
Pese a mantener un discurso de austeridad y de preferencia por vuelos comerciales, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, realiza actualmente sus giras nacionales a bordo de aeronaves oficiales de las Fuerzas Armadas, apoyada por una compleja operación aérea que involucra hasta 17 unidades.
De acuerdo con registros públicos y datos de monitoreo aeronáutico, en lo que va de 2026 la mandataria ha utilizado exclusivamente aviones de la flota ejecutiva de la Secretaría de la Defensa Nacional y la Secretaría de Marina para sus traslados dentro del país, sin evidencia de viajes en aerolíneas comerciales durante este periodo.
Aunque en años anteriores Sheinbaum combinó vuelos oficiales con comerciales (incluyendo al menos seis trayectos en 2025 hacia estados como Aguascalientes, Guanajuato, Oaxaca, Quintana Roo y Veracruz, así como un viaje a Canadá), su esquema actual de movilidad se centra en aeronaves militares.
Entre ellas destaca un jet de largo alcance modelo Gulfstream G550, matrícula FAM-3910, propiedad de la Fuerza Aérea Mexicana. Este avión, con capacidad para entre 16 y 20 pasajeros, ha sido utilizado en al menos 21 ocasiones por la presidenta y opera bajo la clave especial “AP01”, asignada a vuelos que transportan al titular del Ejecutivo federal.
La aeronave fue adquirida en 2014 por la Secretaría de la Defensa Nacional con un costo de 54.4 millones de dólares, según registros oficiales.
Además de los vuelos en los que viaja la mandataria, sus giras implican una logística más amplia. Un análisis de 80 días de operaciones aéreas (del 1 de enero al 22 de marzo de 2026) identificó al menos 26 vuelos oficiales con Sheinbaum a bordo. Sin embargo, el despliegue total supera los 220 movimientos aéreos, incluyendo vuelos de avanzada, traslados vacíos (conocidos como “empty legs”) y misiones de coordinación.
La Oficina de la Presidencia ha señalado en reportes previos que estas operaciones incluyen recorridos de reconocimiento, reuniones logísticas y avanzadas para establecer contacto con autoridades locales antes de las visitas oficiales.
En declaraciones previas, la presidenta ha defendido el uso de estas aeronaves al argumentar limitaciones logísticas en vuelos comerciales. “A veces no hay vuelo comercial que nos permita llegar a tres estados”, explicó en una conferencia en junio pasado, donde también destacó la experiencia de los pilotos militares y las condiciones óptimas de los aviones.
Así, aunque la figura del avión presidencial fue eliminada como símbolo en administraciones anteriores, en la práctica ha evolucionado hacia un esquema más diversificado, basado en el uso recurrente de aeronaves militares para garantizar la movilidad del Ejecutivo federal.