Bavispe

Diacrítico Chihuahua/ Jorge Camacho
Jorge Camacho Peñaloza

Jorge Camacho Peñaloza

Tras la tragedia de la familia LeBarón, el gobierno federal inició una campaña dirigida a olvidar la masacre utilizando a Evo Morales como pretexto moral que encubría una actitud abiertamente inmoral. El boliviano era una coartada para presentar al deslegitimado gabinete como un defensor de los derechos humanos; en este caso, al proporcionarle asilo político. La semana pasada, el depuesto presidente sudamericano, acaparó toda la atención mediática desplegada incansablemente en las mañaneras y a cada oportunidad que se pudiera. Marcelo Ebrard brilló con luz propia hasta opacar al propio Presidente que sólo balbuceaba que la iniciativa había sido suya. Lo que fue un operativo normal cobró en labios del titular de Relaciones Exteriores dimensiones épicas, comparable a las gestas de Aquiles y Ulises. En ninguna de esas tempraneras intervenciones asomó siquiera la posibilidad de informar acerca de los hechos sucedidos en Bavispe. A la vez, Morales se despechaba con incendiarias declaraciones que azuzaban el odio en su país. Andrés Manuel justificaba tales declaraciones como respeto a la libertad de expresión. Curiosamente, este lunes afeaba la conducta a la prensa fifí que había criticado la actuación del gabinete de seguridad en el culiacanazo. Esa libertad de expresión que defendía en un asilado político, utilizado como excusa para desviar la atención de la incompetencia del gobierno, era censurada por López Obrador a la hora de tratar cosas de casa.

            Se informó que el FBI se haría cargo de algunos protocolos de investigación relativos a determinadas circunstancias de la masacre de la familia LeBarón. Pero se dijo con la boca pequeña, dejando muy en claro que los agentes norteamericanos trabajarán siempre a las órdenes de las autoridades mexicanas. Lo cual llama la atención porque lo único que ha hecho este gobierno ha sido echar tierra sobre la tragedia. Todo indica que el FBI dirigirá las investigaciones y que al gobierno mexicano no le quedará otra que seguir el paso. Esta idea parece imponerse cuando el Presidente se negó recibir a Javier Sicilia, desviándolo hacia Alejandro Encinas. El poeta quiere plantearle a Andrés Manuel un cambio de estrategia en materia de seguridad. Ya se la había planteado a Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. A éstos les dijo que era necesario abandonar el combate frontal contra el crimen organizado. López Obrador sustituyó el enfrentamiento abierto por la estrategia de “abrazos, no balazos”. Ignoro qué puede pedir ahora Sicilia, puesto que no hay muchas más posibilidades. Sin embargo, los pretextos de López Obrador para no recibir a Javier Sicilia, aduciendo que es un conservador, que está al servicio de los fifís, que lo que busca es publicidad, se antojan tan estúpidos como torpes. Sicilia tiene autoridad para exigir esa entrevista como víctima directa del crimen y, además, como impulsor de un importante movimiento social. Julián LeBarón declaró que está dispuesto a unirse a la marcha que el poeta encabezará hasta Palacio Nacional.

            La única estrategia de López Obrador frente al crimen organizado es mirar a otra parte. Presa del miedo y del pavor sólo alcanza a recriminar a los medios de comunicación que cumplen con su deber. Por suerte, el FBI interviene ya en la investigación sobre el crimen de Bavispe, de manera que siempre tendremos una fuente fiable de la que recibir información, en contraste con un gabinete de seguridad empecinado en ocultar información, incapaz de reconocer sus errores, inoperante en cuanto a estrategia y planeación. La masacre de los LeBarón se erige como afrenta y recordatorio de lo que no es un gobierno responsable.

Tips al momento

Abandonan a Quintana para irse con Cruz y socavar a Loera

En Morena no se quieren, al menos para ellos en este momento no es la unidad sino comenzar a decidir sobre su futuro político particular e ir aplastando a competidores por la gubernatura.

El diputado Federal de Morena, Sebastián Aguilera, pagó una encuesta para ver cómo andan las preferencias de candidato a gobernador y ganó Cruz Pérez Cuéllar.

En un comunicado aclaran de manera innecesaria “el favorito es el senador Cruz Pérez Cuéllar, seguido por muy lejos por el delegado Juan Carlos Loera de la Rosa”.

Esto implicaría que personajes como Marcelino Gómez Brenes, Sebastian Aguilera Brenes, Omar Holguín y Karen Mora  abandonarían a Víctor Quintana por Cruz Pérez Cuéllar, con el fin de socavar cualquier aspiración a Juan Carlos Loera.

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