Republicanos prevén una elección intermedia difícil por la guerra con Irán y el alza de la gasolina

NUEVA YORK (AP) — Este no es el preludio de las elecciones de mitad de mandato que querían los republicanos.

Un año y medio después de ganar la Casa Blanca con la promesa de bajar los costos y poner fin a las guerras, Donald Trump es un presidente en tiempos de guerra que dirige un alza de los costos de la energía y un conflicto en el extranjero en escalada que desagrada a muchos miembros de su propio partido.

Trump ofreció poca claridad esta semana a una nación ansiosa por obtener respuestas durante un discurso transmitido en horario estelar desde la Casa Blanca, el primero desde que Estados Unidos e Israel atacaron a Irán hace más de un mes, al sugerir al mismo tiempo que la guerra estaba terminando y expandiéndose.

“Gracias al avance que hemos logrado, puedo decir esta noche que vamos por buen camino para completar pronto, muy pronto, todos los objetivos militares de Estados Unidos”, afirmó Trump. “Vamos a golpearlos extremadamente duro durante las próximas dos o tres semanas”.

Los comentarios del mandatario llegan aproximadamente seis meses antes de que los votantes de todo el país comiencen a emitir sus votos en elecciones que decidirán el control del Congreso y gubernaturas clave durante los dos últimos años de Trump en el cargo. Por ahora, los republicanos, que controlan todas las ramas del gobierno en Washington, se preparan para una dolorosa reacción política.

“Se avecina un noviembre muy difícil”, advirtió el veterano encuestador republicano Neil Newhouse. “En un momento en el que necesitamos cada respiro posible para mantener la Cámara y el Senado, nuestra ventaja se está erosionando”.

 

Los republicanos enfrentan un panorama político cambiante

Es difícil exagerar cuánto ha cambiado el panorama político.

A estas alturas del año pasado, muchos líderes republicanos creían que había un camino para preservar su estrecha mayoría en la Cámara y retener con facilidad el Senado. Ahora, en privado, admiten que la Cámara está prácticamente perdida y que los demócratas tienen una posibilidad realista de quedarse con el Senado.

Los republicanos también tienen dificultades para unificarse en torno a un mensaje claro de mitad de mandato sobre Irán.

El Comité Nacional Republicano ha evitado en gran medida la guerra en los puntos de conversación emitidos a portavoces durante el último mes. Los líderes de los comités de campaña del partido responsables de la Cámara y el Senado rechazaron solicitudes de entrevista. Muchos candidatos republicanos vulnerables evaden el tema, sin querer defender ni cuestionar públicamente a Trump.

El presidente sigue siendo profundamente popular entre los votantes republicanos, y cuenta con partidarios efusivos como el senador Lindsey Graham, de Carolina del Sur.

“Ese fue el mejor discurso que podría haber esperado”, escribió Graham en redes sociales tras el discurso de Trump el miércoles por la noche. Sostuvo que el mandatario “dio al pueblo estadunidense un camino claro y coherente hacia adelante”.

Trump se esforzó poco para vender el conflicto a los estadunidenses antes del ataque inicial. Cinco semanas después, al menos 13 miembros del servicio militar de Estados Unidos han muerto y cientos más han resultado heridos. Miles de soldados adicionales se han concentrado en la región, y el Pentágono solicitó 200 mil millones de dólares en nueva financiación.

El estrecho de Ormuz, un paso clave para una quinta parte del petróleo mundial, sigue cerrado. El precio promedio de un galón de gasolina en Estados Unidos fue de 4.08 dólares el jueves, según la Asociación Estadounidense de Automovilistas (AAA, por sus siglas en inglés), casi un dólar más que el último día del presidente Joe Biden en el cargo.

Trump insistió el miércoles en que los precios de la gasolina caerían rápidamente una vez que concluyera la guerra, pero no ofreció ninguna solución para reabrir el estrecho de Ormuz. En cambio, invitó a los aliados escépticos de Estados Unidos a hacerlo ellos mismos.

Insistió en que la guerra valdría la pena.

“Esta es una verdadera inversión en sus nietos y en el futuro de sus nietos”, afirmó Trump. “Cuando todo termine, Estados Unidos será más seguro, más fuerte, más próspero y más grande de lo que jamás ha sido antes”.

La exrepresentante Marjorie Taylor Greene, una republicana de Georgia que alguna vez fue una de las aliadas más vehementes de Trump en el Congreso, arremetió contra su política sobre Irán.

“Deseaba tanto que el presidente Trump pusiera a Estados Unidos primero. Eso es lo que creía que haría. Todo lo que escuché de su discurso de esta noche fue GUERRA GUERRA GUERRA”, escribió en redes sociales. “Nada para bajar el costo de vida de los estadounidenses”.

 

El tiempo no está del lado de Trump

Alrededor de 6 de cada 10 adultos en Estados Unidos dicen que la acción militar de Estados Unidos en Irán “ha ido demasiado lejos”, según una encuesta de AP-NORC realizada en marzo. Aproximadamente un tercio aprueba cómo maneja el tema de Irán en general.

La posibilidad de enviar fuerzas de Estados Unidos a Irán también parece políticamente inaceptable.

Alrededor de 6 de cada 10 adultos se oponen “firmemente” o “algo” al hecho de desplegar tropas estadunidenses sobre el terreno para combatir a Irán. Entre ellos está cerca de la mitad de los republicanos. Solo alrededor de 1 de cada 10 está a favor de desplegar tropas.

Al mismo tiempo, los índices de aprobación de Trump se han mantenido sistemáticamente débiles. Alrededor de 4 de cada 10 estadunidenses aprueban la forma en que maneja la presidencia, lo cual coincide, a grandes rasgos, con lo que ha sido durante todo su segundo mandato.

El estratega republicano Ari Fleischer, un alto asesor en la administración del expresidente George W. Bush, reconoció que Trump no ha recibido el mismo impulso en las encuestas por esta guerra que el que Bush obtuvo tras invadir Irak.

Bush, por supuesto, trabajó para adquirir el respaldo público a la guerra de Irak antes de entrar en ella. Inmediatamente después de la invasión de 2003, la popularidad del entonces presidente se disparó, al igual que el mercado bursátil.

El ánimo público y la economía se deterioraron solo después de que el conflicto se prolongó. En última instancia, se extendió por más de ocho años, produjo una generación de republicanos antibélicos y sembró las semillas de la política exterior de “Estados Unidos primero” de Trump.

“Mi esperanza es que la experiencia de Trump sea exactamente lo contrario de la experiencia de Bush”, manifestó Fleischer.

Señaló que Trump debe ganar la guerra de manera decisiva y rápida para evitar una reacción adversa mayor, y añadió que podría haber un “lado político muy significativo” si las cosas terminan bien, baja el petróleo y los mercados repuntan.

El estratega agregó que las acciones de Trump importarán mucho más que sus palabras.

“En última instancia, no se le va a juzgar por su capacidad de persuasión ni por sus explicaciones o sus afirmaciones; se le va a juzgar por sus resultados”, expresó.

 

 

Con información de: Proceso.

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