
Momentos clave de la historia de la humanidad:
El Fruto del Árbol del Bien y del Mal (La Ley Natural)
Tablas de la Ley Mosaica (La Ley Natural escrita como punto de partida al derecho positivo)
El Sermón del Monte, las parábolas del Reino, ilas Bienaventuranzas y el Sacrificio Expiatorio de la Cruz (La Ley del Amor hasta sus últimas consecuencias)
En mi pasado artículo, titulado: Herencia del Cristianismo del Primer Siglo comenté que para destacar mis conclusiones me referí a las muy valiosas enseñanzas que nos brindó el Dr. en Historia Rodrigo Ruiz Velazco Barba en su magistral conferencia titulada "El Cristianismo del Primer Siglo", una mirada de la Era Postcristiana en un Clima Político y Social Hostil, destacando que el cristianismo nos ha dejado de herencia el concepto de igual dignidad de las personas, cualidad que nos pone por encima de todas las creaturas y establece que entre los humanos no hay diferencia en cuanto a su igual valor intrínseco de todos. En esencia vale lo mismo un científico destacado, que un pobre y humilde pordiosero, una ama de casa, una bailarina de ballet, una mujer de cualquier edad y posición que un hombre en distintas condiciones, la vida de una persona recién concebida y la de una en estado de agonía. Esta dignidad ha venido a revolucionar las relaciones sociales e individuales y ha sido punto de referencia en el derecho positivo.
Por otro lado, se destacó la novedad de las primeras comunidades cristianas que dieron cuerpo a lo que hoy llamamos la solidaridad y la subsidiariedad sociales, pues el pueblo al ver que los cristianos lograron mucho mayor supervivencia cuando ocurrieron las epidemias del primer siglo con incidencia de sarampión y viruela (si mal no recuerdo) y se consideró que las vidas salvadas fue por milagros asociados a la práctica de la nueva religión (y por qué no pensar que en muchos casos así fue, tal como han ocurrido muchas sanaciones milagrosas a lo largo de la historia de la Iglesia Católica) y esto generó multitudinarias conversiones al cristianismo, pues además las comunidades se ayudaban, se cuidaban, atendían a los enfermos, etc. Nadie pasaba hambre, siempre había quien adoptara a los huérfanos, se protegía a las viudas, con frecuencia todo lo ponían en común, etc. En resumen eran modelos ideales de vida personal y social que rompían con todos los paradigmas de la forma de vida social y de las comunidades. Vivían según el mandato de Cristo: "ámense los unos a los otros como yo los he amado".
El ejemplo dado por el cristianismo primitivo me invitó a meditar en sus antecedentes y su radical impacto en la posterior erradicación del paganismo integrado por el politeísmo y sus prácticas rituales, además de sus excesos inmorales, sus orgías y bacanales que siempre han dejado en las personas sensaciones de vacío. El paganismo representaba el más grave pecado, pues si hubiese varios dioses ¿Cómo co-existirían desde y en la eternidad y cuál prevalecería sobre los demás? Además, adorar a varios dioses dando mayor pleitesía a uno que a otro, representa un grave acto de infidelidad y a los dioses no se les es infiel. Fueron muchos los impactos del cristianismo y quise hurgar en sus antecedentes para comprender mejor sus aportaciones en materia de la etica histórica.
Hurgando en el pasado e interpretando desde diferente óptica los acontecimientos, observé que la liberación de Egipto fue la oportunidad de salir de tierra de paganos politeistas a diferencia de los hebreos monoteistas y firmemente religiosos e ir al desierto para, sin distracciones, adorar al único y verdadero Dios: Yavé (nombre que, por lo que he aprendido, puede tener los siguientes significados: el Único que Es, Yo Soy, Yo Soy el que Es, en Mi reside la Esencia del Ser). El desierto resultó ser un terreno muy propicio para la reflexión, la de búsqueda de Dios y de encuentro con él. Pero también también una oportunidad de reflexionar en el origen del pueblo, en su génesis, de dónde venimos, quienes fueron nuestros ancestros que forjaron nuestra historia. Al respecto, el Papa Francisco dijo que el primer libro de la Biblia que se escribió fue el Éxodo y no el Génesis y que la experiencia de liberación del pueblo elegido en busca de la tierra prometida motivó a que muchos se preguntaran por sus orígenes. Fue cuando se inició la recolección de retazos de historia apoyados en recuerdos del pasado, narraciones ancestrales transmitidas de boca en boca, relatos sobre el origen de la creación hechos por otros pueblos y sus relaciones con los relatos de los israelitas, memorias de los patriarcas como Abraham, Isaac y Jacob, dando cuerpo al libro del Génesis.
