¿Animales congelados en el norte de Noruega por bajas temperaturas? (videos)

El frío extremo desatado por la tormenta invernal que azota el norte de Noruega, no solo hace estragos en la vida cotidiana de las personas, sino que también empieza afectar a las vida silvestre de esas naciones. 

A través de redes sociales circulan algunos videos donde se puede observar como los animales que se encuentran a la intemperie están congelados debido a las bajas temperaturas que llegan a alcanzar los -52.6°C en el norte de Noruega.

Uno de los videos habría sido grabado por un hombre, quien mientras recorría el campo se percató de que a su alrededor había varios animales congelados debido a las bajas temperaturas.

En otro video, se puede apreciar que un ciervo presenta problemas para andar, ya que sus ojos, orejas y parte trasera del cuerpo se encuentran cubiertos por hielo, incluso el peso hacen que su parte superior caiga al suelo.

Posteriormente en la grabación se aprecia que unos sujetos se acercan a ayudar al animal, sin embargo este se muestra temeroso por lo que se alejó. Sin embargo, los hombres persiguieron al ciervo hasta las calles principales de una ciudad en Estados Unidos o Canadá, hasta que uno de ellos logra atraparlo para retirarle el hielo que no le permite respirar.

Otro acontecimiento inusual en el norte de Noruega 

La región de Nordmarka en la capital noruega, Oslo, registró su temperatura más baja hasta la fecha con -31,1ºC. Varias estaciones de esquí tuvieron que cerrar en Noruega, los pastores de renos tuvieron que enfrentarse al frío y trabajar a -46ºC.

Por lo que, en un acontecimiento inusual, una pareja venezolana decidió hacer un curioso experimento, quienes expusieron un pantalón mojado al frío extremo de -26 grados y después de 25 minutos, quedaron sorprendidos al ver que la prenda se volvió completamente rígida. La mujer no podía creer el resultado pues tal como muestra en el video, el pantalón estaba sólido como una roca.

Este inusual resultado ilustra de manera vívida las condiciones extremas que pueden experimentarse en el norte de Noruega durante los meses de invierno. 

Con información de lasillarota.com.

Tips al momento

Entre la placa y la copa: cuando la autoridad olvida el uniforme

La información que continúa surgiendo sobre el zafarrancho ocurrido al exterior del bar La 4 vuelve a colocar sobre la mesa un tema que incomoda, pero que no puede ignorarse: el actuar de servidores públicos encargados de la seguridad que, lejos de conducirse con responsabilidad, terminan involucrados en hechos de violencia mientras se encontraban en un entorno de consumo de alcohol.

De acuerdo con los datos que han trascendido, una mujer identificada como Karen resultó lesionada por proyectil de arma de fuego, en un incidente donde fue detenido César, señalado como instructor de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, a quien se atribuyen las detonaciones. Además, se ha mencionado que la propia lesionada estaría adscrita al área de Operaciones Estratégicas de la Fiscalía y que también portaba un arma.

Más allá de lo que determinen las investigaciones, el caso exhibe una problemática recurrente: la aparente normalización de que elementos con responsabilidades sensibles frecuenten establecimientos nocturnos portando armas de cargo. No se trata de cuestionar la vida personal de los funcionarios, sino de subrayar la enorme responsabilidad que implica portar un arma bajo el respaldo del Estado.

El uniforme aunque no siempre sea visible representa una investidura permanente. La capacitación, el rango o la pertenencia a áreas estratégicas no son distintivos menores; son una encomienda que exige disciplina incluso fuera del horario laboral. El consumo de alcohol y el manejo de armas es una combinación que, por sí misma, debería encender alertas institucionales.

Este tipo de episodios golpea directamente la confianza ciudadana. 

La percepción pública se deteriora cuando quienes tienen la tarea de proteger terminan protagonizando situaciones de riesgo. 

La exigencia social no es extraordinaria: protocolos claros, supervisión efectiva y consecuencias cuando estos se incumplen.

Si las instituciones buscan credibilidad, deben asumir que la transparencia no es opcional. La sociedad espera investigaciones imparciales, deslinde de responsabilidades y, sobre todo, medidas que eviten que hechos similares se repitan.

Porque cuando la autoridad se involucra en actos que ponen en peligro a terceros, el problema deja de ser individual y se convierte en institucional. Y ahí, el silencio o la tibieza no son opciones.

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Más allá de lo que determinen las investigaciones, el caso exhibe una problemática recurrente: la aparente normalización de que elementos con responsabilidades sensibles frecuenten establecimientos nocturnos portando armas de cargo. No se trata de cuestionar la vida personal de los funcionarios, sino de subrayar la enorme responsabilidad que implica portar un arma bajo el respaldo del Estado.

El uniforme aunque no siempre sea visible representa una investidura permanente. La capacitación, el rango o la pertenencia a áreas estratégicas no son distintivos menores; son una encomienda que exige disciplina incluso fuera del horario laboral. El consumo de alcohol y el manejo de armas es una combinación que, por sí misma, debería encender alertas institucionales.

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