El magistrado de la puerta de enfrente (o la entrevista más idiota jamás vista por el suscrito)

Una reflexión personal/Luis Villegas
luvimo6608@gmail.com, luvimo6614@hotmail.com

Lo vimos primero en entrevista televisada (https://www.facebook.com/watch/?mibextid=wwXIfr&v=743296705194751&rdid=1ebVh2yxecMAPITG); y ahí, con toga a punto, colgada de una percha para ser vestida en breve, con aire de tribuno (romano, por supuesto, corrijo: con aire de tribuno de la plebe), se estrenó como lo que no es, pero pretende ser a toda costa: administrador de fincas, patrón de obreros, apóstol del pueblo.

El sujeto en cuestión, —el ahora magistrado, y tribuno popular (¡salve, Yamil, morituri te salutant![1]), Yamil Athié, para más señas— declaró con seriedad impostada y, por ende, naturalidad risible, varias barbaridades:

  1. La primera, que las reparaciones al edificio del Tribunal Superior de Justicia eran un asunto de “urgencia” —como si a él le correspondiera empuñar el martillo y mandar albañiles—; error craso (vamos a seguirnos con los romanos), yerro de primaria. Los magistrados administran justicia, no pintan paredes ni reparan elevadores; pero él, en su ignorancia altiva, decidió presentarse como intendente de lujo, confundiendo la función jurisdiccional con la de capataz de obra;
  2. ¡Ah!, pero no le bastó; en el mismo espacio televisivo, en el mismo tono solemne y mamón, se erigió en “empleador” (literal) del personal del Poder Judicial, cito: “Nosotros como empleadores […] debiéramos de garantizar…”, ¿nosotros?, ¿empleadores?, ¿garantizar? ¿acaso él paga, o va a pagar, los salarios del personal? Como diría el Chicharito: “… mmm interesante”. El empleador es el Gobierno, punto; y si un magistrado se atreve a ignorar algo tan elemental del derecho laboral, la conclusión es sencilla: o es un lego en su propia materia, o peor aún, lo sabe y le importa un carajo con tal de posar como “Jefe de jefes” ante las cámaras. En cualquiera de los dos supuestos, mal augurio para quien malamente va a encabezar el Tribunal en dos años. ¡Qué espanto! ¡Qué cinismo! ¡Qué asco! ¡Cuánta estulticia en tan breve espacio! (se lamentaría Pablo Milanés), y
  3. El numerito siguió con el gesto melodramático de la “puerta de enfrente”. Ja, ja, ja, ja, ¡ah, cómo me he reído! —si no fuera por eso y los días de pago… ah cabrón, ¿cuáles? Si estoy desempleado—; bueno, como sea, el nunca bien ponderado, ínclito y recientemente electo tribuno, aseguró que él entrará, siempre, por donde entran todos; ¡qué bueno!, porque entrar por donde salen todos puede causar estropicios monumentales, sobre todo en las cocinas de los restaurantes. Lo que llama la atención es el alarde; que lo manifieste como si se tratara de un gran logro, de un acto heroico, de un ejemplo de transparencia; cuando, en realidad, se trata de un gesto mínimo, ínfimo, irrelevante, vacío; ningún justiciable recibirá mejor sentencia porque el magistrado haya rozado, o no, la manija de la puerta principal; si sí, o no, sube por un elevador privado; ni si entra o sale por el sótano; vamos, ni si come Maruchan en vez de un buen bistec en La Calesa (conste, no estoy cobrando nada por la propaganda). Eso no es humildad, ni cercanía, ni le abona en nada a la administración de justicia. Un juzgador se conoce, y sólo por eso, por la calidad de sus sentencias; aquello es puro teatro de tercera (o de cuarta), pose barata de político en campaña, payasada, pues.

Sin embargo, lo que en televisión puede parecer —de hecho lo es— comedia menor, en lo privado puede adquirir tintes más serios cuando, ya en funciones, los magistrados de ese tipo muestran un estilo de mando que los retrata de cuerpo entero.

En esas circunstancias suelen menudear los ademanes secos y autoritarios, del tipo: “eh, eh, aquí. ¡Clientes a mí!” (inmerso en el papel de patronus senior) y ahí van todas, todos y todes detrás suyo ágiles y mansos (o mensos). Cuidado con esos arrebatos; de esos tenemos a diario con los políticos, políticas y polítiques de MORENA; no hay gritos ni órdenes explícitas, cierto, sólo el eco claro del autoritarismo más feroz y estúpido que no pretende esconder lo que persigue con ansias: la sumisión total, y anticipada, al capataz en turno (togado o no).

He ahí la doble cara a que nos tienen acostumbrados estos politicastros de paquetito; ante el público, se pintan como jueces ciudadanos, austeros, accesibles; y tras bambalinas, se exhiben altaneros, centralistas, soberbios y con vocación de caudillo de provincia. Hechura morenista en cuerpo y alma, retórica populista, arrogancia disfrazada de sencillez, demagogia de la puerta y la lámpara que sustituye al rigor de la sentencia y el respeto irrestricto a la Ley.

Lo que debería ser un poder serio, técnico y silencioso se contamina así con la peor enfermedad de la política mexicana moderna: el populismo desaforado. No hablamos de humildad genuina, sino de utilería de cartón; no hablamos de independencia judicial, sino de un espectáculo de feria; y el problema es que aquí no se aplaude al final de la función, aquí se dictan resoluciones que afectan patrimonios, libertades y vidas.

Si ése es el estilo del nuevo “magistrado de la puerta de enfrente”, y futuro presidente del Tribunal, más nos vale irnos preparando; la justicia en Chihuahua corre el riesgo de convertirse en escenario, y los jueces, en actores improvisados de una mala obra, con el público como víctima cautiva.

En esa virtud, por cierto, verdaderamente no entiendo el júbilo generalizado y el triunfalismo manifiesto que se percibe en el resto de los poderes del Estado. Uno supondría, al oírlos, que estamos hablando de la entrada victoriosa de César a Roma y lo cierto es que se trata, apenas, de un individuo rabón jugando a ser gobernador de una provincia.

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Luis Villegas Montes.

luvimo6608@gmail.comluvimo6614@hotmail.com


[1] Los que van a morir te saludan.

Tips al momento

Quieren hacerse virales 

A través de las redes sociales y plataformas de comunicación, como WhatsApp, usuarios pretenden hacer viral el #YoConMaru en esta polarización que se ha generado por la presencia de la CIA desmantelando un narcolaboratorio y los señalamientos de EU por narcotráfico contra el gobernador morenista de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.

Usuarios han cambiado su perfil por un slogan en distintos colores con la leyenda #YoConMaru.

La presidenta de Morena, Ariadna Montiel convocó a marchar contra la gobernadora Maru Campos para exigir juicio político por el desmantelamiento del narcolaboratorio en Morelos, en donde hubo agentes de la CIA.

La gobernadora Maru Campos sentenció que es mejor combatir el narco que tener vínculos como se ha señalado por EU en contra de actores políticos y gobernadores de morena.

Este contexto ha generado una campaña en redes sociales y perfiles de plataformas de comunicación, donde personas que apoyan a Maru Campos buscan hacerlo viral.

 

 

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