
Si mañana una empresa global anuncia una inversión millonaria en Chihuahua, ¿quién hizo posible esa decisión?
La cercanía geográfica con los Estados Unidos ha sido un factor decisivo para la atracción de inversión extranjera a nuestro estado. ¿Pero la inversión ha llegado de manera natural?
Podríamos pensar que sí por los diferentes factores que hacen atractivo al estado: su ubicación fronteriza, su base industrial consolidada en sectores como el automotriz, aeroespacial y médico, además del talento de ingenieros y técnicos altamente capacitados.
Sin embargo, también considero justo reconocer que en Chihuahua contamos con una larga tradición y experiencia en una labor fundamental para el desarrollo económico: la promoción de inversiones.
Existen empresas y organismos que invierten recursos propios prospectando oportunidades en diferentes países, participando en ferias y exposiciones, así como organizando seminarios especializados donde se explican los beneficios de invertir en Chihuahua.
No solo se trata de atraer inversiones al estado. También existen esfuerzos organizados por pequeñas y medianas empresas que participan en ferias en China, logrando traer representaciones de productos, reconociendo así la labor de los ejecutivos de venta y mercadotecnia.
Con la llegada de las primeras maquiladoras a Ciudad Juárez, como RCA, y posteriormente a la ciudad de Chihuahua gracias al empeño de empresarios chihuahuenses agrupados en Desarrollo Económico A.C. —quienes lograron atraer la planta de motores Ford—, inició una historia de promoción económica que continuó con la llegada y expansión de empresas como Honeywell y Delphi. Tampoco podemos dejar pasar la llegada de Motorola (hoy FIH), ni el establecimiento de la primera empresa aeroespacial, AEROTEC.
La llegada de la planta Ford a Chihuahua no fue producto de la casualidad. Fue resultado de la visión y tenacidad de empresarios que entendieron desde hace décadas que las inversiones se buscan. Esa visión permitió sentar las bases de un sector industrial que hoy sigue generando empleos y oportunidades.
A estos promotores se les suma la capacidad para generar perfiles detallados facilitando al inversionista recabar información necesaria para la toma de decisiones. Esto incluye, por ejemplo, la disponibilidad y precios de terrenos, tarifas industriales como electricidad y gas, tabuladores salariales, disponibilidad de mano de obra, número de egresados por institución educativa, entre otros datos.
En México la promoción económica a través de la federación se ha debilitado, y han sido los estados, sobre todo, la iniciativa privada quienes han asumido la tarea de salir a competir por las inversiones. No es una labor sencilla. Requiere preparación, paciencia y la capacidad de generar confianza en un entorno internacional cada vez más competitivo.
Ha llegado el momento de reconocerlos. Porque Chihuahua no se vendió solo; hubo personas e instituciones que decidieron salir al mundo a convencer de invertir aquí.
Por César de la Garza Licón.