
En Chihuahua se habla mucho de fortalecer la economía regional, pero cuando llega el momento de comprarle a los de casa, ahí hay oportunidad. Los proveedores locales compiten diariamente contra productos locales, nacionales e importados, principalmente de Estados Unidos y China, que llegan con precios difíciles de igualar gracias a subsidios gubernamentales.
A esto agregar que la salud financiera de las MIPYMES se estresa cada vez que el cliente solicita plazos de pago más largos y revisiones constantes de precios a la baja. Lo que para una empresa grande puede ser manejable, para un pequeño proveedor significa financiar la operación de su cliente con su propio capital. En palabras simples: pega en el bolsillo.
Apoyar al proveedor local no significa cerrar fronteras ni comprar más caro por buena voluntad a ojos cerrados. Significa arriesgarse por los de casa, darles la oportunidad e invertir estratégicamente en ellos. El beneficio es claro: el dinero y el empleo se quedan en Chihuahua, se fortalecen negocios y la economía se vuelve más resistente.
Por eso, los criterios de compra deben ir más allá del precio más bajo. Sería necesario adicionalmente valorar el servicio al cliente, flexibilidad, si es proveedor y producto local así como la generación de empleo y derrama económica en la región.
No es proteccionismo, es una estrategia básica de desarrollo local. Poner primero a los de casa no es un acto romántico ni ideológico: es una decisión práctica de negocios. Contamos con compradores eficientes; ahora toca dirigirlos a fortalecer nuestra propia proveeduría.
Chihuahua cada compra es un voto de confianza o fortalecemos a los de casa, o seguimos financiando economías ajenas. La diferencia está en la voluntad de invertir en nuestros empresarios.