La decisión del gobierno estadounidense de cancelar 11 rutas operadas por aerolíneas mexicanas no sólo reconfigura el mapa aéreo: también exhibe las primeras afectaciones directas al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA).
El anuncio de la revocación, que llegó el 29 de octubre, se vio reflejado en noviembre. Los números lo confirman: de acuerdo con el reporte Numeralia Aeroportuaria de la Secretaría de la Defensa Nacional, correspondiente al 30 de noviembre del 2025, dejaron de usar al AIFA mil 755 pasajeros internacionales como destino para llegar a México en comparación con octubre; el número de operaciones internacionales bajó de 319 a 233; el de salidas, 28 % y las llegadas 25 %.
La Sedena calculó en octubre que el número de pasajeros internacionales representa 5.67 % del total transportado —incluyendo pasajeros nacionales que salen o regresan al país— y para noviembre el porcentaje fue ajustado a 5.62 %. Las operaciones de carga muestran que el volumen que salió de la terminal se redujo de 7 millones 255 mil 441 kilogramos en octubre a 6 millones 632 mil 562 kilogramos en noviembre.
Resulta costosa para el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles la decisión unilateral del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador de forzar las aerolíneas estadounidenses a trasladar operaciones del aeropuerto de la Ciudad de México al AIFA.
El 31de agosto de 2023 el expresidente firmó un decreto para declarar la saturación del AICM y reducir los vuelos de 52 a 43 por hora. Una medida que permitiría impulsar el aeropuerto Felipe Ángeles, su obra insignia, al trasladar a las aerolíneas que dejaron de realizar vuelos en el aeropuerto capitalino a la terminal de Santa Lucia.
Desde ese momento, tanto la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA, por sus siglas en inglés), como las aerolíneas y el gobierno de Estados Unidos rechazaron y cuestionaron el decreto presidencial.
Al final y en represalia, el gobierno de Donald Trump decidió revocar desde finales de octubre de este año, 13 rutas de aerolíneas mexicanas que venía operando desde el AIFA hacia Houston y McAllen, afectando el desempeño del nuevo aeropuerto.
La pérdida de dinamismo con el mercado estadounidense significaría no solo impactar ingresos, número de pasajeros, destinos y proyectos de conexión a nuevas rutas internacionales sino también el incumplimiento de metas trazadas al menos para 2025 y 2026.
Estados Unidos representa entre 70 % y 80 % del tráfico aéreo internacional de México. Las consecuencias ya se ven reflejadas, en noviembre de 2025, en los tableros electrónicos de salidas y llegadas en el nuevo aeropuerto de Santa Lucía: su expansión y conexión a nuevas rutas internacionales quedó en un buen deseo.
El AIFA borró de su página web, a partir del 1 noviembre, todos los destinos hacia Estados Unidos. En el mapa de oferta de destinos internacionales sólo aparecen La Habana, Cuba; Santo Domingo y Punta Cana en República Dominicana; Caracas, Venezuela; y Bogotá, Colombia. Las aerolíneas mexicanas Vivaerobus y Volaris ofrecen únicamente vuelos hacia y desde La Habana, Cuba, y Bogotá, Colombia.
Anunciada el pasado 15 de abril, quedó en el aire la estrategia del director de la nueva terminal aérea, general Isidro Pastor Román, y de la aerolínea Vivaerobus, para estrenar rutas internacionales, las cuales entrarían tentativamente en operación en octubre de este año, y conectar el AIFA con siete destinos en Estados Unidos. Las rutas Los Ángeles, Chicago, Houston, Dallas-Fort Worth, Denver, Orlando y Miami, deberán esperar un mejor momento.
Vivaerobus esperaba aumentar sus operaciones de 29 rutas al cierre de 2024 a un total de 38 destinos en vuelos directos en 2025, “rutas que ya están disponibles para los pasajeros desde el AIFA”, según anunció en un comunicado en abril.
