La FIP eleva a 128 los periodistas muertos en 2025, 56 de ellos en Palestina

La Federación Internacional de Periodistas (FIP) cifró en 128 los profesionales de la información muertos a lo largo de 2025 en todo el mundo, de los cuales 56 corresponden a fallecidos en Palestina en el marco de la ofensiva militar israelí contra la Franja de Gaza.

"La FIP deplora otro año mortal para los periodistas y denuncia la falta de voluntad de las autoridades para proteger a los trabajadores de medios de comunicación", afirmó el organismo internacional en un comunicado en el que pidió "medidas inmediatas y drásticas para poner fin al círculo de la violencia y la impunidad".

La lista incluye nueve muertes accidentales y diez que corresponden a mujeres. Además, el dato de 128 fallecidos supone un ligero incremento con respecto al de 2024, cuando se contabilizaron 122 muertes. En total, desde 1990 la FIP ha constatado 3 mil 173 muertes de periodistas en todo el mundo, 91 de media al año.

"Los 128 periodistas muertos en un solo año no es solo una estadística, sino que supone una crisis global", afirmó el secretario general de la FIP, Anthony Bellanger. "Estas muertes son un brutal recordatorio de que los periodistas son atacados con impunidad simplemente por hacer su trabajo. Los gobiernos deberían actuar ya para proteger a los trabajadores de medios de comunicación, llevar a los asesinos ante la justicia y defender la libertad de prensa", apeló.

Además, planteó la necesidad de una convención de Naciones Unidas que garantice la seguridad e independencia de los periodistas a nivel global. "El mundo no puede esperar más", argumentó.

Por regiones, Oriente Próximo y el mundo árabe es la más mencionada en la lista, con 74 periodistas muertos, incluidos 56 en Palestina, lo que supone un 58 por ciento de las muertes totales. Por detrás queda Yemen, con trece muertes, y Ucrania con ocho. Sudán ha registrado seis muertes, India y Perú cuatro cada uno y Filipinas, México o Pakistán han registrado tres muertes cada uno.

El caso más emblemático ha sido el de Anas al Sharif, muerto el 10 de agosto junto a otros cinco periodistas y trabajadores de medios de comunicación en un ataque israelí sobre una tienda de campaña para prensa instalada junto al Hospital Al Shifa de la ciudad de Gaza.

Israel también es responsable de la muerte de trece periodistas y trabajadores de medios en el bombardeo de la redacción del periódico "26 de Septiembre" en Saná, Yemen. "Es uno de los ataques más graves contra sedes de medios de comunicación", apuntó la FIP.

En Europa, la guerra en Ucrania ha deparado la muerte de ocho periodistas en el país y uno más en Rusia, según la FIP, que alerta de la práctica de emplear drones para atacar "deliberadamente" a periodistas o sus vehículos. Cita entre las víctimas de drones rusos a los ucranianos Olena Hramova, Yevhen Karmazin o Tetiana Kulik o al francés Antoni Lallican.

En lo que respecta a África, Sudán vuelve a estar en cabeza con seis periodistas muertos, mientras que en América Perú lidera la clasificación con cuatro muertes. Le siguen en América México (3) y Colombia, Honduras y Ecuador (un muerto cada uno).

La FIP ha publicado además un listado de 533 periodistas que están en prisión, con China a la cabeza (143). También destacan Israel (74 informadores presos), Birmania (49), Vietnam (37), Egipto (15), Yemen (11).

Tips al momento

La carretera donde manda el miedo

No fue una sorpresa, fue una confirmación, la vía corta a Parral cerró el año no con operativos, ni con detenciones, ni con resultados, sino con familias despojadas de sus vehículos a plena luz del día. 

Exactamente lo contrario a lo que se supone debe garantizar el Estado.

Días antes, la Fiscalía General del Estado habría emitido un mensaje dirigido a paisanos y viajeros que regresan de Estados Unidos durante la temporada decembrina: eviten circular por esta carretera, sobre todo de noche. 

El aviso, lejos de transmitir seguridad, reconocía implícitamente que la autoridad perdió el control de ese tramo carretero.

Pero la realidad fue todavía más cruda, los robos no ocurrieron de madrugada ni en la oscuridad, ocurrieron al mediodía, cuando el sol estaba en lo alto y el tránsito era constante. 

Entonces queda claro que el problema no es el horario, sino la impunidad.

Hoy la lógica oficial parece invertida: en lugar de perseguir a los criminales, se advierte a los ciudadanos que no transiten; en lugar de recuperar el territorio, se normaliza el abandono. 

¿El siguiente paso será pedirle a la gente que no viaje ni de día? ¿Cerrar carreteras para que los delincuentes operen con mayor comodidad?

Lo más grave es que no se trata de grupos invisibles, en la región es un secreto a voces quiénes operan, cómo lo hacen y por dónde se mueven. 

A ciencia cierta y a vista de todos las autoridades saben quiénes son, pero la respuesta sigue siendo el silencio, la omisión y el comunicado tibio.

Mientras tanto, la carretera corta a Parral ya no es solo una vía de comunicación, es un símbolo del Estado rebasado, donde el miedo dicta las reglas y el ciudadano carga con la responsabilidad de cuidarse solo.

Aquí no falla la advertencia. Falla el Estado.

Tips al momento

La carretera donde manda el miedo

No fue una sorpresa, fue una confirmación, la vía corta a Parral cerró el año no con operativos, ni con detenciones, ni con resultados, sino con familias despojadas de sus vehículos a plena luz del día. 

Exactamente lo contrario a lo que se supone debe garantizar el Estado.

Días antes, la Fiscalía General del Estado habría emitido un mensaje dirigido a paisanos y viajeros que regresan de Estados Unidos durante la temporada decembrina: eviten circular por esta carretera, sobre todo de noche. 

El aviso, lejos de transmitir seguridad, reconocía implícitamente que la autoridad perdió el control de ese tramo carretero.

Pero la realidad fue todavía más cruda, los robos no ocurrieron de madrugada ni en la oscuridad, ocurrieron al mediodía, cuando el sol estaba en lo alto y el tránsito era constante. 

Entonces queda claro que el problema no es el horario, sino la impunidad.

Hoy la lógica oficial parece invertida: en lugar de perseguir a los criminales, se advierte a los ciudadanos que no transiten; en lugar de recuperar el territorio, se normaliza el abandono. 

¿El siguiente paso será pedirle a la gente que no viaje ni de día? ¿Cerrar carreteras para que los delincuentes operen con mayor comodidad?

Lo más grave es que no se trata de grupos invisibles, en la región es un secreto a voces quiénes operan, cómo lo hacen y por dónde se mueven. 

A ciencia cierta y a vista de todos las autoridades saben quiénes son, pero la respuesta sigue siendo el silencio, la omisión y el comunicado tibio.

Mientras tanto, la carretera corta a Parral ya no es solo una vía de comunicación, es un símbolo del Estado rebasado, donde el miedo dicta las reglas y el ciudadano carga con la responsabilidad de cuidarse solo.

Aquí no falla la advertencia. Falla el Estado.

Notas recientes