Viven Chivas un verdadero infierno

Bochornoso y condenatorio. El sábado de gloria se convirtió en un verdadero infierno para las Chivas al caer 3-1 contra el Puebla y consumar su peor racha en los torneos cortos con 8 partidos sin triunfo y 5 derrotas en fila.

En otra noche fatídica para los rojiblancos, con la eliminación a cuestas y amenazados por la problemática del descenso, ganarle en casa al Puebla era una obligación que el Rebaño no le supo cumplir a su afición y a su historia.

El equipo visitante se plantó en la cancha del Estadio Akron con mejores credenciales en el torneo que las del equipo local y supo reflejarlo también en el terreno de juego.

Las realidades eran distintas: mientras los rojiblancos tenían en juego puntos para el futuro al estar involucrados en la quema del cociente, a los poblanos un triunfo los ponía en Liguilla.

El eje del partido fue el lateral del puebla Brayan Angulo. El colombiano abrió el marcador a favor de los locales con un autogol, pero el resto del primer tiempo le bastó para redimir su error y saldar esa deuda con dos anotaciones que remontaron e inclinaron el encuentro a favor de los suyos.

Tomás Boy se presentaba ante su afición, comenzó con el grito de su primer gol y hasta un breve baile como rojiblanco, pero el resto del partido lo contempló desolado en la desventaja que tenía en sus hombros y que marcaba el naufragio de una segunda derrota.

Enfrente, el Puebla del "Chelís", con un equipo que sobresale por jugar como tal: en conjunto. Alejados de los reflectores y las individualidades, llegaron también con la necesidad de ganar y lo supieron concretar.

En el segundo tiempo, Matías Alustiza se encargó de dar el último martillazo a la cruz que seguirá cargando el Guadalajara, con el 3-1.

El partido, además, fue un claro ejemplo de lo que pierde el equipo al no contar con Isaac Brizuela, el jugador más rescatable del torneo, que cumplió con un partido de suspensión.

El equipo se hunde en la tabla de clasificación en el decimoquinto lugar, con 15 puntos insuficientes e impropios de un equipo considerado el más popular y entre los grandes.

La barra rojiblancas, desolada en las tribunas, se unió en una sola voz en los últimos minutos del partido: "¡Que se vayan todos, que no quede ni uno solo!", cantaron en protesta.

Después del silbatazo final, los jugadores se mantuvieron brevemente en el campo y se retiraron entre abucheo. Alan Pulido se cubrió con la camiseta el rostro.

EN CIFRAS

1 punto de 24 posibles suma el Rebaño en sus últimos 8 encuentros.

 

Citlalli Medina | Reforma

Por: Redacción

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