“Estamos impulsando el crecimiento del aeropuerto, el turismo y las oportunidades para los viajeros nacionales e internacionales”, expresó el director del AIFA, tras el anuncio de las nuevas rutas internacionales que conectarían a este aeropuerto.
María Larriva Sahd, investigadora y controladora de Espacio Aéreo, comentó en entrevista con Animal Político que todas las acciones que tomó el gobierno federal para obligar a las aerolíneas y a la aviación de carga a dejar el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México para irse al AIFA “fueron ilegales” y hoy están pagando las consecuencias.
“En este momento el gobierno federal tiene la presión para que haya mayor funcionalidad aérea para el Mundial de Futbol, porque los pasajeros que pretendían salir a Estados Unidos desde el AIFA para asistir a alguno de los partidos o quienes querían venir a México y llegar a este aeropuerto, no lo podrían hacer. Deberán buscar otras opciones”, explicó la especialista.
El AIFA podría quedar fuera del radar de miles de aficionados y eso, para la operación y las finanzas del aeropuerto, va a significar pérdida de pasajeros y de dinero, aseguró Larriva Sahd.
Se trata de una pérdida de dinamismo que obligará al gobierno federal a inyectarle más recursos de lo esperado, vía subsidios, añadió. De acuerdo con los estados financieros de la terminal aérea de Santa Lucía, desde 2022 y hasta 2026, según lo proyectado en el Presupuesto de Egreso de la Federación, el gobierno federal le habrá destinado 6 mil 220 millones de pesos de recursos públicos, vía subsidios o transferencias, para evitar que reporte números rojos.
En julio de este año, en entrevista con el periódico El Financiero, el director del aeropuerto aseguró que el respaldo financiero “continuará de forma indefinida. La decisión está orientada a proteger la viabilidad del aeropuerto ante cualquier reducción en sus ingresos propios”, añadió.
En opinión de Rosario Avilés, especialista en aviación y aeropuertos consultada por Animal Político, la pérdida de rutas y pasajeros del aeropuerto de Santa Lucía “es un problema que debe preocuparnos por su impacto en la operación y finanzas, a menos de que lleguen a un acuerdo con los estadounidenses”.
Explicó que desde el primer momento las aerolíneas, sobre todo de EU, interpretaron el traslado como una orden unilateral y sin consulta, un decreto en el que no estaban de acuerdo. “Habrá que evaluar los efectos, porque el gobierno de EU sentó un precedente y los demás van a decir ‘¿a mí por qué me discriminan?, ¿por qué yo me quedo en ese aeropuerto?’”, subrayó la especialista.
El efecto financiero para la nueva terminal aérea de Santa Lucía se verá reflejado en los estados financieros correspondientes al cuarto trimestre del 2025. El propio director de AIFA calculó en entrevista con un medio nacional que se perderán 84 mil pasajeros internacionales al año, y no detalló el efecto en volumen de carga.
Calificó la cifra como “modesta”, pero “importante para el aeropuerto porque se trata de vuelos internacionales”.
Larriva Sahd comentó que a los directivos del AIFA no les preocupa lo que pueda significar, ni la pérdida de rutas hacia y desde el mercado de Estados Unidos, ni de pasajeros, porque “disponen de presupuestos anuales asignados por la Secretaría de Hacienda, lo que no ocurre con otras terminales aéreas que son operadas por terceros y que viven de los ingresos que generan”.
Tan sólo entre marzo de 2022, cuando se inauguró la nueva terminal aérea, y lo que se presupuesta para el próximo año, el AIFA ha recibido en partidas anuales autorizadas 10 mil 494.3 millones de pesos, según datos de las autoridades hacendarias.
La Numeralia Aeroportuaria, que cubre del 1 de enero al 30 de noviembre, detalla que el número de pasajeros internacionales representa 5.62 % del total transportado —incluyendo pasajeros nacionales que salen o regresan al país—, que en términos de ingresos podría representar una pérdida de 100 millones de pesos anuales por las 11 rutas canceladas.
