
Ingresé a las filas de Acción Nacional en 2017, partido en donde he tenido la oportunidad de participar abiertamente y ser testigo de diversos procesos internos que han definido el rumbo de esta noble institución. Celebro que nuestra casa democrática acapare los encabezados, el anuncio realizado esta semana por la dirigencia nacional confirma lo ya dicho con anterioridad: la apertura total del 100 por ciento de las candidaturas a la ciudadanía para el proceso electoral de 2027. Esta decisión no es solo un cambio de estrategia electoral, sino un retorno necesario a nuestras raíces más profundas, donde el partido se concebía a sí mismo como un instrumento al servicio de la sociedad y no como un conclave cerrado de decisiones cupulares.
La realidad política nos exige a todos los partidos una autocrítica valiente. Por años, la percepción de un partido hermético y cerrado alejó a perfiles valiosos que, aunque compartían nuestros valores de patria, familia y libertad, no encontraban los canales adecuados para participar, o simplemente no se les daba un seguimiento adecuado. Al romper con la tradicional designación por "dedazo" o cuotas de grupo, el PAN envía un mensaje contundente: la gente manda y la gente decide, el poder es de la comunidad de nuevo. Esta apertura es la única vía real para desmantelar las mayorías ficticias que hoy gobiernan, integrando a hombres y mujeres de a pie que viven los problemas diarios del campo, la salud y la economía.
Es fundamental destacar que esta iniciativa debe ir acompañada de un rigor técnico y ético impecable, mecanismos plenamente claros sobre como sumarse a participar. Ciudadanizar no significa simplemente llenar espacios por llenar; significa abrir la puerta a los mejores, a los más conocidos, a los más adecuados con la ideología de país. Como militante y profesional del derecho, entiendo que la competitividad electoral se recupera presentando perfiles que no solo tengan carisma, además de capacidad probada, una total empatía para comprender los dolores de la comunidad. El reto será implementar procesos de selección que garanticen que quienes porten nuestras siglas sean personas con una trayectoria de honestidad y eficiencia, capaces de contrastar con los resultados del oficialismo actual.
El involucramiento de perfiles como productores agrícolas, enfermeras y jóvenes de 26 años, mencionados en la reciente convocatoria en la Alameda del Sur, refresca la narrativa partidista. En un México que es cada vez más polarizado, Acción Nacional debe posicionarse como la alternativa técnica y humana, históricamente hemos ganado cuando nos voltean a ver a raíz de la decepción del partido en turno. La posibilidad de registrarse mediante una aplicación digital simplifica la participación, rompiendo barreras burocráticas y permitiendo que el talento ciudadano fluya sin filtros que lo obstaculicen. Es una apuesta por la modernización que el partido necesitaba urgentemente para conectar con las nuevas generaciones.
Sin embargo, el éxito de este modelo dependerá de nuestra capacidad como militantes para arropar estas candidaturas ciudadanas, para apoyarlas y sumarnos, no hacer un “berrinche” por qué no nos tocó a nostros. No se trata de desplazar a la militancia, sino de fortalecerla con sangre nueva y visiones externas, de abrir la competencia interna y que todos participemos. Debemos ser vigilantes de que este proceso se mantenga transparente y que el llamado a "romper el pacto con el crimen" y la corrupción sea una bandera real que cada candidato, ciudadano o militante, defienda con congruencia en la calle. Solo así podremos presentarnos como la verdadera competencia frente al modelo de gobierno vigente.
En conclusión, la ruta hacia 2027 está trazada y el PAN ha decidido jugársela con México. Abrir las puertas es un acto de humildad política y, al mismo tiempo, una estrategia de supervivencia democrática. Como generación que ha crecido políticamente en la última década, nos toca ser los facilitadores de este cambio, asegurando que el partido sea, más que nunca, la casa de todos aquellos que desean un país más seguro y libre. La oportunidad es histórica; ahora nos toca a nosotros, militantes y ciudadanos, materializar esta esperanza en buenos gobiernos.