Asegura SSPE a sujetos y vehículos presuntamente implicados en delito de homicidio en Ciudad Juárez

Elementos del Grupo Especial de Detectives de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE) llevaron a cabo el arresto de dos sujetos presuntamente implicados en un hecho de alto impacto, ocurrido el pasado 29 de diciembre en la colonia Tarahumara de Ciudad Juárez, donde tres personas perdieron la vida.

La detención se registró en distintos hechos durante el pasado 31 de diciembre, cuando alrededor de las 14 horas, en el cruce de las calles Profesora Elisa Griensen y Bravo Adame, el personal adscrito a la Subsecretaría de Estado Mayor, como parte del seguimiento al triple homicidio, realizó labores de investigación, entrevistas y análisis de indicios, lo que permitió establecer una nueva zona de búsqueda.

Derivado de estos trabajos, los agentes aseguraron a un masculino de 21 años de edad, identificado como José Eduardo F. F., quien coincidía plenamente con las características físicas de una persona avistada durante los hechos violentos previos. Al momento de su detención, el sujeto portaba un envoltorio transparente que contenía presunta droga, al parecer marihuana.

En otra intervención en la colonia Sierra Vista, se aseguró a otro hombre de 25 años, identificado como Jesús Manuel M. D., a bordo de un vehículo Hyundai Sonata, ya que dicho vehículo también contaba con presunta relación en el delito previo. Durante la revisión, al sujeto le fueron asegurados 8 envoltorios de presunta metanfetamina.

De manera paralela, los Detectives localizaron y aseguraron en la Colonia Fronteriza un vehículo Jeep Grand Cherokee, color blanco, el cual también resultó presuntamente relacionado con el triple homicidio investigado.

Tanto los sujetos detenidos, como los vehículos y la droga asegurada, fueron puestos a disposición del Ministerio Público, con el objetivo de dar continuidad a las investigaciones y avanzar en el esclarecimiento de los hechos.

Cabe resaltar la utilidad y eficiencia de la Plataforma Centinela, la cual ha sido una herramienta clave para la generación de trazabilidades, análisis táctico y seguimiento, posicionándose como un sistema confiable y efectivo en el combate a la criminalidad.

Estas acciones forman parte de la estrategia de combate frontal al crimen organizado, impulsada por el secretario de Seguridad Pública del Estado, Gilberto Loya Chávez, quien ha reiterado que con seguridad damos resultados.

Tips al momento

La carretera donde manda el miedo

No fue una sorpresa, fue una confirmación, la vía corta a Parral cerró el año no con operativos, ni con detenciones, ni con resultados, sino con familias despojadas de sus vehículos a plena luz del día. 

Exactamente lo contrario a lo que se supone debe garantizar el Estado.

Días antes, la Fiscalía General del Estado habría emitido un mensaje dirigido a paisanos y viajeros que regresan de Estados Unidos durante la temporada decembrina: eviten circular por esta carretera, sobre todo de noche. 

El aviso, lejos de transmitir seguridad, reconocía implícitamente que la autoridad perdió el control de ese tramo carretero.

Pero la realidad fue todavía más cruda, los robos no ocurrieron de madrugada ni en la oscuridad, ocurrieron al mediodía, cuando el sol estaba en lo alto y el tránsito era constante. 

Entonces queda claro que el problema no es el horario, sino la impunidad.

Hoy la lógica oficial parece invertida: en lugar de perseguir a los criminales, se advierte a los ciudadanos que no transiten; en lugar de recuperar el territorio, se normaliza el abandono. 

¿El siguiente paso será pedirle a la gente que no viaje ni de día? ¿Cerrar carreteras para que los delincuentes operen con mayor comodidad?

Lo más grave es que no se trata de grupos invisibles, en la región es un secreto a voces quiénes operan, cómo lo hacen y por dónde se mueven. 

A ciencia cierta y a vista de todos las autoridades saben quiénes son, pero la respuesta sigue siendo el silencio, la omisión y el comunicado tibio.

Mientras tanto, la carretera corta a Parral ya no es solo una vía de comunicación, es un símbolo del Estado rebasado, donde el miedo dicta las reglas y el ciudadano carga con la responsabilidad de cuidarse solo.

Aquí no falla la advertencia. Falla el Estado.

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La carretera donde manda el miedo

No fue una sorpresa, fue una confirmación, la vía corta a Parral cerró el año no con operativos, ni con detenciones, ni con resultados, sino con familias despojadas de sus vehículos a plena luz del día. 

Exactamente lo contrario a lo que se supone debe garantizar el Estado.

Días antes, la Fiscalía General del Estado habría emitido un mensaje dirigido a paisanos y viajeros que regresan de Estados Unidos durante la temporada decembrina: eviten circular por esta carretera, sobre todo de noche. 

El aviso, lejos de transmitir seguridad, reconocía implícitamente que la autoridad perdió el control de ese tramo carretero.

Pero la realidad fue todavía más cruda, los robos no ocurrieron de madrugada ni en la oscuridad, ocurrieron al mediodía, cuando el sol estaba en lo alto y el tránsito era constante. 

Entonces queda claro que el problema no es el horario, sino la impunidad.

Hoy la lógica oficial parece invertida: en lugar de perseguir a los criminales, se advierte a los ciudadanos que no transiten; en lugar de recuperar el territorio, se normaliza el abandono. 

¿El siguiente paso será pedirle a la gente que no viaje ni de día? ¿Cerrar carreteras para que los delincuentes operen con mayor comodidad?

Lo más grave es que no se trata de grupos invisibles, en la región es un secreto a voces quiénes operan, cómo lo hacen y por dónde se mueven. 

A ciencia cierta y a vista de todos las autoridades saben quiénes son, pero la respuesta sigue siendo el silencio, la omisión y el comunicado tibio.

Mientras tanto, la carretera corta a Parral ya no es solo una vía de comunicación, es un símbolo del Estado rebasado, donde el miedo dicta las reglas y el ciudadano carga con la responsabilidad de cuidarse solo.

Aquí no falla la advertencia. Falla el Estado.

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