
El Arzobispo de Chihuahua, Don Constancio Miranda Weckmann emitió un comunicado en el que exhorta a la feligresía a aprovechar los tiempos que se viven actualmente debido a la pandemia ocasionada por el COVID-19 y tomar como ejemplo, la entrega que Jesús realizó. Es por eso que recalcó que la Cuaresma no es un tiempo litúrgico para quedarse, sino con miras hacia la Pascua; de esa manera, el cristiano debe avanzar dando testimonio del amor de Dios.
A continuación el mensaje completo hecho por el Arzobispo:
Nos disponemos a recorrer de nuevo el camino cuaresmal, que nos conducirá a las solemnes celebraciones del misterio central de la fe, el misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.
Nos preparamos para vivir este tiempo de gracia que la Iglesia nos ofrece para meditar sobre las obras de la salvación realizada por el Señor en la Cruz.
El designio salvífico del Padre que se ha cumplido en la entrega libre y total del Hijo a la humanidad, "Nadie me quita la vida, yo la doy voluntariamente" (Jn.10,18), nos dice Jesús, resaltando que Él sacrifica su propia vida, de manera voluntaria, por la salvación del mundo. Como confirmación del don tan grande de amor, el Redentor añade: "Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos"(Jn.15,13).
La Cuaresma, como sabemos, no es un tiempo litúrgico para quedarse, nos lleva hacia la Pascua, nos prepara la Pascua. Viene siendo una ocasión providencial de conversión, ayudándonos a contemplar este estupendo misterio de amor.
La Cuaresma, nos permite retornar a las raíces de la fe, meditando sobre el don de gracia inconmensurable que es la Redención, dándonos cuenta de que todo ha sido dado por amorosa iniciativa divina.
Dios nos ha amado con infinita misericordia, a pesar de la grave ruptura ocasionada por el pecado en la persona humana. Se ha inclinado con benevolencia sobre nuestra enfermedad, haciendo de ella ocasión para una nueva y más maravillosa efusión de su amor. La Iglesia no deja de proclamar este misterio de infinita bondad, exaltando la libre elección divina y su deseo de no condenar, sino de admitir de nuevo al hombre a la comunión consigo.
El Hijo de Dios nos ha amado primero, "siendo nosotros todavía pecadores"(Rom.5.8), sin pretender nada, sin pedirnos nada, sin imponer ninguna condición. Ante esto, como no ver en la Cuaresma la ocasión propicia para darnos a los demás sirviendo.
Este tiempo de la pandemia causada por el covid 19, hemos aprendido a voltear hacia Dios pidiendo su auxilio, nos ha permitido valorar la vida y cuidar la salud, nos hemos abierto más a nuestros hermanos; todo esto y más, nos ayudará a vivir más intensamente este Tiempo de Cuaresma.
Como medios para aprovechar la Cuaresma, para que realmente sea un tiempo de gracia, la Iglesia nos propone la práctica eficaz del ayuno, la limosna, la oración y la penitencia. Privarse no sólo de lo superfluo, sino también de algo más, para distribuirlo a quien vive en necesidad, contribuye a la negación de sí mismo, sin la cual no hay auténtica vida cristiana. Y nutriéndose con la oración incesante, el bautizado demuestra, además, la prioridad efectiva que Dios tiene en su propia vida.
Que nuestros corazones y nuestras vidas se orienten cada vez más hacia el Señor y hacia el cumplimiento de su voluntad. Todo esto para prepararnos mejor a celebrar las fiestas de la Pascua, el misterio más grande y sagrado de nuestra fe.