en producto terminado, si los hay, pero son los menos. Y de nuevo surge el cuestionamiento: ¿cómo es posible que, siendo Chihuahua una potencia manufacturera del país y generador de miles de millones de dólares en exportaciones cada año, sigamos avanzando lentamente en la integración de proveeduría local?
Existen varios ejemplos en el mundo donde los países decidieron desarrollar su proveeduría local. Chile y Brasil son algunos de ellos. Hace algunos años, cuando decidieron salir al mundo para atraer inversión extranjera, también acordaron que esa nueva inversión debía contribuir al desarrollo de una sólida cadena de suministro nacional, es decir, a una mayor participación de proveedores locales en la manufactura.
No impidieron la importación de mercancías. Por el contrario, fueron creativos y generaron incentivos para aquellas empresas que desarrollaban proveeduría local.
Importantes sectores de la industria brasileña muestran resultados significativos. Por citar algunos ejemplos, Volkswagen, GM y Fiat desarrollaron amplias cadenas de suministro nacionales dentro de la industria automotriz. En el sector aeroespacial, el desarrollo de proveedores especializados en maquinados de precisión, electrónica aeronáutica y materiales compuestos ha sido todo un éxito.
No consistió únicamente en decir “compren brasileño”, sino en impulsar una estrategia conjunta entre gobierno y sector privado basada en capacitación, financiamiento especializado, transferencia de tecnología, programas de calidad y apoyos para la adquisición de maquinaria.
Dos grandes ejemplos son Embraer, empresa brasileña que representa uno de los pocos casos en el mundo donde un país en desarrollo logró construir una industria aeroespacial competitiva a nivel global, y Marcopolo, compañía que pasó de ser un fabricante local a convertirse en un referente internacional en la producción de autobuses y soluciones de transporte.
Por otra parte, Sonora, una economía menor que Chihuahua en materia de exportaciones, cuenta desde 2020 con una Ley de Fomento y Apoyo a la Proveeduría. Entre otros aspectos, promueve incentivos para las empresas que integren proveedores locales, así como programas de capacitación y formación para que las micro, pequeñas y medianas empresas puedan cumplir con estándares internacionales.
En 2024 se presentó una iniciativa similar en Chihuahua y, hasta donde es de nuestro conocimiento, se instaló una mesa técnica en el Congreso del Estado para discutirla con la participación de empresarios, gobierno estatal y legisladores.
Las regiones más exitosas del mundo diseñan, desarrollan, fabrican productos. Cuentan con tecnología y empresas propias. Chihuahua ya domina una parte de esa ecuación. Atraer inversión que es importante, pero ahora toca desarrollar capacidades locales, es lo que realmente transformará una economía a largo plazo.