Precisamente es en éste último libro en el que encontramos el siguiente diálogo de Abram con el Señor Dios:
* Génesis 12:1: El Señor le dice a Abram: "Deja tu tierra natal, a tus parientes y la casa de tu padre, para ir al país que yo te mostraré".
* Génesis 12:4-5: Abram obedece la orden de Dios y parte de Harán (donde se había establecido su familia tras salir de Ur de los caldeos), a la edad de setenta y cinco años, en dirección a la tierra de Canaán.
* Génesis 12:7: Una vez que llega a Canaán, el Señor se le aparece de nuevo y le dice: "Yo daré esta tierra a tu descendencia".
Es aquí que me preguntó ¿por qué escuchó Abram a Dios y por qué habría de dejar una tierra prospera ubicada en las fértiles cuencas de los ríos Tigris y Eufrates donde se ubicaba Ur de los caldeos?. Ur contaba con una población de 60,000 habitantes, con sistemas de irrigación para la producción agricola, industria de la cerámica y estaban en la edad del hierro y muchas otras características que hacían que la ciudad fuera tierra de prometedor futuro. ¿Entonces, por qué Abram se decidió a alejarse del lugar y emprender un camino incierto por el desierto en busca de una tierra que pudiese ser propia?
Yo soy católico y trato en lo posible ser practicante en el culto y en mis actos de mi vida diaria. Por lo tanto, ya que Abram es nuestro padre en la fe, acepto que supo escuchar en su conciencia la voz de Dios que le dijo "déjalo todo y sígueme a la tierra que yo te mostraré". Sin embargo, pensando que esto es una síntesis de los acontecimientos y me gusta hurgar en busca de respuestas menos simplistas, aunque para nada la historia de Abram lo es. Reflexiono tratando de darme una explicación lógica, en lo posible, de las verdades que se proclaman en mis creencias religiosas.
Buscando en Google encontré, bueno no es novedad, que los caldeos fueron un pueblo politeísta, con dioses y fiestas paganas para rendir culto a los astros, la tierra, el agua, la fertilidad y múltiples deidades. Esto ha sido lo común, ya que lo mismo ocurrió con los griegos, los etruscos, los egipcios, etc. El reporte común de la experiencia histórica es que los reinos caen por la relajación de sus costumbres y la práctica de una vida desenfrenada y el caso de Ur no fue diferente. En la antigua ciudad era frecuente el libertinaje sexual y el exceso en la bebida, pues estas prácticas eran comunes y aceptadas por la presencia de dioses para justificar las conductas (si el dios lo hace, por qué no puedo hacerlo yo ya que ese dios es modelo de vida para mí), en especial al ser una sociedad estratificada, pues se prestaba que los hombres prostituyeran a las mujeres de menores niveles sociales, contrastando con la existencia en la cultura de códigos morales y proverbios que aconsejan la moderación, incluso insinuando la perfección en las virtudes. En resumen: era un pueblo que practicaba una doble moral.
A mí juicio algo así fue lo que ocurrió en la conciencia de Abram y le creó CRISTO: EL CAMINO Y LA VERDAD HACIA UNA ÉTICA SUPERIOR.
Momentos clave de la historia de la humanidad:
El Fruto del Árbol del Bien y del Mal (La Ley Natural)
Tablas de la Ley Mosaica (La Ley Natural escrita como punto de partida al derecho positivo)
El Sermón del Monte, incluidas las Bienaventuranzas (La Ley del Amor hasta sus últimas consecuencias)
En mi pasado artículo, titulado: Herencia del Cristianismo del Primer Siglo comenté, que para destacar mis conclusiones me referí a las muy valiosas enseñanzas que nos brindó el Dr. en Historia Rodrigo Ruiz Velazco Barba en su magistral conferencia titulada "El Cristianismo del Primer Siglo", una mirada de la Era Postcristiana en un Clima Político y Social Hostil, destacando que el cristianismo nos ha dejado de herencia el concepto de igual dignidad de las personas, cualidad que nos pone por encima de todas las creaturas y establece que entre los humanos no hay diferencia en cuanto a su igual valor intrínseco de todos. En esencia vale lo mismo un científico destacado, que un pobre y humilde pordiosero, una ama de casa, una bailarina de ballet, una mujer de cualquier edad y posición que un hombre en distintas condiciones, la vida de una persona recién concebida y la de una en estado de agonía. Esta dignidad ha venido a revolucionar las relaciones sociales e individuales y ha sido punto de referencia en el derecho positivo.
