
En estos días de trabajo dedicado a las mujeres me ha tocado vivir y conocer muchos de los problemas que nosotras vivimos pero que guardamos silencio por miedo al qué dirán los demás.
¿Cuántas no hemos caído en el tema de justificar y tratar de comprender muchas de las actitudes de las personas que están con nosotros? Y todo eso lo hacemos por el miedo de no quedarnos solas. Es difícil reconocer cuando la persona que tanto querías te hace daño. Un daño que no solamente es físico, puede ser emocional o psicológico. El daño se puede presentar en un rechazo, un mal mensajito no bien entendido o simplemente en la frialdad al no decir nada. ¿Pero qué pasa cuando esta situación involucra a terceras personas como tu familia? ¿Qué hace la mujer para salir adelante? Algunas guardan silencio y tratan de salir adelante sin acudir a terapia, otras tienen el valor de reconocer su problema y acuden por ayuda. Pero tristemente muchas no pueden salir de ahí y se quedan, esperando día tras días que él cambie o llenan su cabeza de recuerdos de lo bonito que pasaron juntos omitiendo la realidad.
Todos merecemos ser felices y nos esforzamos cada día por salir adelante. Hay quienes decidimos por el cariño, el amor y es por eso que en muchas ocasiones nos volvemos vulnerables. Guardamos muchas cosas que luego lloramos en silencio, porque a pesar de eso el sentimiento de nobleza sale a flote y es el que nos motiva a salir adelante.
Hay también quienes decidimos dar vida y amor, pero también elegimos luchar para triunfar y ser unas guerreras.
Mujeres: no guarden lo que sienten, no justifiquen lo que dentro de su corazón les duele; miren a la ventana y observen que hay un nuevo mañana. Vean que la persona que estuvo enseguida de nosotras puede irse o quedarse, pero si se queda, se queda con las nuevas reglas. Y si se va, no dejaremos de respirar. A este mundo no venimos a comer migajas, podemos y debemos salir adelante...
Karen Mora