
CHILPANCINGO, Gro., (apro) .- Socorro Gil Guzmán, presidenta de la colectiva Memoria, Verdad y Justicia de Acapulco, informó que la Fiscalía General del Estado (FGE) le notificó que, según los resultados de genética, un cráneo corresponde a su hijo Jhonatan Guadalupe Romero Gil, detenido y desaparecido por policías municipales de Acapulco el 5 de diciembre de 2018.
Este resto óseo permanecía, según los registros, en el Servicio Médico Forense (Semefo) desde el 3 de septiembre de 2022.
El cráneo fue encontrado en la colonia Panorámica de Acapulco, donde a Socorro Gil le reportaron que fue llevado su hijo la misma noche que fue detenido por la policía.
Romero Gil, de 25 años y recién egresado de la licenciatura de Derecho, fue detenido por policías municipales a las 21:00 horas de ese 5 de diciembre, frente a la playa Tlacopanocha, en la avenida Costera cuando se dirigían con su amigo Carlos Ignacio Rojas Montes de Oca a jugar futbol. El cuerpo de Carlos apareció al siguiente día.
La madre buscadora informó desde una conferencia de prensa en Acapulco que el viernes 12 de junio a las 21:30 horas recibió una llamada de mal gusto del Fiscal Especializado en Materia de Desaparición Forzada y Búsqueda de Personas Desaparecidas, Francisco Martínez Delgado, para decirle que unos restos óseos habían sido compatibles con su muestra de ADN.
“Me dijo que los restos sí eran de mi hijo, no debió haber sido así la manera como me notificaron. Los resultados son positivos, encontré a mi hijo”, dijo llorando.
La madre relató que, en una revisión que realizó en octubre del año pasado a los libros del Semefo, vio fotografías de un cráneo con una lesión similar a la que tenía su hijo Jhonatan a la altura de la ceja izquierda.
El registro indica que ese resto fue depositado el 3 de septiembre de 2022, pero Socorro Gil y su familia ya habían hecho revisiones en ese año sin encontrar esas mismas fotografías.
Este año le dio seguimiento y hace 15 días pidió a la Dirección General de Servicios Periciales de la Fiscalía General del Estado de Guerrero (FGE) realizar la confronta genética de ella y el resto óseo.
El martes pasado le fue entregada a la familia los resultados de las pruebas de ADN. A Socorro Gil le dijeron que los resultados salieron “al 99.9 por ciento” con ella.
“Sabemos que no puede ser porque no están los resultados completos, no hay pruebas del papá de mi hijo, nada más lo compararon conmigo y no podemos saber”.
No obstante, dijo, que estaba segura desde el principio que era su hijo por la característica que tenía en su cabeza.
“Eso me hizo a mí reconocer los restos, me hizo pensar y sentir desde el principio que era mi hijo. Sinceramente no tengo duda de que sea”.
Gil Guzmán y los colectivos que la acompañaron dijeron que firmaron una minuta donde le dicen a la FGE que no va a recibir los restos que están en el Semefo porque no es ni siquiera la mitad del cuerpo de Jhonatan.
“No voy a recibir ese fragmento, ese resto óseo, porque mi hijo salió de su casa completo.
“Y quiero que la fiscalía, sino lo buscó desde un principio, si no ha hecho investigaciones para llevar a la cárcel a los policías, que esta vez se hagan cargo de buscar y que me entreguen los restos completos de mi hijo, que se hagan todas las búsquedas necesarias en ese lugar, en el Semefo, donde podamos identificar todos los restos posibles”.
Gil Guzmán informó que ya solicitó a la Fiscalía General de la República (FGR) realizar los estudios de ADN.
“Tenemos que seguir con las pruebas porque necesito que la FGR las haga porque sabemos el cochinero que es la Fiscalía estatal”, acusó.
La desconfianza en la FGE también radica porque el exfiscal regional David Muñoz García desapareció los videos donde se observa que los policías municipales detuvieron a Jhonatan y a su amigo Carlos, quienes fueron subidos a la patrulla 388.
Este martes pasado, dijo, aún tenía la esperanza de encontrar vivo a su hijo.
“Tenía la esperanza al amanecer, juro que deseaba que mi hijo me llamara y me dijera 'mamá estoy vivo, mamá estoy bien', pero eso no pasó”, dijo.
“No han robado la justicia y a nuestros hijos. No me voy a dar por vencida hasta ver a los policías y al exfiscal (David Muñoz García) tras las rejas porque para mí son los responsables al desaparecer las pruebas de la carpeta.
Solicitó a la FGE la restitución digna del cuerpo de Jhonatan y buscar hasta el último resto.
“Nos quedamos en la calle sin comer, pagué extorsiones, pagué rescate, pero nunca nadie me venció”, relató.
En la conferencia de prensa, Raymundo Díaz Taboada, del Colectivo contra la Tortura y la Impunidad en Guerrero, señaló que el Estado, a través de Ministerio Público, la dirección general de Servicios Periciales, los fiscales y la Policía Investigadora Ministerial, sigue perpetuando la desaparición forzada.
“Se sabe que fueron policías municipales se los llevaron de la Costera el 5 de diciembre de 2018, desde entonces no se tiene certeza de su paradero.
“Las autoridades se encargaron de desaparecer pruebas importantes, sobre todo unos videos donde se veía a unos policías, a una patrulla llevarse a Jhonatan y a su compañero Carlos. Al otro día se encontró el cuerpo de Carlos en esta zona donde fue encontrado el cráneo”.
A la fiscalía estatal, dijo, le hace falta realizar dos tareas que son su responsabilidad: investigación para dar con los responsables y la búsqueda para saber dónde están los restos de Jhonatan.
“En este sentido podemos decir que son cómplices porque no están haciendo sus tareas”, denunció el activista.
Por su parte Julio Mata Montiel, integrante de la colectiva Memoria, Verdad y Justicia, dijo que el caso de Jhonatan es una muestra de cómo el Estado mexicano intenta escabullirse y esconder todos los elementos para que no haya cuerpo del delito y no exista delito.
“Encubre a todos sus agentes. Tenemos la certeza de que los policías municipales son los principales perpetradores de las desapariciones en todo el país, son el primer contacto con la población, conocen todos los lugares, a todos los delincuentes, a todos los narcomenudistas”, señaló.
En Guerrero y el país, acusó, se aplica la desaparición forzada desde la década de los 70 con la guerra sucia y ahora para el control del territorio y la población.
En México, dijo, hay más de 130 mil desaparecidos de manera oficial, pero hay una cifra negra de casos que no se denuncian por lo que la cifra es el doble o el triple.
Con información de Proceso.