Exhorta SSPE a evitar el uso de pirotecnia y reportar detonaciones de arma de fuego durante fin de año

Derivado de las acciones implementadas por la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE) durante el mes de diciembre, en materia de aseguramientos de pirotecnia y artefactos explosivos, se exhorta de manera puntual a la ciudadanía a evitar la compra, posesión y uso de estos artículos, ya que representan un riesgo severo para la integridad física de las y los chihuahuenses.

La SSPE reitera que el uso de pirotecnia no solo pone en peligro a quien la manipula, sino también a niñas, niños, personas adultas mayores, mascotas y a la población en general, además de que puede derivar en lesiones graves, incendios y situaciones de emergencia.

Asimismo, la Policía del Estado refrenda su compromiso de atención inmediata a situaciones de riesgo, a través de la línea de emergencia 911, donde se cuenta con operadores ampliamente capacitados para la recepción, canalización y seguimiento de reportes ciudadanos, con el objetivo de salvaguardar la seguridad de la población.

De igual manera, se extiende un llamado y recordatorio a la ciudadanía para denunciar a aquellas personas que realicen detonaciones de armas de fuego, especialmente durante esta temporada de fin de año, ya que este tipo de conductas ponen en riesgo la vida y la integridad de las personas, además de constituir un delito.

Por su parte, el Subsecretario de Despliegue Policial, Ricardo Realivazquez, señaló la importancia de denunciar este tipo de situaciones:

“Comentarte que la Secretaria de Seguridad Pública del Estado, exhorta la ciudadanía a reportar al 911 cualquier situación de emergencia que se presente en estas fechas, en este fin de año, y sobretodo aportar información en caso de de ser testigos o escuchar detonaciones al aire”, indicó Realivázquez.

Estas acciones forman parte de la estrategia de seguridad impulsada por el secretario de Seguridad Pública del Estado, Gilberto Loya Chávez, quien ha reiterado que la prevención, la denuncia y la participación ciudadana son fundamentales para mantener el orden y la tranquilidad en el estado, bajo la premisa de que con Seguridad damos resultados.

Tips al momento

La carretera donde manda el miedo

No fue una sorpresa, fue una confirmación, la vía corta a Parral cerró el año no con operativos, ni con detenciones, ni con resultados, sino con familias despojadas de sus vehículos a plena luz del día. 

Exactamente lo contrario a lo que se supone debe garantizar el Estado.

Días antes, la Fiscalía General del Estado habría emitido un mensaje dirigido a paisanos y viajeros que regresan de Estados Unidos durante la temporada decembrina: eviten circular por esta carretera, sobre todo de noche. 

El aviso, lejos de transmitir seguridad, reconocía implícitamente que la autoridad perdió el control de ese tramo carretero.

Pero la realidad fue todavía más cruda, los robos no ocurrieron de madrugada ni en la oscuridad, ocurrieron al mediodía, cuando el sol estaba en lo alto y el tránsito era constante. 

Entonces queda claro que el problema no es el horario, sino la impunidad.

Hoy la lógica oficial parece invertida: en lugar de perseguir a los criminales, se advierte a los ciudadanos que no transiten; en lugar de recuperar el territorio, se normaliza el abandono. 

¿El siguiente paso será pedirle a la gente que no viaje ni de día? ¿Cerrar carreteras para que los delincuentes operen con mayor comodidad?

Lo más grave es que no se trata de grupos invisibles, en la región es un secreto a voces quiénes operan, cómo lo hacen y por dónde se mueven. 

A ciencia cierta y a vista de todos las autoridades saben quiénes son, pero la respuesta sigue siendo el silencio, la omisión y el comunicado tibio.

Mientras tanto, la carretera corta a Parral ya no es solo una vía de comunicación, es un símbolo del Estado rebasado, donde el miedo dicta las reglas y el ciudadano carga con la responsabilidad de cuidarse solo.

Aquí no falla la advertencia. Falla el Estado.

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El aviso, lejos de transmitir seguridad, reconocía implícitamente que la autoridad perdió el control de ese tramo carretero.

Pero la realidad fue todavía más cruda, los robos no ocurrieron de madrugada ni en la oscuridad, ocurrieron al mediodía, cuando el sol estaba en lo alto y el tránsito era constante. 

Entonces queda claro que el problema no es el horario, sino la impunidad.

Hoy la lógica oficial parece invertida: en lugar de perseguir a los criminales, se advierte a los ciudadanos que no transiten; en lugar de recuperar el territorio, se normaliza el abandono. 

¿El siguiente paso será pedirle a la gente que no viaje ni de día? ¿Cerrar carreteras para que los delincuentes operen con mayor comodidad?

Lo más grave es que no se trata de grupos invisibles, en la región es un secreto a voces quiénes operan, cómo lo hacen y por dónde se mueven. 

A ciencia cierta y a vista de todos las autoridades saben quiénes son, pero la respuesta sigue siendo el silencio, la omisión y el comunicado tibio.

Mientras tanto, la carretera corta a Parral ya no es solo una vía de comunicación, es un símbolo del Estado rebasado, donde el miedo dicta las reglas y el ciudadano carga con la responsabilidad de cuidarse solo.

Aquí no falla la advertencia. Falla el Estado.

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