
Hace unas décadas, era muy complejo el que personas de distintos partidos convivieran en una misma sala mientras hablaban acerca de los problemas del país. Como perros y gatos. Al pasar a una democracia abierta, y el desplazamiento gradual que tuvo el PRI del poder, se empezó a tolerar lo distinto. A aceptar que la otra persona tal vez tenga razón, o simplemente a entender su postura, y no escalar a un conflicto por un partido. Muchos ejemplos de esto; el primer debate televisado en la elección de 1994; las redes sociales; pluralidad en el Congreso; o las mesas de debate que se fueron dando en las distintas televisoras con representantes de partidos. Entre muchas otras cosas.
Este legado nos dio una generación que creció abierta a la pluralidad. A la alternancia de ideas. A la tolerancia mutua entre actores políticos. La generación Z no busca replicar las acciones de antaño. La realidad que en muchas localidades era un constante conflicto entre panistas y priístas. Esas peleas y riñas ya no suelen suceder. De hecho, la Gen Z por medio de la tecnología ha abierto la posibilidad de debatir, y defender posturas políticas por medio de redes sociales. No solo en estas, sino en los medios de comunicación en general. Programas como Punto Medio, Razonados, La Saga, por nombrar los más populares en su género, han abierto las puertas a jóvenes interesados en llevar un mensaje.
Fortaleciendo este tipo de ejercicios, el pasado viernes 16 de enero, llevamos a cabo un foro en el Congreso del Estado. Se llamó “Los retos y adversidades del México actual”, esto por parte de la Red Juvenil Por México. Tuvimos 4 invitados, todos ellos representando a un partido político: Erick Dour de Movimiento Ciudadano; Omar Ríos del Partido Acción Nacional; Yunes Alejandro Jamis del Partido Revolucionario Institucional; y Eduardo Parga del Movimiento Regeneración Nacional. Se respiró un ambiente de debate, ideas, posturas encontradas, otras peleadas y antagónicas.
El haber llegado a este consenso de dialogo entre partidos no se logró solo. Se llegó a esto gracias a la tecnología y la voluntad entre las partes. Mas no significa que esto se mantenga por sí mismo. Cada ciudadano tiene el deber de sumar a este ambiente de debate y cordialidad. Asistir a debates y foros, opinar, alzar la voz, y siempre respetar al de al lado, al que piensa distinto a ti. Y entender que el fanatismo legitimó a varios líderes a cometer atrocidades.
Por último, me gustaría reivindicar que no podemos perder ese ambiente de pluralidad ya mencionado. En los últimos años, no solamente en México, sino en todo el mundo, las personas se encuentran cada vez más polarizadas. Una polarización que parte de aquellos líderes demagogos y populistas que lo único que buscan es cimentar su base electoral y perpetuarse en el poder. El evento que se realizó el viernes es un antídoto a estos males. Todo eso a costa del diálogo y la paz entre sus connacionales, y en algunos casos, entre extranjeros.