Por otro lado, se destacó la novedad de las primeras comunidades cristianas que dieron cuerpo a lo que hoy llamamos la solidaridad y la subsidiariedad social, pues el pueblo al ver que los cristianos lograron mucho mayor supervivencia cuando ocurrieron las epidemias del primer siglo con incidencia de sarampión y viruela (si mal no recuerdo) se consideró que las vidas salvadas fue por milagros asociados a la práctica de la nueva religión (y por qué no pensar que en muchos casos así fue, tal como han ocurrido muchas sanaciones milagrosas a lo largo de la historia de la Iglesia Católica) y esto generó multitudinarias conversiones al cristianismo, pues además las comunidades se ayudaban, se cuidaban, atendían a los enfermos, etc. Nadie pasaba hambre, siempre había quien adoptara a los huérfanos, se protegía a las viudas, con frecuencia todo lo ponían en común, etc. En resumen eran modelos ideales de vida personal y social que rompían con todos los paradigmas de la forma de vida social y de las comunidades.
El ejemplo dado por el cristianismo primitivo me invitó a meditar en sus antecedentes y su radical impacto en la posterior erradicación del paganismo integrado por el politeísmo y sus prácticas rituales, además de sus excesos inmorales, sus orgías y bacanales que siempre han dejado en las personas sensaciones de vacío, el paganismo representaba el más grave pecado, pues si hubiese varios dioses ¿Cómo co-existirían desde y en la eternidad y cuál prevalecería sobre los demás? Además, adorar a varios dioses dando mayor pleitesía a uno que a otro, representa un grave acto de infidelidad. Fueron muchos los impactos del cristianismo y quise hurgar en sus antecedentes para comprender mejor sus aportaciones en materia etica historia.
Hurgando en el pasado e interpretando desde diferente óptica los acontecimientos, observé que la liberación de Egipto fue la oportunidad de salir de tierra de paganos politeistas a diferencia de los hebreos monoteistas y firmemente religiosos e ir al desierto para, sin distracciones, adorar al único y verdadero Dios: Yavé (nombre que, por lo que he aprendido, puede tener los siguientes significados: el Único que Es, Yo Soy, Yo Soy el que Es, en Mi reside la Esencia del Ser). El desierto resultó ser un terreno muy propicio para la reflexión, la de búsqueda de Dios y de encuentro con él. Pero también una oportunidad de reflexionar en el origen del pueblo, en su génesis. Al respecto, el Papa Francisco dijo que el primer libro de la Biblia que se escribió de la Biblia fue el Éxodo y no el Génesis y que la experiencia de liberación del pueblo elegido en busca de la tierra prometida motivó a que muchos se preguntaran por sus orígenes. Fue cuando se inició la recolección de retazos de historia apoyados en recuerdos del pasado, narraciones ancestrales de boca en boca, relatos sobre el origen de la creación hechos por otros pueblos, memorias de los patriarcas como Abraham, Isaac y Jacob, dando cuerpo al libro del Génesis.
Precisamente es en éste último libro en el que encontramos el siguiente diálogo de Abram con el Señor Dios:
* Génesis 12:1: El Señor le dice a Abram: "Deja tu tierra natal, a tus parientes y la casa de tu padre, para ir al país que yo te mostraré".
* Génesis 12:4-5: Abram obedece la orden de Dios y parte de Harán (donde se había establecido su familia tras salir de Ur de los caldeos), a la edad de setenta y cinco años, en dirección a la tierra de Canaán.
* Génesis 12:7: Una vez que llega a Canaán, el Señor se le aparece de nuevo y le dice: "Yo daré esta tierra a tu descendencia".
Es aquí que me preguntó ¿por qué escuchó Abram a Dios y por qué habría de dejar una tierra prospera ubicada en las fértiles cuencas de los ríos Tigris y Eufrates donde se ubicaba Ur de los caldeos?. Ur contaba con una población de 60,000 habitantes, con sistemas de irrigación para la producción agricola, industria de la cerámica y estaban en la edad del hierro y muchas otras características que hacían que la ciudad fuera tierra de prometedor futuro. ¿Entonces por qué Abram se decidió a alejarse del lugar y emprender un camino incierto por el desierto en busca de una tierra que pudiese ser propia?
Yo soy católico y trato en lo posible ser practicante en el culto y en mis actos de mi vida diaria. Por lo tanto, ya que Abram es nuestro padre en la fe, acepto que supo escuchar en su conciencia la voz de Dios que le dijo "déjalo todo y sígueme a la tierra que yo te mostraré". Sin embargo, me gusta hurgar en busca de respuestas menos simplistas, aunque para nada la historia de Abram lo es. Reflexiono tratando de darme una explicación lógica, en lo posible, de las verdades que se proclaman en mis creencias religiosas.
