
El régimen de Morena ha decidido avanzar, sin máscaras, hacia un modelo de control absoluto. Primero tu identidad, luego tu comunicación… y ahora tu dinero. La prohibición del efectivo es el paso definitivo hacia un régimen que no solo quiere gobernarte, sino dominar cada aspecto de tu vida.
Hay decisiones de gobierno que no son técnicas, ni administrativas, ni siquiera económicas. Son decisiones de poder y esta, la prohibición progresiva del dinero en efectivo, es una de ellas.
No es un hecho aislado, es el siguiente eslabón de una cadena cuidadosamente construida para someter al ciudadano. Primero vinieron por tus datos biométricos, luego avanzaron sobre la vinculación de tu línea celular y ahora, sin pudor alguno, anuncian su intención de eliminar el efectivo: el último espacio de libertad económica que aún le pertenece al ciudadano.
Empiezan, como siempre, con lo que parece “menor”: casetas de peaje, gasolineras. Lugares estratégicos, cotidianos, inevitables. Pero no nos engañemos. No se detendrán ahí. Irán por cada comercio, cada transacción, cada intercambio. Quieren que cada peso que uses pase por sus ojos, por sus sistemas, por su control.
Y cuando todo pase por sus manos, entonces vendrá lo verdaderamente peligroso.
La vigilancia permanente. El monitoreo absoluto de cada gasto, cada movimiento, cada decisión. La posibilidad de congelar cuentas, de negar pagos, de bloquear el acceso a bienes y servicios esenciales.
Un régimen que puede rastrear cada centavo que gastas es un régimen que puede decidir si compras, si vendes, si comes, si te mueves. Es un régimen que puede castigar la disidencia no con discursos, sino con asfixia económica. Es el paso definitivo hacia una sociedad donde la libertad no se pierde de golpe… sino transacción por transacción.
A eso le llaman modernización, pero en realidad es control, es sometimiento.Es un fascismo digital.
Desde Chihuahua no vamos a quedarnos de brazos cruzados. Aquí, en esta tierra de carácter, de historia y de dignidad, vamos a dar la batalla frontal contra este intento de sometimiento. Vamos a defender el derecho de cada ciudadano a usar su dinero sin vigilancia, sin condicionamientos, sin miedo.
Si hoy permitimos que controlen nuestro dinero, mañana controlarán nuestra vida entera. Y cuando queramos reaccionar, será demasiado tarde. Desde el norte, donde la dignidad no se dobla, vamos a defender lo más básico: el derecho a ser libres.