
La política mexicana sacudió la agenda el día de ayer, por más que haya sido Domingo de puente largo, este inicio de febrero nos ha regalado un movimiento de tablero que, aunque intenten venderlo como un proceso natural de "fortalecimiento partidista", huele a una profunda reestrategia de cara a la sucesión y las intermedias de 2027. La salida de Adán Augusto López Hernández de la coordinación de Morena en el Senado no es un evento menor; es el retiro estratégico de un hombre que, hasta ayer, sostenía las riendas del legislativo con mano de hierro. ¿Se va tras bambalinas un opositor a la Presidenta de la República?, ¿pierde margen de maniobra el expresidente AMLO?
Oficialmente, Adán Augusto deja la JUCOPO y la coordinación de los senadores de MORENA para "ensuciarse los zapatos". Su argumento es que el movimiento necesita fortalecer la unidad y el territorio rumbo a 2027 (que una parte de mí no lo duda, MORENA ya no tiene el barniz que tenía antes), especialmente en los estados con mayor padrón electoral, pero además, ponerle el ojo a los estados que les falta por gobernar. Sin embargo, en los pasillos de la Cámara Alta la lectura es distinta. ¿Se va por convicción o por el peso de los negativos? No podemos ignorar que el tabasqueño arrastra el desgaste de polémicas recientes y nexos evidentes con el narcotráfico, incluyendo señalamientos sobre su gestión previa en Tabasco y vínculos que la oposición no ha dejado de señalar. Inclusive es prudente hacer la pregunta de por qué sucedió esto tres días después de la última llamada de la Presidenta con Donald Trump, y sus claros embates hacia el crimen organizado en México.
El relevo queda en manos de Ignacio Mier Velasco, un hombre que conoce las entrañas del legislativo tras su paso por la Cámara de Diputados, y que ya fue coordinador de MORENA mientras Ricardo Monreal lo fue en el senado (es decir, salió la misma). Mier recibe un grupo parlamentario cohesionado bajo el "Plan C", pero con el reto de mantener la interlocución con una oposición que ya ve en este cambio una oportunidad para "oxigenar" el diálogo institucional. La pregunta es si Mier será un coordinador con luz propia o si Adán Augusto seguirá operando desde su escaño, ahora con la libertad que le otorga no tener el cargo formal. ¿Qué agenda seguirá Mier?, ¿la de AMLO o la de CSP?
Llama la atención la ambigüedad sobre si esta decisión fue consultada directamente con la presidenta Claudia Sheinbaum. Se le vió contenta, sonriendo, con ánimo de dar la noticia. A fin de cuentas no es ninguna sorpresa; pero si hay sorprendidos… sobre todo en Chihuahua, con Andrea Chávez, Javier Corral y Juan Carlos Loera. Aunque Adán Augusto afirmó haber "hablado con quien tenía que hablar", la mandataria se limitó a señalar que fue una decisión personal del senador, y el mismo lo ratificó en entrevista con Ciro Gómez Leyva. Este distanciamiento retórico sugiere que la Presidenta está permitiendo que los liderazgos del sexenio anterior busquen su propio acomodo fuera de la estructura central de toma de decisiones del Ejecutivo.
Adán Augusto López no se va a su casa, se va a la calle. Morena sabe que para ganar "prácticamente todas las gubernaturas en 2027", necesita a sus operadores más hábiles operando sin las restricciones de la agenda legislativa. ¿Es cierto, o son producto de presiones externas?, ¿se va por qué las circunstancias no son las que se esperaban?
De analizar que un General deje el frente de batalla para ir a la retaguardia, no siempre es para organizar el avance; a veces es porque el frente ya no le es sostenible.
La moneda está en el aire, y el Senado estrena una nueva era con Ignacio Mier al frente. Veremos si el cambio de rostro calma las aguas o si solo es un cambio de guardia en la misma torre de control.