
El día de ayer, scrolleando por redes sociales vi un video que me impactó bastante. Entre lo surreal que puede llegar a ser, y lo lamentable también, pude ver un reel de un hombre amenazando a otro con un machete. Esto sucedió en la capital del Estado. Hasta tuve la oportunidad de enseñárselo a mis amigos chilangos, haciéndoles la bufa de que en Chihuahua no puedes andar pitando y agrediendo por la calle, solo por precaución.
Aparte del revuelo que puede suscitar en las redes sociales, es importante hacer una pequeña introspección acerca de qué está pasando en la sociedad. Y cuando hablo de esta, de pronto me gustaría condensarla un poco más. En esta columna se ha comentado bastante la situación que se vive a nivel nacional. Pero pocas veces se ha discutido aquí acerca del presente en nuestro Estado.
El despertar, y abrir el periódico digital de nuestra preferencia no siempre es grato. Y sí hay noticias fabulosas todos los días, pero también se es testigo de una crisis de seguridad que en vez de mejorar, empeora. Los orígenes del presente no se aparecieron de la nada. Este ejemplo en particular es una pizca de lo que sucede en las comunidades del estado.
Sin repartir culpas, solo puede haber dos factores que ocasionen eventos como los del machete en la calle. La falta de oportunidades que se vive en los sectores más marginales, y una falta de estrategia de seguridad por parte de los 3 órdenes de gobierno. El discurso el cual se trata de implantar, acerca de los avances en materia de seguridad, como que no nos termina de convencer, porque tampoco somos incrédulos.
El miedo se siente, hasta vibra, y un sentimiento que a mi parecer aflora, es la desesperanza. El sentir que la inseguridad es un cuello de botella sin fondo. Para algunos esto no es un pensamiento errado si es que se lleva experimentando esto más de 15 años.
Soluciones hay. Absolutas, perfectas o mágicas, tampoco. Pero sería muy importante que nosotros como chihuahuenses hagamos un análisis crítico acerca del trabajo de nuestras autoridades. Si es que verdaderamente están llevando a cabo políticas públicas, gestionando más recursos o implementando una coordinación institucional.
O, solamente están en campaña. Sabiendo de antemano, que esa crisis de oportunidades ya comentada no solo es seguridad. Es transporte, educación, un hogar equilibrado, padres presentes, cultura, deporte, salud, y ahí es donde se encuentran con una responsabilidad jurídica, social y política los 3 tipos de gobierno.
Es muy bonito ir a comer con el empresariado o con un gremio agropecuario, pero la responsabilidad primero está en la oficina, no fuera de ella. Y si nosotros como sociedad, estamos aplaudiendo las bardas y los mensajes de una campaña anticipada, y no analizamos primero los resultados, ahí estamos fallando.
El político por antonomasia se aferra al poder, sería una contradicción casi biológica pedirles que dejen la grilla. Lo que sí está en nuestras manos, es pedirles prioridades, y castigar con el voto y la voz alzada los descuidos evidentes.
Cabe recalcar que este mensaje no exime a los legisladores y fuerzas opositoras. Pero bueno, la interrogante es para ti que me lees, ¿qué opinas?