
Al cierre del tercer trimestre de 2025, la deuda de los estados y sus entes públicos registró un saldo por 659 mil 638 millones de pesos, 3.0% en términos reales menos que en el mismo trimestre de un año antes y la quinta reducción consecutiva para periodos comparables. En esos cinco años, la disminución en el saldo de los pasivos de las entidades federativas acumula una baja de 10.6% en términos reales y su saldo se ubica cerca del nivel de 2012, ello de acuerdo con información de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y el Instituto Nacional de Estadística (Inegi).
En la variación anual de los registros de deuda, prevalecen las reducciones. De las 31 entidades que reportan a la Coordinación de Deuda Pública de Entidades Federativas y Municipios de la Unidad de Coordinación con Entidades Federativas, 25 registraron baja en términos reales y las seis restantes incrementos. En la disminución de su deuda destacó Querétaro, con 37.1%, seguido de Hidalgo, con 23.2%. En los incrementos de pasivos, lideró Puebla con 31.1%, siguió Yucatán con 15.2%, variaciones todas en términos reales.

De acuerdo con las cifras de la SHCP, en 2016 el endeudamiento de los estados alcanzó su mayor saldo con 760 mil 893 millones de pesos, lo que, comparado con el tercer trimestre de 2025, arroja una baja de 10.6%.
Entre 2010 y 2016, el financiamiento total, tanto el de la banca comercial, como la de desarrollo, creció en promedio cada año 6.9% en términos reales, mientras que, en los cinco años de baja, la disminución promedio anual es de 1.6%. Velocidad que indica muy claramente el gran esfuerzo de los estados por reducir esas sangrías de su presupuesto.

Por entidad federativa, al tercer trimestre de 2025, Nuevo León lideró la lista de deudores con 108,060 millones de pesos, 1.0% en términos reales más por arriba de la de un año antes y también la más alta para la entidad desde que se tiene registro. La entidad es de las más dinámicas en recibir líneas de crédito, tanto por la banca comercial como con la de desarrollo, entre 2016 y 2025 su saldo aumentó 18%, en términos reales.
Hasta el tercer trimestre de 2024 y en forma sostenida, Puebla venía reduciendo año con año sus pasivos. De 2010 a 2024, logró una reducción de 73.5% en términos reales, la mayor baja para ese lapso entre todos los estados, sin embargo, para el cierre del tercer trimestre de 2025, la entidad destacó con un aumento de 31% real en sus pasivos, lo que, de acuerdo con la oficina de finanzas del estado, fue resultado de la contratación de un crédito para la liquidación anticipada de la Asociación Público-Privada (APP) del Museo Internacional del Barroco.

En el extremo opuesto destacó Querétaro con una reducción en el saldo de su deuda de 37.1% en términos reales, entidad que tradicionalmente ha mantenido una posición de bajo endeudamiento. En 2020 saldó por completo su deuda, manteniendo su cuenta en cero de 2021 a 2023, para el tercer trimestre de 2024, reportó un saldo por 2 mil 802 millones de pesos y para el mismo trimestre de 2025, la cifra había descendido a mil 764 millones de pesos, que de acuerdo con el gobierno, fueron recursos destinados a proyectos de infraestructura, energía y movilidad.

Trimestre a trimestre aumenta el número de entidades que reducen la sangría por el pago de su deuda, sin embargo, Nuevo León mantiene una importante dependencia a las líneas de crédito, tanto de la banca comercial como de la de desarrollo. Al cierre del tercer trimestre de 2025, lideró la deuda por habitante con 17 mil 564 pesos, muy por arriba de la Ciudad de México y todavía más lejos del promedio nacional que fue de 5 mil 045 pesos.
El plazo promedio de la deuda de Nuevo León es de 19.9 años, es el cuarto más alto a nivel nacional, contrasta con Querétaro que es apenas de 1.9 años. En términos del costo de la deuda, Nuevo León reporta una tasa de interés promedio ponderada de 7.99%, muy cerca del 7.23% que corresponde a Chiapas y es la más baja.
El costo de la deuda de las entidades sí bien acusa ya movimientos de baja, significó entre 2022 y 2024, años con los más altos niveles de tasas, el sacrificio presupuestal de recursos que urgía aplicarlos a obras de salud, educación e infraestructura, por citar algunos de los rubros más apremiantes. Actualmente, los reportes de la SHCP, evidencian mayor racionalidad en la mayoría de los estados.
Con información de Latinus.