Al descontar la pérdida prevista de pasajeros con destinos a Estados Unidos, 84 mil según el director del aeropuerto de Santa Lucía, esta terminal aérea podría observar una pérdida de dinamismo de 21.5 % anual, a partir de 2026, si México y Estados Unidos no llegan a un acuerdo, toda vez que el número de pasajeros internacionales se reduciría de 390 mil 924 en 2025 a 306 mil 924.
Queda en el aire el efecto sobre el volumen de carga, porque las aerolíneas comerciales están desplazando carga en la panza de los aviones, tanto de salida como de llegada, y se tendría que contabilizar también como pérdida porque esa carga se consolida y se redistribuye.
Hasta noviembre de este año, el AIFA contabilizó 80 millones 388 mil 775 kilogramos en vuelos de salida y 288 millones 15 mil 405 kilogramos de llegada, números que también se verán afectados. La pérdida de dinamismo del nuevo aeropuerto complica aún más el cumplimiento de las metas trazadas para 2025 y 2026.
En su primera fase, se pronostica una demanda anual de 20 millones de pasajeros, es decir, entre 2022 y 2025 tendría que haber transportado 60 millones. En el periodo que va del 21 de marzo de 2022, cuando empezó a operar, al 30 de noviembre de 2025, ha transportado 16 millones 234 mil 928 de pasajeros, es decir, 43 millones 765 mil por debajo de sus expectativas originales.
Avilés consideró que de todas formas las expectativas parecían poco reales: “el pecado fue prometer lo que no se puede, mover en cinco años 20 millones de pasajeros. Eso no te lo puedes permitir (…) no hay certeza sobre el número de pasajeros o cuántos vuelos registra Santa Lucía, porque no tenemos esa transparencia, a diferencia del aeropuerto de la Ciudad de México”.
En términos financieros los resultados de 2025 reflejan ajustes a la baja en ingresos. Al cierre del tercer trimestre se reportó una reducción del 10 % en sus estados de resultados, a pesar de que le fueron canalizados subsidios por 830 millones de pesos, según información financiera obtenida por Animal Político.
El aeropuerto contabilizó un saldo favorable de mil 649.2 millones de pesos entre enero y septiembre de este año, una cifra menor en 193.5 millones de pesos, respecto de lo observado en el mismo periodo del 2024.
Documentos remitidos a la Secretaría de Hacienda y avalados por el director de Administración del AIFA, Orlando de Jesús Vázquez Osalde, muestran que el costo de operar la terminal aérea aumentó de mil 179.7 millones de pesos en los primeros nueve meses del 2024 a mil 570.8 millones en igual periodo de este año, por lo que para financiar su operación le destinó 635.5 millones de pesos en subsidios.
Desde 2023 y hasta 2026 el costo de operación del aeropuerto de Santa Lucía aumentó de 400 millones de pesos a 2 mil 216.6 millones de pesos, un incremento de 454.1 %.
Sobre posibles alternativas para evitar la pérdida de dinamismo en el AIFA, Avilés y Larriva coincidieron en la necesidad de sacar del AICM toda la carga, la aviación ejecutiva y gubernamental y mandarla a Santa Lucía. Actualmente, todos los aviones de la Guardia Nacional, FGR, Sedena y Marina están en el aeropuerto capitalino, generan desorden, no tienen itinerarios y entorpecen la operación.
Siendo el AIFA la base militar más importante de México, ¿dónde si no es ahí van a tener más seguridad, recursos y espacio estas dependencias?, afirmaron.
Y además se acabaría con la práctica de personas del gobierno o de gobernadores que salen de sus casas en helicópteros todos los días, algo que las especialistas consideran como un uso discrecional de recursos; otra es usar el AIFA para visitas diplomáticas, gente importante, y lucir la terminal aérea.
Otra alternativa es empezar a operar nuevas rutas internacionales en el aeropuerto de Santa Lucía para generar los ingresos que probablemente se perderán por la cancelación de vuelos hacia el mercado estadounidense.
Con información de Animal Político.