Buscando en Google encontré, bueno no es novedad, que los caldeos fueron un pueblo politeísta, con dioses y fiestas paganas para rendir culto a los astros, la tierra, el agua, la fertilidad y múltiples deidades. Esto ha sido lo común, ya que lo mismo ocurrió con los griegos, los etruscos, los egipcios, etc. El reporte es que los reinos caen por la relajación de sus costumbres y la práctica de una vida desenfrenada y el caso de Ur no fue diferente. En la antigua ciudad era frecuente el libertinaje sexual y el exceso en la bebida, pues estas prácticas eran comunes y aceptadas por la presencia de dioses para justificar las conductas (si el dios lo hace, por qué no puedo hacerlo yo ya que ese dios es modelo de vida para mí), en especial al ser una sociedad estratificada, pues se prestaba que los hombres prostituyeran a las mujeres de menores niveles sociales, contrastando con la existencia en la cultura de códigos morales y proverbios que aconsejan la moderación, incluso insinuando la perfección en las virtudes. En resumen: era un pueblo que practicaba una doble moral.
A mí juicio algo así fue lo que ocurrió en la conciencia de Abram y le creó desconfianza, pues como pastor que era, con intercambios comerciales con los caldeos, vivía en la soledad, el espacio más propicio para la meditación y para plantearse grandes preguntas: ¿Quién creó la tierra y las estrellas, para que estoy en el mundo, puede haber varios dioses, cuál es mi destino final, como distingo lo bueno de lo malo, etc.
La biblia nos enseña que Abram creía en un solo Dios, lo que le aconsejó distanciarse de los paganos de Ur y emprendió su camino en busca de la tierra prometida, digamos que fue en busca de un lugar donde establecerse. No quiso contaminar sus creencias monoteistas. En la práctica, es como si Abram hubiese sido el primer hombre en aplicar la metodología de la Doctrina Social de la Iglesia Católica: ver, juzgar y actuar, sólo que el proceso no fue secuenciado, sino por traslapes de ambas etapas y con retroalimentaciones constantes. Dejar mi tierra, mis padres y mis raíces no es una decisión fácil y requiere observar continuamente, juzgar continuamente lo que con el correr del tiempo voy observando, corrigiendo mis apreciaciones y volviendo a juzgar, al mismo tiempo que voy considerando posibles acciones que voy ajustando sobre la marcha.
Desarrollé toda esta argumentación para remitirme al relato de la creación, en el que se anota: "dijo Dios, hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza y creó Dios al hombre, macho y hembra los creó". Más adelante, en el capítulo 2 del Génesis, el Señor Dios le dice al hombre: "puedes comer de todos los frutos del Edén, pero no comerás del fruto del árbol del bien y del mal, porque si lo haces morirás." A mi juicio y recordando que los libros más antiguos de la Biblia son más recientes que los escritos de otras culturas politeistas, sus escritores fueron influenciados por los contenidos de escritos y experiencias de vida más antiguas. Por la doble moral que vivían otros pueblos anteriores a Abram, está forma de vida chocaba con las conciencias de los pastores nómadas y a fuerza de reflexionar sobre las formas contradictorias e inconsistentes de vida, descubrieron la Ley Natural o como los católicos lo creemos, nacemos con esa Ley inscrita en nuestra conciencia, que resumimos en hacer el bien y rechazar el mal. Este momento fue un parteaguas en la historia de la humanidad, pues naturalmente las personas nos inclinamos a hacer el bien, pero si no dominamos nuestras pasiones, terminaremos haciendo el mal. Bien recuerdo desde pequeño mis travesuras que sabía que no debía hacer y sin embargo las hacía y nada sabía yo de la Ley Natural, nadie me corregía porque lo hacía a las escondidas porque mi conciencia me alertaba que no debía hacerlo y así todo lo que he ido aprendiendo a lo largo de mi vida. Aprovecho para decir que el derecho natural se deriva de la Ley Natural, mientras que el derecho positivo se deriva y subordina al derecho natural y cuando no es así no es derecho. Se habla del derecho al aborto, que es un planteamiento del derecho positivo, pero como va contra la Ley Natural (no matarás) nunca puede justificarse, en ninguna circunstancia y ese supuesto derecho es violatorio de la dignidad de las personas.
Regresando al punto de este artículo, resultó que pronto la humanidad ignoró la Ley Natural, probó del fruto del árbol del bien y del mal, quiso hacerse juez de si mismo, dándose permiso de hacer lo que nos da la gana, perdimos la amistad con el Señor. Sin embargo, Él nunca deja de buscarnos, no hay pecado que no me perdone, como dijo el Papa Francisco, se nos hace el encontradiso, no somos capaces de escondernos de su presencia.
