
En el marco del 32 aniversario del levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, comunidades autónomas, bases de apoyo zapatistas, pueblos del Congreso Nacional Indígena y pensadores críticos se reunieron en el Centro Indígena de Capacitación Integral, Universidad de la Tierra, para analizar la guerra contra los territorios, el avance de los megaproyectos y los procesos de militarización que acompañan estos proyectos en México.
Durante los conversatorios del semillero “De pirámides, de historias, de amores y, claro, desamores”, las reflexiones se centraron en cómo las reformas constitucionales impulsadas en las últimas décadas han debilitado los derechos de los pueblos originarios. Se expuso que los cambios legales en materia agraria, extractiva y de defensa jurídica han servido para justificar el despojo de tierras y la explotación de los bienes naturales, bajo el discurso de desarrollo y certeza jurídica.
En ese espacio, la abogada Bárbara Zamora, asesora del Ejército Zapatista de Liberación Nacional durante los Acuerdos de San Andrés Larráinzar de 1996, advirtió que muchas reformas aparentan ampliar derechos, pero en los hechos concentran poder. “A la Constitución se le han hecho cientos de reformas que en la apariencia otorgan derechos, pero que en el fondo tienen la finalidad de ejercer mayor poder y eliminar derechos que antes se habían otorgado”, señaló, al explicar que las modificaciones a la Ley Agraria facilitaron la entrada de empresas inmobiliarias, turísticas, mineras y petroleras a territorios ejidales y comunitarios.
También se alertó que la ampliación de las funciones de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad pública incrementa el riesgo de despojo, al normalizar la presencia militar en comunidades indígenas y erosionar el tejido social. A ello se suman las recientes modificaciones a la demanda de amparo, que han limitado su uso para frenar megaproyectos, como ocurrió con el llamado tren maya. Las actividades concluyeron con la conmemoración del 32 aniversario del levantamiento zapatista en el Caracol de Oventik, en los Altos de Chiapas.