La complicada posición del FC Barcelona después del mercado de fichajes

Hubo una cierta sensación de alivio al cierre del mercado de fichajes del FC Barcelona el 31 de agosto pasado. La deuda de 1.3 billones de euros que sostiene el club necesitaba un traspaso importante de jugadores que se terminó por dar. Antoine Griezmann hizo las maletas de vuelta al equipo de donde provino, el Atlético de Madrid. Y de esta forma el FC Barcelona descargaba de sus cuentas el salario más alto de su plantilla, cercano a los 30 millones de euros.

Pero el alivio en la casa culé se transformó rápidamente en fuente de preocupación por parte de los aficionados, que acaban de perder al mejor jugador en su historia, Lionel Messi.

Se vivió una fuerte agitación en redes sociales por parte de fans que se manifestaban contra las políticas de fichajes de su club, al ver que el posible tridente de ataque del equipo en su primer partido en casa de Champions League contra el Bayern Múnich podría estar conformado por Martin Braithwaite, Memphis Depay y el recién llegado Luuk de Jong: Un jugador que días antes se había visto relegado a la tercera opción en el ataque del Sevilla.

Se está lejos, muy lejos, de aquellas épocas en las que se paseaban por los campos europeos con Ronaldinho, Eto'o, David Villa, Neymar o Luís Suárez.

El Barça ya dejó de ser un club atractivo para los jugadores de la élite. Pese a la historia del club y la posición de la ciudad como un destino de preferencia para eventos no solamente de fútbol, sino también de otros deportes cada vez más populares, el estado actual del club no invita al optimismo.

Joan Laporta, el recientemente electo presidente del club, tuvo que realizar recortes históricos en la masa salarial del club, y tomar decisiones drásticas como la no renovación de Messi. Decisiones contrarias al clamor popular, pero que están inscritas dentro del marco necesario para salvar al club de la bancarrota.

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El socio culé sigue culpando a la antigua directiva, presidida por Josep Maria Bartomeu, por lo que Laporta aún permanece con cierto crédito, pero la imagen que la nueva directiva dio en los últimos meses fue criticada desde muchos sectores, ya que tardó mucho en efectuar los cambios que el club necesitaba. No inscribieron más que hasta el último momento a los nuevos fichajes, y después de que jugadores de largo recorrido como Piqué o Busquets aceptaran reducirse el salario.

La incapacidad para traspasar a jugadores que apenas sumaron minutos en los últimos meses, como Coutinho y Umtiti, dejó entrever la mala gestión en este mercado de fichajes.

La delicada situación económica del club que empujó a Griezmann a marcharse (cuando en teoría era el jugador con el perfil idóneo para ser la estrella del equipo) fragilizó al club en las negociaciones con el Atlético al punto que los madrileños consiguieron un préstamo inicial con una opción de compra por 40 millones a pagar el próximo verano o en el 2023.

El cambio de Griezmann por De Jong recuerda incluso al que vio salir al brasilero Arthur a la Juventus en intercambio de Miralem Pjanic (que ahora se fue cedido al Besiktas). Un movimiento que alivió las cuentas pero que resultó fatal deportivamente.

Por ahora existe un clima en el club en el que las nubes negras están acechando el cielo de Barcelona, pero de alguna manera la tempestad está siendo contenida.

Se suponía que la nueva directiva traería nuevas ideas y una transparencia en la gestión que hasta el momento no se vio. Y esto está empezando a desesperar a los culés. Diversas fuentes indican también que hay frustración en el vestuario de jugadores debido a la mala imagen que dio el club durante la ventana de fichajes.

El club se tiene que contentar de apoyarse en los destellos de optimismo que generan noticias como las de Ansu Fati heredando la camiseta número 10 de Lionel Messi. El joven canterano de La Masia tiene el talento suficiente como para emocionar al Camp Nou, y podría ser la joya que ilumine al club en este complicado momento.

 

Por: Redacción4

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Sigue en litigio de empresa Boliviana contra GCC

En una columna de prestigio nacional, el periodista Dario Celis vuelve a mencionar al Grupo Cementos de Chihuahua frente a problemas de litigios.

En esta ocasión menciona que esta empresa cuenta con una demanda por parte de la Sociedad Boliviana de Cementos tras infligir su derecho de preferencia como socia.

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Lo que llama la atención es la pregunta que hace el columnista respecto al órgano regulador de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, advirtiendo de alguna manera que habrá de accionarse este organismo contra la empresa cementera.

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