
CIUDAD DE MÉXICO (apro).-Rodolfo “El Negro” Guzmán falleció este lunes. Fue uno de los reporteros fundacionales de Proceso.
Guzmán, quien formó parte del equipo inicial que dio vida al semanario en noviembre de 1976, dejó un legado de reportajes críticos y rigurosos que marcaron la transición hacia un periodismo independiente en el país.
Con una trayectoria que abarcó décadas en el periodismo, fue uno de los reporteros que abandonaron el diario Excélsior tras el golpe orquestado por el gobierno de Luis Echeverría en julio de 1976. Junto a figuras como Julio Scherer García, Miguel Ángel Granados Chapa, Vicente Leñero y otros, participó en la creación de Proceso.
Su primer texto firmado, “¿Altar de la patria?”, fue un cuestionamiento al nacionalismo oficial
Uno de los hitos iniciales en la carrera de Guzmán en Proceso fue el reportaje “¿Altar de la patria?”, publicado en el número 2 de la revista, el 13 de noviembre de 1976 –apenas una semana después del debut del semanario el 6 de noviembre–.
Este texto, representó no solo su primera contribución destacada en la nueva publicación, sino un ejemplo temprano del estilo incisivo que definiría a Proceso: un periodismo que confronta el poder con hechos y análisis.
El artículo se centró en la controversia alrededor de los supuestos restos de Cuauhtémoc, el último emperador azteca, “descubiertos” en 1949 en la iglesia de Santa María de la Asunción, en el pueblo de Ichcateopan, Guerrero. Guzmán narró con detalle el contexto: un decreto presidencial de Echeverría en enero de 1976 creó una comisión investigadora para validar los hallazgos, promovidos por la profesora Eulalia Guzmán como un símbolo de identidad nacional.
Sin embargo, el reportaje expuso las conclusiones preliminares de la comisión –integrada por expertos del INAH, IPN, UNAM y El Colegio de México–, que desmentían la autenticidad: los restos eran fragmentarios, de múltiples individuos (incluyendo femeninos y mestizos), y no correspondían a un entierro prehispánico único.
Con un tono crítico pero documentado, Guzmán destacó la tensión entre ciencia y política. Relata anécdotas como la reunión en Los Pinos, donde el gobernador de Guerrero, Rubén Figueroa, respondió a las evidencias científicas con un pragmático “necesitamos héroes”.



El presidente Echeverría, en un acto de “convicción cívica y patriótica”, declaró los restos auténticos pese a los dictámenes, urgiendo a la comisión a “apresurar” sus estudios. El texto incluye descripciones vívidas del pueblo: un lugar pobre, con apenas 3 mil 300 habitantes, donde la iglesia colonial se convirtió en un “altar de la patria” simbólico, adornado con flores y banderas, pero cuestionado por la evidencia.
Este reportaje, ilustrado con fotos de la iglesia y la tumba, no sólo informó sobre un debate histórico –que cuestionaba el indigenismo oficial del PRI–, sino que ejemplificó el compromiso de Proceso con la verdad por encima de narrativas oficiales. Guzmán, como reportero de a pie, combinó crónica de campo con análisis.
En una publicación en X, la organización civil Acción Ciudadana Frente a la Pobreza comunicó el fallecimiento de Rodolfo Guzmán.
“Rodolfo fue un verdadero protagonista de la vida pública de México. Periodista, comunicador, activista, servidor público y consultor, una vida dedicada a la verdad y a la construcción de mensajes con propósito.
“Te recordamos como un referente del periodismo nacional y estratega de incontables campañas e iniciativas a favor de un México más justo, sin pobreza y con igualdad”, destacó la ONG.
Con información de Proceso.