
MÉRIDA, Yuc. (apro).-.- José Luis Montejo Villanueva, de 73 años y pensionado de Petróleos Mexicanos, se debate entre la vida y la muerte. Necesita una cirugía a corazón abierto de urgencia, pero la empresa se ha negado a subrogarla en Yucatán. Ante esta omisión, su familia interpuso un juicio de amparo, el expediente 137/2026 para obligar a la institución a cumplir con su responsabilidad.
Las complicaciones comenzaron el 23 de diciembre de 2025, tras una sesión regular de hemodiálisis. José Luis presentó fiebre y vómitos, por lo que su esposa, Nilda Elena Briceño López, lo llevó de vuelta al Centro Médico Pensiones (subrogado de Pemex). La doctora de guardia advirtió que podría tratarse de una bacteria y ordenó su traslado inmediato a urgencias del Hospital Mac.
“Le hicieron estudios y cultivos. Pasó la noche ahí y nos dijeron que pasaría a una habitación, lo cual sucedió al amanecer del 24 de diciembre”, recordó Nilda.
Un ecocardiograma reveló una vegetación de bacterias pseudomonas en la válvula izquierda del corazón. Pese a pasar tres semanas hospitalizado con tratamiento antibiótico, un segundo estudio confirmó el peor temor de la familia: la infección se agravó. “La bacteria, en lugar de disminuir, aumentó de tamaño; pasó de 20 a 30 milímetros, cuando inicialmente medía entre 10 y 18 milímetros”, expuso.
Aunque los médicos del Hospital Mac confirmaron que era candidato a cirugía, la familia no recibía detalles claros sobre el procedimiento. Al día 18 de hospitalización, el estado de José Luis se volvió crítico y pasó seis días en terapia intensiva.
En ese lapso, el personal del Hospital Mac propuso trasladarlo en ambulancia a Villahermosa, Tabasco, y posteriormente a la Ciudad de México. La familia rechazó la oferta, bajo el argumento de que el paciente no resistiría el trayecto. Mientras tanto, un tercer ecocardiograma mostró que la vegetación bacteriana alcanzó los 39 milímetros. El 15 de enero de 2026, los médicos advirtieron que debían intubarlo, aunque existía el riesgo de que no sobreviviera esa noche.
“En ese momento pensé que, si estaba muriendo, no quería que lo lastimaran insertando un tubo en su cuerpo. Firmamos una hoja para no intubar (...) Exigimos que fuera operado en Mérida; conseguimos un médico cardiotorácico que nos explicó que podían operarlo, pero debían intubarlo para estabilizarlo. Como ya habíamos firmado la negativa, el hospital se oponía, pero finalmente aceptaron”, relató.
Tras reaccionar y ser extubado, la presión por el traslado terrestre a la CDMX continuó. Ante la negativa firme de la familia, Nilda denunció que, mediante engaños, los obligaron a firmar un traslado al Hospital Regional de Alta Especialidad de la Península de Yucatán (HRAEPY). Además, señaló que no les entregaron el historial médico completo y que, actualmente, José Luis no está recibiendo sus diálisis.
“Nos dieron la hoja a firmar y creímos que era para la cirugía, pero no fue así. No nos entregaron el reporte médico y nosotros tuvimos que pagar hasta la ambulancia. En el HRAEPY estuvo muchas horas en una camilla de traslado, a pesar de que tiene una escara de gran tamaño. Pasó 23 horas en urgencias estando en peligro de muerte. Apenas lo pasaron a cama; no hay parte médico ni medicamentos”, reclamó.
En México, la empresa Pemex atraviesa por una crisis, que en el 2022, se visibilizó porque el 15 de diciembre 876 médicos residentes de ocho hospitales se manifestaron por falta de insumos. Situación que ha sido reiterada en los siguientes años a la fecha.
Para salvar a la paraestatal, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo puso en marcha el plan de rescate de Pemex 2025-2026, que busca reducir la deuda de la empresa.
Con información de Proceso.