
El Programa Bracero fue un acuerdo laboral entre México y Estados Unidos que estuvo vigente de 1942 a 1964. Al finalizar, miles de trabajadores regresaron a la frontera, encontrándose con un país que no ofrecía la capacidad de generar suficientes oportunidades laborales. Ante esto, un grupo de empresarios juarenses, encabezados por Don Jaime Bermúdez Cuarón, impulsó negociaciones con las autoridades federales para iniciar lo que primeramente se conoció como el Programa de Maquila, hoy IMMEX.
Gracias a este esfuerzo, se logró atraer inversión extranjera a la frontera y generar oportunidades de empleo. Con los años, el programa se amplía a ciudades del interior del país, y siendo uno de los pilares del desarrollo industrial nacional.
Hoy, la industria IMMEX representa un porcentaje considerable del empleo formal y de las exportaciones de México, consolidándose como uno de los principales motores del comercio exterior del país. Sus polos industriales más relevantes son Baja California, Coahuila, Nuevo León y Chihuahua, así como en estados del interior como Guanajuato y Jalisco.
Aquí, nuestro estado alberga uno de los principales referentes nacionales de esta industria de exportación: la Heroica Ciudad Juárez, concentra una participación relevante del empleo IMMEX y del valor exportador del sector a nivel nacional y estatal. La ciudad reúne empresas de los ramos automotriz, eléctrico-electrónico y médico, entre otros, que en conjunto generan cerca de la mitad del empleo local. Esto evidencia tanto la fortaleza productiva de la región como su limitada diversificación económica.
Sin duda, Chihuahua es un territorio con gran tradición manufacturera; además de Ciudad Juárez, la industria IMMEX mantiene presencia importante en Chihuahua capital, Delicias, Camargo y otras localidades del estado.
Ciudad Juárez anticipa retos que deberá enfrentar para sostener su liderazgo en la Industria en los próximos años. En los últimos dos años, sus exportaciones han registrado un crecimiento, mientras que el empleo se muestra en declive. Esta dinámica responde, a la incorporación sistemas de automatización robótica e inteligencia artificial en los procesos productivos. La industria es más eficiente y productiva, tal vez, pero requiere cada vez menos mano de obra, una tendencia que difícilmente se revertirá.
A ello se suma la desaceleración de la economía de Estados Unidos, destino de la mayoría de las exportaciones de Ciudad Juárez, lo que vuelve a la ciudad particularmente vulnerable a los ciclos económicos y a la incertidumbre comercial. El posible impacto de nuevos aranceles genera cautela y frena inversiones.
Se intensifica la competencia de otros polos industriales nacionales, como el más reciente San Luis Potosí, o de destinos internacionales en Centroamérica que comienzan a posicionarse como alternativas viables para la inversión.
Cabe entonces preguntarse si Ciudad Juárez puede percibirse como un laboratorio de lo que más adelante podría replicarse en el interior del estado. Sabemos que Chihuahua capital cuenta con una economía más diversificada, pero ¿qué ocurrirá con otras regiones? ¿Está anticipando Juárez el futuro que enfrentarán otros polos industriales del país?
Si Ciudad Juárez ha sido históricamente la antesala del cambio industrial en México, quizá debamos preguntarnos: ¿estamos leyendo a tiempo las señales que hoy nos muestra?
Por: César de la Garza Licón
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