Después de Adán y Eva, la humanidad se multiplicó y se dispersó por la faz de la tierra. Fueron y vinieron patriarcas, destacando Abram (padre de una muchedumbre) a quien el señor por haberle creído le cambió el nombre por el de Abraham (padre de miles de pueblos y naciones, reyes y emperadores), Isaac y Jacob a quien le cambió el nombre por el de Israel, padre de las doce tribus.
Precisamente un hijo de Jacob (o Israel) llamado José, cuando hubo hambruna en la tierra de Canaan fue a dar a Egipto, tocándole en suerte llegar a ser el administrador de los bienes del Faraón, tuvo mucho poder y ante la necesidad de su familia envió por su padre y sus hermanos parav que vivieran bajo su protección en Egipto. El pueblo de Israel se multiplicó y su población creció tanto que los nuevos Faraones tuvieron miedo de que se hicieran poderosos y los esclavizaron. Fue cuando el Señor Dios eligió a Moisés para comandar a los israelitas y salir de la esclavitud. La tarea no fue fácil, la libertad hay que ganarsela, pero finalmente la lograron. He sintetizado mucho la historia, pero conviene recordar que Moisés, adoptado por la hija del Faraón, fue criado en la corte y amamantado por su madre que la hija del Faraón contrató como nodriza y se encargó de que Moisés tuviera conciencia de ser israelita.
En cierta ocasión vió Moisés que un egipcio maltrató a unos esclavos israelíes y en su defensa tuvo que huir al desierto pues de otra forma sería ajusticiado por el asesinato. Si sólo existía la Ley Natural, haz el bien y evita el mal, cómo fue que Moisés sabía que lo hecho era malo, pues porque tenía bien formada su conciencia.
Como consecuencia de sus actos Moisés tuvo que huir al desierto para protegerse de los egipcios y ahí sintió el llamado de luchar por la defensa de sus hermanos israelíes, que estaban sometidos a la esclavitud. Él escuchó la voz de Dios que le dió la encomienda de pedir al nuevo Faraón la liberación de su pueblo.
La Historia Sagrada nos narra que Moisés previno al Faraón de que si no daba la libertad a los israelita sería castigado con plagas que traerían consecuencias desastrosas a Egipto. Si las plagas se presentaron como eventos sobrenaturales o naturales nunca lo sabremos, pero en una sociedad agrícola es de esperarse que hubiese plagas de langostas que se alimentaban de las cosechas, que se presentaran eventos contaminantes de las aguas y las tornaran rojizas, y que hubiera epidemias con gran mortandad. En esa época no había medios de registro de los acontecimientos, sólo la memoria oral que se trasmitió de boca en boca y de generación en generación, de modo que es posible que el escritor bíblico haya narrado los acontecimientos como el castigo divino que desembocó en la liberación de Egipto y así empezó el peregrinar del pueblo escogido hacia la tierra de Canaan, la prometida por el Señor a Abran.
Durante la peregrinación los israelitas pasaron por muchas vicisitudes que bajo el liderazgo de Moisés fueron superadas, no sin encontrar resistencia e inconformidad del pueblo. Seguramente la vida social era de mucho desorden, con violencia, robos, infidelidades, incesto, injusticias, etc. Aunque reconocían la existencia de la Ley Natural, la hacían a un lado y Moisés no conseguía moralizar al pueblo. Subía al monte a orar para pedir al Señor que lo iluminara para orientarlos, pues veía el desenfreno con el que vivían.
La siguiente cita bíblica explica resumidamente la situación que vivían Moisés y su pueblo:
Éxodo 33:3-5: Dios reitera el punto, advirtiendo que si Él fuera en medio de ellos (de los israelitas,), los consumiría debido a su terquedad. Le dice a Moisés: "Diles a los hijos de Israel: Vosotros sois pueblo de dura cerviz (cabezas duras)".
El pasaje de su encuentro con el Señor en la zarza ardiente fue en un estado de oración muy profunda y pienso que Dios le dió la Gracia de descubrir la forma de demembrar y poder codificar la Ley Natural y transcribirla en los diez mandamientos, las famosas Tablas de la Ley esculpidas en piedra para ponerlas al frente de todos, de modo que nadie pudiera negar no conocerlas
Cuando Moisés baja del monte Sinaí viene con un rostro lleno de alegría, el Señor, por el esfuerzo de búsqueda del Líder, muestra un Moisés con el rostro iluminado de aquel que ha hecho un descubrimiento revolucionario (el detallado contenido de hacer el bien y evitar el mal) y es cuando el Señor le da a conocer su nombre "YO SOY O YO SOY EL QUE ES". Moisés instruye al pueblo sobre las bases codificadas de la Ley Natural, dando inicio a las bases de la ciencia del derecho natural, del que se habrá de derivar el derecho positivo.
