Comando del CJNG ataca a policías de Tocumbo; hay un muerto y un herido

La madrugada de este jueves, un comando presuntamente del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) ingresó al municipio de Tocumbo, en Michoacán, y atacó a elementos de la Policía Municipal, dejando un saldo preliminar de un policía muerto, uno más herido de gravedad y un sobreviviente ileso. 

De acuerdo con los primeros reportes, se registró el ingreso a este municipio una veintena de sujetos fuertemente armados a bordo de cuatro camionetas y atacaron a elementos de la Policía Municipal que mantenían vigilancia en la entrada a la cabecera municipal, para luego darse a la fuga por caminos de terracería. 

El oficial que perdió la vida en el ataque fue identificado como Javier Tenis Ceja de aproximadamente 45 años, originario de la comunidad de Pamatácuaro, mientras que el oficial lesionado fue identificado como Juan Carlos Pedro Ruíz, del municipio de Los Reyes, Michoacán. Un oficial más sobrevivió al ataque y se encuentra ileso. 

Los policías cuidaban la entrada del municipio de Tocumbo, ubicado a unos 200 kilómetros de Morelia, al oeste del estado de Michoacán. 

Los municipales fueron sorprendidos mientras vigilaban la entrada principal del municipio como parte del operativo de seguridad de Año Nuevo en el entronque del boulevard y el libramiento, frente al Hotel Casa Blanca. 

Tocumbo es uno de los pueblos mágicos del estado, famoso por la elaboración de sus paletas artesanales de diferentes y exóticos sabores, como la de aguacate con tequila, mole y chocolate con queso Cotija.  

El pasado 30 de diciembre celebró su tradicional Feria de la Paleta 2025 que congrega a cientos de familias, turistas y migrantes que vuelven a su terruño para celebrar la Navidad y el Año Nuevo. 

Una semana antes se registró un ataque similar en el municipio vecino de Cotija, dejando como saldo dos policías muertos.  

Saldo rojo en Uruapan al cierre del año 

Durante los primeros minutos de este 2026, dos personas resultaron lesionadas por balas perdidas en distintos puntos de la ciudad de Uruapan, y fue reportado un conato de incendio en un domicilio particular que no registró víctimas. 

En los primeros minutos de este 1 de enero, un hombre fue reportado como lesionado por una herida de bala perdida que recibió mientras festejaba el año nuevo afuera de su domicilio y minutos después otra persona resultó lesionada por la misma circunstancia. 

Los hechos fueron reportados sobre la calle Prolongación Veracruz, en la colonia La Michoacana, del municipio de Uruapan, y ambos acontecimientos provocaron la movilización de elementos policiacos y paramédicos locales. 

Además, los servicios de emergencia recibieron el reporte de un conato de incendio en una vivienda particular en la calle Itzcoatl, en la colonia México, que pudo ser controlado por elementos de bomberos voluntarios de Uruapan. 

A través de su cuenta de Facebook, la alcaldesa Grecia Quiroz informó que las personas heridas de bala están fuera de peligro y que en las próximas horas las visitaría los hospitales

Tips al momento

La carretera donde manda el miedo

No fue una sorpresa, fue una confirmación, la vía corta a Parral cerró el año no con operativos, ni con detenciones, ni con resultados, sino con familias despojadas de sus vehículos a plena luz del día. 

Exactamente lo contrario a lo que se supone debe garantizar el Estado.

Días antes, la Fiscalía General del Estado habría emitido un mensaje dirigido a paisanos y viajeros que regresan de Estados Unidos durante la temporada decembrina: eviten circular por esta carretera, sobre todo de noche. 

El aviso, lejos de transmitir seguridad, reconocía implícitamente que la autoridad perdió el control de ese tramo carretero.

Pero la realidad fue todavía más cruda, los robos no ocurrieron de madrugada ni en la oscuridad, ocurrieron al mediodía, cuando el sol estaba en lo alto y el tránsito era constante. 

Entonces queda claro que el problema no es el horario, sino la impunidad.

Hoy la lógica oficial parece invertida: en lugar de perseguir a los criminales, se advierte a los ciudadanos que no transiten; en lugar de recuperar el territorio, se normaliza el abandono. 

¿El siguiente paso será pedirle a la gente que no viaje ni de día? ¿Cerrar carreteras para que los delincuentes operen con mayor comodidad?

Lo más grave es que no se trata de grupos invisibles, en la región es un secreto a voces quiénes operan, cómo lo hacen y por dónde se mueven. 

A ciencia cierta y a vista de todos las autoridades saben quiénes son, pero la respuesta sigue siendo el silencio, la omisión y el comunicado tibio.

Mientras tanto, la carretera corta a Parral ya no es solo una vía de comunicación, es un símbolo del Estado rebasado, donde el miedo dicta las reglas y el ciudadano carga con la responsabilidad de cuidarse solo.

Aquí no falla la advertencia. Falla el Estado.

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La carretera donde manda el miedo

No fue una sorpresa, fue una confirmación, la vía corta a Parral cerró el año no con operativos, ni con detenciones, ni con resultados, sino con familias despojadas de sus vehículos a plena luz del día. 

Exactamente lo contrario a lo que se supone debe garantizar el Estado.

Días antes, la Fiscalía General del Estado habría emitido un mensaje dirigido a paisanos y viajeros que regresan de Estados Unidos durante la temporada decembrina: eviten circular por esta carretera, sobre todo de noche. 

El aviso, lejos de transmitir seguridad, reconocía implícitamente que la autoridad perdió el control de ese tramo carretero.

Pero la realidad fue todavía más cruda, los robos no ocurrieron de madrugada ni en la oscuridad, ocurrieron al mediodía, cuando el sol estaba en lo alto y el tránsito era constante. 

Entonces queda claro que el problema no es el horario, sino la impunidad.

Hoy la lógica oficial parece invertida: en lugar de perseguir a los criminales, se advierte a los ciudadanos que no transiten; en lugar de recuperar el territorio, se normaliza el abandono. 

¿El siguiente paso será pedirle a la gente que no viaje ni de día? ¿Cerrar carreteras para que los delincuentes operen con mayor comodidad?

Lo más grave es que no se trata de grupos invisibles, en la región es un secreto a voces quiénes operan, cómo lo hacen y por dónde se mueven. 

A ciencia cierta y a vista de todos las autoridades saben quiénes son, pero la respuesta sigue siendo el silencio, la omisión y el comunicado tibio.

Mientras tanto, la carretera corta a Parral ya no es solo una vía de comunicación, es un símbolo del Estado rebasado, donde el miedo dicta las reglas y el ciudadano carga con la responsabilidad de cuidarse solo.

Aquí no falla la advertencia. Falla el Estado.

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