
Nuestra historia y la de cualquier persona comienza en el momento en que se une un espermatozoide y un óvulo y se implanta en el útero de una mujer, desde ese momento todas los seres humanos debemos entrar bajo la protección de la ley, porque todos tenemos derecho a no ser discriminados por motivo de nuestra edad, tal y como lo establece nuestra Constitución en su artículo 1º, último párrafo; sin importar la etapa de formación en la que nos encontramos, nuestra vida merece respeto y ser valorada, y la sociedad y el Estado debemos velar por ella, porque sin vida ningún derecho tiene sentido, y si nosotros como ciudadanos despreciamos la vida, el Estado nunca va a tomar la responsabilidad que le corresponde para generar mejores condiciones para vivir, desde la alimentación, los servicios médicos, la vivienda, la educación, cuando como sociedad despreciamos el Derecho a la vida en cualquier etapa de su existencia, estamos otorgando al Estado el poder para despreciarla.
La vida es importante desde el momento de su concepción hasta la muerte natural de la persona, y eso es lo que queremos que en esta marcha se visualice: que los bebés en el vientre de sus madres importan, como importa la vida misma de la madre que los gesta, y la del padre que los engendra, importan los niños y todo lo que tiene que ver con su óptimo desarrollo, importa la vida de los jóvenes, no queremos más suicidios ni tampoco que se autodestruyan con drogas, nos importan los adultos mayores, con su experiencia y sabiduría, los enfermos, y los pobres, todas las vidas valen.
Las organizaciones civiles y religiosas han sido siempre las que se han encargado de cuidar la vida y su desarrollo en todas las áreas, la ayuda social es una creación de la Iglesia, no del Estado, antes de los gobiernos como los conocemos y antes de cualquier tipo de organización política, la Iglesia, sus miembros, se han encargado de velar por el huérfano atendiéndoles en orfanatos, se ha hecho cargo de alimentar al hambriento y de vestir al desnudo, han sido los creyentes en Dios, quienes han cobijado a la viuda y han cuidado de los ancianos y los enfermos, visitado a los que están en las cárceles y dando techo a los que no tienen donde pasar la noche.
La Iglesia, los creyentes en todo el mundo, y por supuesto en Chihuahua, nos hemos encargado de atender a los pobres, de abrir escuelas, guarderías, hospitales, y eso es porque nos importa la vida, valoramos la vida y queremos que todos los seres humanos puedan disfrutar de una vida en abundancia.
Seguiremos levantando la voz por el derecho a vivir, por los que no tienen voz, y por lo que no se atreven a levantarla, y con esta marcha pretendemos visibilizar el Derecho a la vida y que la Sociedad Chihuahuense, retome este derecho como el único derecho absoluto y elemental, un derecho que no debe ser motivo de discusión, sino de trabajo y esfuerzo diario de nuestras autoridades y la sociedad en general.
Marchemos juntos este 20 de junio a las 5:00 pm desde la Glorieta de Pancho Villa hasta la Plaza de Armas, porque caminando juntos somos mas fuertes.
Vamos Chihuahua, eres el águila que devora serpientes.