
El magnate surcoreano de las criptomonedas, Do Kwon, acusado de provocar una quiebra fraudulenta de más de 40,000 millones de dólares en 2022, fue condenado el jueves a 15 años de prisión en Nueva York, según varios medios de Estados Unidos.
Kwon, quien impulsó dos monedas digitales que terminaron en la bancarrota, se declaró culpable en agosto por conspiración para cometer fraude y de fraude electrónico, un caso que sacudió el mercado global de criptomonedas.
A través de su empresa Terraform Labs, este hombre de 34 años creó una criptomoneda llamada TerraUSD que se promocionó como una "stablecoin", una moneda digital cuyo precio estaba teóricamente vinculado a una divisa tradicional, en este caso el dólar.
Kwon promovió estos activos como la gran novedad en este mercado digital y atrajo miles de millones en inversiones.
El magnate fue objeto de elogios en los medios surcoreanos, que lo describían como un "genio", mientras miles hacían fila para inyectar dinero en su empresa. En 2019, Kwon apareció en la lista 30 de menos de 30 de Asia, de la revista Forbes.
Pero a pesar de las inversiones, TerraUSD y su moneda hermana Luna entraron en una espiral de colapso en mayo de 2022.
Expertos dijeron que Kwon montó un esquema piramidal disfrazado, en el que muchos inversionistas perdieron sus ahorros de toda la vida.
A diferencia de otras monedas electrónicas de este tipo, como Tether o USDC, Terra no estaba respaldada en activos seguros, como efectivo u obligaciones del Estado, que podían recuperarse en caso de problemas.
Kwon dejó Corea del Sur antes del colapso y pasó meses prófugo. En marzo de 2023, fue arrestado en el aeropuerto de Podgorica, capital de Montenegro, cuando se disponía a abordar un vuelo rumbo a Dubái con un pasaporte costarricense falso.
Con información de: El economista.

El personal de Comunicación Social de las dependencias del Gobierno del Estado debería mostrar mayor criterio y tacto al momento de enviar las imágenes que acompañan sus boletines informativos, pues estas son, en muchos casos, la cara pública del mensaje que se pretende transmitir, sin embargo, pareciera que, en lugar de proyectar profesionalismo, terminan dejando mal paradas a las propias personas que aparecen en ellas…
En esta ocasión, el caso corresponde a una fotografía difundida por la Comisión Estatal de Vivienda, Suelo e Infraestructura (Coesvi), en el marco de una campaña para dar a conocer los paquetes de construcción que se ofrecen para la mejora de viviendas, no obstante, tal como se ha señalado, una imagen destacó entre todas las enviadas… y no precisamente por razones positivas…
Basta con observar la fotografía para entender el problema; no hace falta describirla. Aunque la intención del área pudo haber sido buena, el resultado terminó por opacar el mensaje principal. Este tipo de descuidos evidencian la falta de filtros y sensibilidad en la selección del material que se hace público…
Cabe reiterar que las áreas de Comunicación Social deben extremar el cuidado en las imágenes que difunden, ya que, además del impacto político y social, un error de este tipo puede derivar en problemas legales por el uso indebido o no autorizado de la imagen de las personas, situación que ya ha ocurrido en otras ocasiones…

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