
México abrió oficialmente el Mundial de Futbol 2026, el torneo más grande en la historia de la FIFA, con la participación de 48 selecciones nacionales y partidos distribuidos en 16 ciudades de México, Estados Unidos y Canadá. El encuentro inaugural se celebró en el Estadio Banorte, bajo la atención de millones de espectadores y medios de comunicación de todo el mundo.
Sin embargo, más allá del espectáculo deportivo, especialistas y analistas económicos han puesto el foco en una decisión que distingue a México de sus socios norteamericanos: la concesión de una exención fiscal total a la FIFA para la organización del torneo.
La medida ha reavivado el debate sobre el modelo económico que rige los grandes eventos internacionales. Mientras la FIFA concentra la mayor parte de los ingresos generados por la competencia, los países anfitriones asumen una parte importante de los costos operativos, ambientales y de infraestructura.
Una industria multimillonaria
Aunque la FIFA mantiene su estatus de organización sin fines de lucro, administra uno de los negocios deportivos más rentables del mundo. La Copa Mundial de Qatar 2022 generó aproximadamente 7 mil millones de dólares en ingresos, una cifra que se espera sea superada ampliamente por la edición de 2026 debido al incremento de equipos participantes y partidos programados.
De acuerdo con información difundida por autoridades y organizadores, México justificó la exención fiscal bajo el argumento de la derrama económica que dejará el torneo. Las estimaciones apuntan a beneficios de entre 1,800 y 3,000 millones de dólares para las ciudades sede mexicanas, además de un aumento significativo en el gasto promedio de los visitantes internacionales.
No obstante, diversos expertos sostienen que estos cálculos suelen excluir costos indirectos que terminan siendo absorbidos por los gobiernos y las comunidades anfitrionas.
El impacto ambiental del torneo
Uno de los principales cuestionamientos se relaciona con la huella de carbono que generará la competición. Estimaciones internacionales proyectan que el Mundial 2026 podría producir más de nueve millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente, una cifra sin precedentes para una Copa del Mundo.
La mayor parte de estas emisiones provendría del transporte aéreo necesario para trasladar a equipos, personal, patrocinadores y aficionados entre las 16 ciudades sede ubicadas en tres países. Analistas ambientales señalan que la estructura geográfica del torneo incrementa considerablemente el impacto climático en comparación con ediciones anteriores.
Externalidades y economía lineal
El debate también ha sido vinculado con el concepto de “economía lineal”, un modelo productivo basado en extraer recursos, consumirlos y desecharlos sin incorporar plenamente los costos ambientales y sociales generados durante el proceso.
Según el Circularity Gap Report 2026, elaborado por Circle Economy, las prácticas económicas lineales representan pérdidas equivalentes a 25.4 billones de euros anuales, cerca del 31% del Producto Interno Bruto mundial. El informe advierte que una parte importante de estos costos permanece fuera de los balances financieros tradicionales.
En la misma línea, el Global Risks Report 2026 del Foro Económico Mundial identifica los riesgos ambientales como las amenazas más severas para la próxima década, aunque también señala que continúan siendo insuficientemente atendidos por gobiernos y empresas.
Un debate que trasciende al futbol
Para los críticos, la combinación de exenciones fiscales, costos ambientales y beneficios concentrados en organismos internacionales refleja una dinámica en la que los anfitriones asumen gastos que no siempre son contabilizados de manera transparente.
Mientras millones de aficionados celebran el inicio del Mundial 2026, el torneo también abre una discusión sobre quién obtiene los beneficios económicos de los megaeventos deportivos y quién termina absorbiendo sus costos de largo plazo.
La respuesta, señalan especialistas, será determinante para evaluar el verdadero legado económico y ambiental que dejará la Copa del Mundo más grande jamás organizada.