
Regina vive su versión más despierta y recuperada en su debut en los Juegos Olímpicos de invierno de Milano Cortina. Ninguna mujer mexicana había aparecido antes en el esquí de fondo y tiene en sus manos marcar la historia y qué mejor si lo hace sin alarmas para despertar en la mañana.
Cuando se inició como atleta de alto rendimiento esquió en contra de las dificultades. Eligió ser médico de urgencias, una carrera que exige fortaleza mental y física, capacidad de reacción y resiliencia. Cuando era residente en un hospital de Miami, es decir, cuando trabajaba en su especialidad médica, dormir no era prioridad, no por gusto, sino por necesidad.
Tenía que estudiar, trabajar, paseaba perros, ahorraba casi el total de sus ingresos con tal de especializarse en el esquí de fondo, que la sacó de una depresión cuando vivía en Minnesota, donde se oscurece mucho en el invierno y las temperaturas bajo cero congelan hasta la gasolina.
Regina atendió a El Economista ya instalada en Europa. Su primer comentario en la llamada fue sobre hacer espacio para el descanso, lo antes posible.
—En un deporte como el esquí de fondo ¿Cuánto tiempo necesitas dormir para recuperarte?
—“En la residencia médica trabajaba como 80 horas por semana y estudiaba. Realmente dormía como 6 horas, lo que lo que podía. Mi horario se invertía entre noche, día o era de 24 horas. Actualmente llevo un año y medio, enfocándome casi al 100% en entrenar. Sigo trabajando como doctora, ya no hago turnos nocturnos y eso me ha ayudado con el rendimiento porque mi trabajo ya no me está quitando energía, que cuando era residente”.
Regina tiene 33 años y se encuentra en su 'prime' físico. Es médico en urgencias y por ende, sabe cómo funciona el cuerpo y cómo influye el sueño en los resultados.
—“Suena muy controversial, pero no pongo alarmas para dormir porque después de estudiar mucho la fisiología, me di cuenta de la importancia de la recuperación. No pongo alarmas para despertarme porque quiero que mi cuerpo se despierte cuando esté listo. La fase más importante del sueño profundo es el REM y eso normalmente pasa al final. Por esa razón, no pongo alarma y normalmente duermo entre 8 horas y media y 10. Si estoy mega cansadísima o con ‘jet lag’ (descompensación horaria) a veces, hasta 12 horas. Varía en cómo estoy manejando la carga”.
—¿Actualmente, detectas alguna consecuencia por haber dormido poco años atrás?
—“Cuando no duermes lo suficiente, cuando no tienes suficiente sueño REM, no tienes la misma resiliencia mental, el cerebro y el estado de ánimo están agotados. Es algo que notaba mucho durante la residencia, fue un periodo de mucho estrés físico, emocional. Ver muchos casos de vida y muerte en el hospital. Notaba que cuando dormía pocas horas, me despertaba y tenía que entrenar o lo que sea, me despertaba con el tanque vacío. Quizá físicamente me sentía ‘okay’, que no es lo ideal, pero emocional y mentalmente me sentía agotada. Ahora duermo casi todos los días a la misma hora y noto una gran diferencia, puedo tomar más cosas cada día y tengo resiliencia para empujar mis límites físicamente y mentalmente en los entrenamientos”.

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Con información de: El economista.