
Lo que durante años fue considerado un problema ambiental estacional se ha convertido en una amenaza directa para la competitividad turística del Caribe mexicano. La llegada masiva de sargazo a las costas de Quintana Roo coincide este año con uno de los momentos de mayor exposición internacional para México: el inicio del Mundial, confirmando que el fenómeno trasciende la imagen de las playas y golpea de lleno a la economía regional.
Así lo señaló Víctor M. Gómez-Céspedes, experto nacional en economía circular y simbiosis industrial, quien advirtió que el sargazo no debe entenderse únicamente como una crisis de playas, sino como el síntoma visible de un modelo económico que genera elevados costos ambientales y financieros.
De acuerdo con el especialista, las cifras reflejan la magnitud del impacto. Las reservaciones hoteleras en la Riviera Maya han caído hasta el 50 por ciento, mientras que los costos destinados a la limpieza de playas ya superan los 61 millones de pesos. A ello se suman pérdidas proyectadas para el sector hotelero de hasta 129 millones de dólares.
La situación ha encendido las alertas entre los empresarios. La Asociación Mexicana de Mujeres Empresarias comparó los efectos económicos del sargazo con los registrados durante la pandemia de Covid-19. Entre las consecuencias más visibles destacan la cancelación de alrededor de 10 mil reservaciones para bodas y el incremento de gastos operativos para hoteles que destinan hasta el 15 por ciento de su presupuesto anual a la remoción de biomasa en sus frentes de playa.
Gómez-Céspedes destacó que el escenario resulta especialmente preocupante si se considera la relevancia de Quintana Roo para la industria turística nacional. Al cierre de 2024, la entidad registró una derrama turística superior a los 20 mil millones de dólares y concentró el 43.6 por ciento del turismo aéreo internacional que llega a México.
"Bajo estas condiciones, el guion del Mundial como extensión natural de la promoción turística del Caribe mexicano estaba prácticamente escrito. Sin embargo, ese escenario se ha visto alterado por una problemática acumulada durante más de quince años, cuyo costo ningún evento deportivo puede disimular", señaló.
El especialista subrayó además que, mientras México concentra esfuerzos y recursos en la limpieza de playas, otros destinos del Caribe avanzan para aprovechar la coyuntura. República Dominicana ha fortalecido sus campañas de promoción internacional y Punta Cana comienza a captar parte de la demanda turística afectada por la situación en las costas mexicanas.
Para Gómez-Céspedes, la crisis del sargazo ya no puede abordarse únicamente como un desafío ambiental. Su impacto sobre la competitividad, la inversión y el turismo confirma que se trata de un problema estructural con implicaciones económicas cada vez más profundas.
"La llegada del sargazo en plena temporada de alta visibilidad internacional deja una lección clara: las crisis ambientales no esperan calendarios turísticos y los mercados competidores tampoco", concluyó.