Sigue corriendo la larga historia del pueblo de Israel, terminando la peregrinación con el encuentro de la tierra prometida, su conquista por los jueces, seguidos por el rey Saúl, el Rey David y el Rey Salomón logrando la instalación del Reino de Israel, la división del Reino en el Reino del Sur y el Reino del Norte, las diferentes dominaciones de los egipcios, asirios, persas, griegos y romanos que algunos los deportararon, hasta el advenimiento de Jesús de Nazaret, nuestro Salvador del mundo, prometido desde el Rey David y miembro de su estirpe.
Jesús empieza su predicación llamando a la conversión (palabra que en griego se dice METANOIA, de la que se derivan metamorfosis - cambio más allá de la forma - y metafísica - más allá de lo material -) del corazón. Las palabras de Jesús calan en las conciencias de todos los que la escuchan, jamás nadie había tenido la osadía de salir de los cartabones contenidos en la Torá e(los diez mandamientos y todas las reglas contenidas en los primeros cinco libros de la biblia, que en conjunto se les llama La Torá).
Las palabras y hechos de Jesús fueron recogidas y escritas en los Evangelios, cuyos autores fueron apóstoles o seguidores. Toda su enseñanza es una joya de propuestas para vivir a plenitud a imagen y semejanza del mismo Jesús, el mismo Hijo de Dios encarnado, el mismo proyecto contemplado en la creación de ser imagen y semejanza de Dios, imagen que perdimos a causa de nuestros desvaríos y que para el perdón de nuestros pecados Jesús ofreció su vida en su único sacrificio expiatorio en la cruz.
El tercer vértice del proyecto divino está contenido en las Bienaventuranzas y en todo el Sermón de la Montaña, así como en las parábolas del Reino. Consiste, en ir más allá de la Ley, por eso el Señor recrimina a los escribas y fariseos, porque ponen de tope para la conducta humana el estricto cumplimiento de la Ley, nada más allá, porque ir más allá exige vivir una vida sustentada en el Amor, vivencia no conocida por ellos que centran su vida en la autocomplacencia, la soberbia, el egoísmo y todo lo que gira en si mismos.
Jesús sabe que para nosotros es imposible con nuestras fuerzas cumplir con el proyecto del tercer parteaguas de la historia humana y por eso hace el sacrificio de su vida en ofrenda al Padre por nuestra redención, dejándonos también sus siete sacramentos, fuente de su Gracia inagotable para darnos la fuerza para ser constructores de su Reino, lo que nos permite vivir una ética superior y lo testimonian los miled de mártires y santos que ha habido en la historia que nos han dejado con sus vidas de que si se puede vivir así, ir más allá de los límites de la ética y caminar a la perfección humana.
Bendito y alabado seas Señor del universo por tu bondad infinita para la humanidad: ¿Quién es el hombre para que te fijes en él?
Con estas reflexiones los miembros de Poder Ciudadano Mandante, S.C. hacemos una invitación a todos para vivir una ética superior, sabemos que si todos nos esforzamos México será el país al que ambicionamos.
PODER CIUDADANO MANDANTE, S.C.
JORGE LUIS VARGAS ROMERO
CONSEJERO GENERAL NACIONAL, corrigiendo mis apreciaciones y volviendo a juzgar, al mismo tiempo que voy considerando posibles acciones que voy corrigiendo sobre la marcha. Todo esto porque la tentación de adoptar a varios dioses lo conduciria a la infidelidad teológica lo que haría sacar del centro de su vida a Único Señor y esa posibilidad no cabía en su mente, su corazón y su alma.
