Desde hoy, OTV operará de manera directa la troncal BRT-2 del JuárezBus

La Secretaría General de Gobierno informa que, a partir de hoy 01 de enero de 2026, la Operadora de Transporte (OTV) operará de manera directa la troncal BRT-2 del JuárezBus.

Lo anterior deriva del vencimiento de la vigencia del contrato de comodato de las unidades propiedad de Gobierno del Estado a favor de la empresa Lazos 5 Puntos, S.A. de C.V., que hasta el día de ayer operaba dicha troncal con dos unidades propias marca Ankai 2022 articuladas y 28 unidades marca Mercedez Benz 2025 propiedad del Gobierno del Estado.

De manera adicional al vencimiento de la vigencia, el concesionario de manera reiterada incumplió el contrato y/o incumple su concesión en lo siguiente:

* En la no adquisición de unidades que cumplan con el criterio de año-modelo y con las características requeridas para operar la ruta troncal; lo anterior, no obstante de haber dispuesto en comodato por 18 meses de las unidades propiedad del Gobierno del Estado.  
 

* Incumplimiento en garantizar que los equipos a bordo (GPS, contador de pasajeros, cámaras, validador y MDVR) transmitieran información al Centro de Control.
 

* Incumplimiento en asegurarse que los operadores realizaran el registro de inicio de operaciones diario, lo cual genera descontrol operativo.
 

* Sus choferes se han visto involucrados en 84 choques, lo que representa el 57 por ciento del total de los siniestros en los que los operadores han sido responsables.
 

* Asimismo, a través de la línea de WhatsApp de atención y/o quejas del JuárezBus, la troncal BRT-2 concentra el 56 por ciento de las inconformidades, principalmente por temas de limpieza de unidades, tiempos de espera, mala actitud o trato inadecuado hacia los pasajeros, entre otros.

Es importante mencionar que el concesionario cuenta con su concesión vigente; sin embargo, para participar en la operación de la Troncal II, a partir del día de hoy deberá hacerlo con unidades propias que cumplan con los requerimientos estipulados en dicha concesión

El Gobierno del Estado reitera su compromiso con las y los juarenses que son usuarios del sistema de transporte, y garantiza que la operación de la troncal BRT-2 se realizará de manera normal.

Tips al momento

La carretera donde manda el miedo

No fue una sorpresa, fue una confirmación, la vía corta a Parral cerró el año no con operativos, ni con detenciones, ni con resultados, sino con familias despojadas de sus vehículos a plena luz del día. 

Exactamente lo contrario a lo que se supone debe garantizar el Estado.

Días antes, la Fiscalía General del Estado habría emitido un mensaje dirigido a paisanos y viajeros que regresan de Estados Unidos durante la temporada decembrina: eviten circular por esta carretera, sobre todo de noche. 

El aviso, lejos de transmitir seguridad, reconocía implícitamente que la autoridad perdió el control de ese tramo carretero.

Pero la realidad fue todavía más cruda, los robos no ocurrieron de madrugada ni en la oscuridad, ocurrieron al mediodía, cuando el sol estaba en lo alto y el tránsito era constante. 

Entonces queda claro que el problema no es el horario, sino la impunidad.

Hoy la lógica oficial parece invertida: en lugar de perseguir a los criminales, se advierte a los ciudadanos que no transiten; en lugar de recuperar el territorio, se normaliza el abandono. 

¿El siguiente paso será pedirle a la gente que no viaje ni de día? ¿Cerrar carreteras para que los delincuentes operen con mayor comodidad?

Lo más grave es que no se trata de grupos invisibles, en la región es un secreto a voces quiénes operan, cómo lo hacen y por dónde se mueven. 

A ciencia cierta y a vista de todos las autoridades saben quiénes son, pero la respuesta sigue siendo el silencio, la omisión y el comunicado tibio.

Mientras tanto, la carretera corta a Parral ya no es solo una vía de comunicación, es un símbolo del Estado rebasado, donde el miedo dicta las reglas y el ciudadano carga con la responsabilidad de cuidarse solo.

Aquí no falla la advertencia. Falla el Estado.

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El aviso, lejos de transmitir seguridad, reconocía implícitamente que la autoridad perdió el control de ese tramo carretero.

Pero la realidad fue todavía más cruda, los robos no ocurrieron de madrugada ni en la oscuridad, ocurrieron al mediodía, cuando el sol estaba en lo alto y el tránsito era constante. 

Entonces queda claro que el problema no es el horario, sino la impunidad.

Hoy la lógica oficial parece invertida: en lugar de perseguir a los criminales, se advierte a los ciudadanos que no transiten; en lugar de recuperar el territorio, se normaliza el abandono. 

¿El siguiente paso será pedirle a la gente que no viaje ni de día? ¿Cerrar carreteras para que los delincuentes operen con mayor comodidad?

Lo más grave es que no se trata de grupos invisibles, en la región es un secreto a voces quiénes operan, cómo lo hacen y por dónde se mueven. 

A ciencia cierta y a vista de todos las autoridades saben quiénes son, pero la respuesta sigue siendo el silencio, la omisión y el comunicado tibio.

Mientras tanto, la carretera corta a Parral ya no es solo una vía de comunicación, es un símbolo del Estado rebasado, donde el miedo dicta las reglas y el ciudadano carga con la responsabilidad de cuidarse solo.

Aquí no falla la advertencia. Falla el Estado.

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