
Por, Patricio Deandar Solís.
El mundo está ardiendo, y con él, el evento más importante del mundo. Se estima que lleguen a las ciudades sede del mundial cerca de 5.5 millones de personas. Desde luego, en su mayoría turistas con la suficiente solvencia económica para disfrutar de la euforia.
Ahora, muchos periodistas, líderes de opinión y aficionados se han preguntado los últimos días, ¿dónde quedó esa euforia? Los últimos dos mundiales tuvieron lugar en dos países separados cultural, económica y geopolíticamente de Occidente. Qatar y Rusia tienen gobernantes y un estilo de vida contrarios a los Derechos Humanos o a los organismos internacionales. Y así, lograron llenar todas las expectativas de marcas, patrocinadores y líderes mundiales, que como ya se dijo, son diametralmente distintos en su forma de pensar.
Dignos anfitriones, hicieron posible todo lo necesario para llevar a cabo el evento; seguridad, alcohol —aunque en Qatar no sea bien visto—, organización y una apertura a aquellas culturas y países visitantes.
Hoy, vemos 2 de los 3 países sede a punto de tronar. Estados Unidos está apunto de recibir a la selección de un país con el cual mantienen una guerra que tiene a sube y baja los precios del petróleo. Y México, una capital al colapso por grupos antagónicos y vulnerables queriendo ser escuchados.
El vecino del norte encara un riesgo de terrorismo, el cual no se concentra en una ciudad sede, sino en todas. Intermitente. En el momento en el que escribo esta columna, se encuentran en negociaciones tersas e incomprensibles para la diplomacia moderna. Por lo que no hay garantía de paz, y menos con los próximos juegos.
No hace falta hablar de todo lo que enfrenta el Gobierno de México, muchos medios lo han cubierto. Claudia Sheinbaum está confrontando peticiones y exigencias imposibles de cumplir. La poca gobernabilidad que puede mantener la SEGOB, hoy sale a la luz. Según la RAE, ingobernable es el antónimo de gobernabilidad. Un gabinete permeado de todo, menos de estadistas acreditados con experiencia y capacidad. Aristóteles propone la demagogia para aquellos regímenes alejados de la verdad y cerca de un gobernante enfocado en el engaño y la mentira a cambio del poder.
Las consecuencias de un mal gobierno tarde que temprano se presentan, y vaya que duele el fregazo de estas. Hace 8 años era impensable esto, a Miguel Ángel Mancera –entonces Jefe de Gobierno– y Enrique Peña Nieto nunca se les pasó por la cabeza esta atrocidad.
Esperemos, próximos mundiales con mayor planeación. Y gobernantes con un antecedente de lo que no es modelo para recibir millones de visitantes provistos de gozar y disfrutar.
Por cierto, felicidades a la selección. Una victoria que nos deja 3 puntos de ventaja en el partido inaugural, pero nos deja un sabor agridulce por la expulsión de su capitán.
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¿Ya vieron la película de “México 86” en Netflix? Aún mejor, vean o lean el discurso de León XIV en el Parlamento Español esta semana. Cobra actualidad hoy más que nunca con una legislatura artificial y autómata.