Desarrollé toda esta argumentación para remitirme al relato de la creación, en el que se anota: "dijo Dios, hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza y creó Dios al hombre, macho y hembra los creó". Más adelante, en el capítulo 2 del Génesis, el Señor Dios le dice al hombre: "puedes comer de todos los frutos del Edén, pero no comerás del fruto del árbol del bien y del mal, porque si lo haces morirás." A mi juicio y recordando que los libros más antiguos de la Biblia son más recientes que los escritos de otras culturas politeistas, sus escritores fueron influenciados por los contenidos de escritos y experiencias de vida más antiguas. Por la doble moral que vivían otros pueblos anteriores a Abram, está forma de vida chocaba con las conciencias de los pastores nómadas y a fuerza de reflexionar sobre las formas contradictorias e inconsistentes de vida, descubrieron la Ley Natural o como los católicos lo creemos, nacemos con esa Ley inscrita en nuestra conciencia, que resumimos en hacer el bien y rechazar el mal. Este momento fue un parteaguas en la historia de la humanidad, pues naturalmente las personas nos inclinamos a hacer el bien, pero si no dominamos nuestras pasiones, terminaremos haciendo el mal. Bien recuerdo desde pequeño mis travesuras que sabía que no debía hacer y sin embargo las hacía y nada sabía yo de la Ley Natural, nadie me corregía porque lo hacía a las escondidas porque mi conciencia me alerta que no debía hacerlo y así todo lo que he ido aprendiendo a lo largo de mi vida. Aprovecho para decir que el derecho natural se deriva de la Ley Natural, mientras que el derecho positivo se deriva y subordina al derecho natural y cuando no es así no es derecho. Se habla del derecho al aborto, que es un planteamiento del derecho positivo, pero como va contra la Ley Natural (no matarás) nunca puede justificarse, en ninguna circunstancia y ese supuesto derecho es violatorio de la dignidad de las personas.
Regresando al punto de este artículo, resultó que pronto la humanidad ignoró la Ley Natural, probó del fruto del árbol del bien y del mal, quiso hacerse juez de si mismo, dándose permiso de hacer lo que nos da la gana, perdimos la amistad con el Señor. Sin embargo, Él nunca deja de buscarnos, no hay pecado que no me perdone, como dijo el Papa Francisco, se nos hace el encontradiso, no somos capaces de escondernos de su presencia.
Después de Adán y Eva, la humanidad se multiplicó y se dispersó por la faz de la tierra. Fueron y vinieron patriarcas, destacando Abram (padre de una muchedumbre) a quien el señor por haberle creído le cambió el nombre por el de Abraham (padre de miles de pueblos y naciones, reyes y emperadores) Isaac y Jacob a quien le cambió el nombre por el de Israel, padre de las doce tribus.
Precisamente un hijo de Jacob (o Israel) llamado José, cuando hubo hambruna en la tierra de Canaan fue a dar a Egipto, tocándole en suerte llegar a ser el administrador de los bienes del Faraón, tuvo mucho poder y ante la necesidad envió por su padre y sus hermanos para vivir bajo su protección en Egipto. El pueblo de Israel se multiplicó y su población creció tanto que los nuevos Faraones tuvieron miedo de que se hicieran poderosos y los esclavizaron. Fue cuando el Señor Dios eligió a Moisés para comandar a los israelitas y salir de la esclavitud. La tarea no fue fácil, la libertad hay que ganarsela, pero finalmente la lograron. He sintetizado mucho la historia, pero conviene recordar que Moisés fue criado en la corte del Faraón y amamantado por su madre que la hija del Faraón contrató como nodriza y se encargó de que Moisés tuviera conciencia de ser israelita.
En cierta ocasión vió Moisés que un egipcio maltrató a unos esclavos israelíes y en su defensa tuvo que huir al desierto pues de otra forma sería ajusticiado por el asesinato. Si sólo existía la Ley Natural, haz el bien y evita el mal, cómo fue que Moisés sabía que lo hecho era malo, pues porque tenía bien formada su conciencia.
Como consecuencia de sus actos Moisés tuvo que huir al desierto para protegerse de los egipcios y ahí sintió el llamado de luchar por la defensa de sus hermanos israelíes, que estaban sometidos a la esclavitud. Él escuchó la voz de Dios que le dió la encomienda de pedir al nuevo Faraón la liberación de su pueblo.
La Historia Sagrada nos narra que Moisés previno al Faraón de que si no daba la libertad a los israelitas y sería castigado con plagas que traerían consecuencias desastrosas a Egipto. Si las plagas se presentaron como eventos sobrenaturales o naturales nunca lo sabremos, pero en una sociedad agrícola es de esperarse que hubiese plagas de langostas que se alimentaban de las cosechas, que se presentaran eventos contaminantes de las aguas y las tornaran rojizas, y que hubiera epidemias con gran mortandad. En esa época no había medios de registro de los acontecimientos, sólo la memoria oral que se trasmitió de boca en boca y de generación en generación, de modo que es posible que el escritor bíblico haya narrado los acontecimientos como el castigo divino que desembocó en la liberación de Egipto y así empezó el peregrinar del pueblo escogido hacia la tierra de Canaan, la prometida por el Señor a Abran.
Durante la peregrinación los israelitas pasaron por muchas vicisitudes que bajo el liderazgo de Moisés fueron superadas, no sin encontrar resistencia e inconformidad del pueblo. Seguramente la vida social era de mucho desorden, con violencia, robos, infidelidades, incesto, injusticias, etc. Aunque reconocían la existencia de la Ley Natural, la hacían a un lado y Moisés no conseguía moralizar al pueblo. Subía al monte a orar para pedir al Señor que lo iluminara para orientarlos, pues veía el desenfreno con el que vivían.
La siguiente cita bíblica explica resumidamente la situación que vivían Moisés y su pueblo:
Éxodo 33:3-5: Dios reitera el punto, advirtiendo que si Él fuera en medio de ellos, los consumiría debido a su terquedad. Le dice a Moisés: "Diles a los hijos de Israel: Vosotros sois pueblo de dura cerviz".
El pasaje de su encuentro con el Señor en la zarza ardiente fue en un estado de oración muy profunda y pienso que Dios le dió la Gracia de poder codificar la Ley Natural y transcribirla en los diez mandamientos, las famosas Tablas de la Ley esculpidas en piedra para ponerlas al frente de todos, de modo que nadie pudiera negar no conocerlas
Cuando Moisés baja del monte Sinaí viene con un rostro lleno de alegría, el Señor, por el esfuerzo de búsqueda del Líder, muestra un Moisés con el rostro iluminado de aquel que ha hecho un descubrimiento revolucionario y es cuando el Señor le da a conocer su nombre "YO SOY O YO SOY EL QUE ES". Moisés instruye al pueblo sobre las bases codificadas de la Ley Natural, dando inicio a las bases de la ciencia del derecho natural, del que se habrá de derivar el derecho positivo.
Sigue corriendo la larga historia del pueblo de Israel, terminando la peregrinación con el encuentro de la tierra prometida, su conquista por los jueces, seguidos por el rey Saúl y el Rey David y el Rey Salomón logrando la instalación del Reino de Israel, la división del Reino en el Reino del Sur y el Reino del Norte, las diferentes dominaciones de los egipcios, asirios, persas, griegos y romanos, hasta el advenimiento de Jesús de Nazaret, nuestro Salvador del mundo, prometido desde el Rey David y miembro de su estirpe.
Jesús empieza su predicación llamando a la conversión (palabra que en griego se dice METANOIA, de la que se derivan metamorfosis - cambio más allá de la forma - y metafísica - más allá de lo material -) del corazón. Las palabras de Jesús calan en las conciencias de todos los que la escuchan, jamás nadie había tenido la osadía de salir de los cartabones contenidos en la Torá (los diez mandamientos y todas las reglas contenidas en los primeros cinco libros de la biblia).
Las palabras y hechos de Jesús fueron recogidas y escritas en los Evangelios, cuyos autores fueron apóstoles o seguidores. Toda su enseñanza es una joya de propuestas para vivir a plenitud a imagen y semejanza del mismo Jesús, el mismo Hijo de Dios encarnado, el mismo proyecto contemplado en la creación de ser imagen y semejanza de Dios, imagen que perdimos a causa de nuestros desvaríos y que para el perdón de nuestros pecados Jesús ofreció su vida en su único sacrificio expiatorio en la cruz.
El tercer vértice del proyecto divino está contenido en las Bienaventuranzas y en todo el Sermón de la Montaña, así como en las parábolas del Reino. Consiste en ir más allá de la Ley, por eso el Señor recrimina a los escribas y fariseos, porque ponen de tope para la conducta humana el estricto cumplimiento de la Ley, nada más allá, porque ir más allá exige vivir una vida sustentada en el Amor, vivencia no conocida por ellos que centran su vida en la autocomplacencia, la soberbia, el egoísmo y todo lo que gira en si mismos.
Jesús sabe que para nosotros es imposible con nuestras fuerzas cumplir con el proyecto del tercer parteaguas de la historia humana y por eso hace el sacrificio de su vida en ofrenda al Padre por nuestra redención, dejándonos también sus siete sacramentos, fuente de su Gracia inagotable para darnos la fuerza para ser constructores de su Reino, lo que nos permite vivir una ética superior y lo testimonian los mele de mártires y santos que nos han dejado con sus vidas de que si se puede vivir así, ir más allá de los límites de la ética y caminar a la perfección humana.
Bendito y alabado seas Señor del universo por tu bondad infinita para la humanidad: ¿Quién es el hombre para que te fijes en él?
Con estas reflexiones los miembros de Poder Ciudadano Mandante, S.C. hacemos una invitación a todos para vivir una ética superior, sabemos que si todos nos esforzamos México será el país al que ambicionamos.
PODER CIUDADANO MANDANTE, S.C.
JORGE LUIS VARGAS ROMERO
CONSEJERO GENERAL NACIONAL