San Valentín: una perspectiva holística

Por: Alicia Soto

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El día de San Valentín es una celebración tradicional católica, designada el 14 de febrero a San Valentín como patrón de los enamorados, (sacerdote que casaba a soldados con sus parejas a escondidas, a pesar de ser un prohibición por parte del emperador Claudio II). ? Aunque es muy popular en muchos países, especialmente en los anglosajones como celebración del amor, es una fiesta muy basta con diversas vertientes.

Antes de convertirse, en lo que ahora conocemos como el día del amor y la amistad, ocurrieron algunos eventos históricos, que dieron origen a la celebración actual.  

Precedentes

En la época de la antigua Roma, se llevaba a cabo una celebración denominada LUPERCALIA, celebrada el 15 de febrero en honor del fauno Luperco; distante a lo que celebramos hoy en día, en esta festividad el amor no era el tema relevante, tenía más un enfoque sexual, hacía referencia a la fertilidad.  Durante la festividad, se sacrificaban animales, principalmente ovejas, a las cuales se les quitaba la piel, para hacer látigos. Las mujeres se ofrecías a ser azotadas, debido al dogma de que de esta manera su fertilidad aumentaría y darían a luz sin ningún problema.

Más tarde en el años de 496, el papa Gelasio I, prohibió la celebración de Lupercalia e instauró el 14 de febrero como día de la fiesta de san Valentín.  Durante el año de 1382, el poeta inglés Geoffrey Chaucer, escribió el The Parlement of Fowls (parlamento de las aves), el cual contiene muchos de los elementos típicos de los géneros cortesanos de la época, describe una reunión de toda clase de aves, con motivo de la fiesta de San Valentín, para elegir su pareja, lo cual da motivo a una aguda sátira llena de comicidad. A partir del poema de Chaucer, se comenzó a considerar el Día de San Valentín como un día dedicado al amor. 

Durante el reinado de Carlos V de Francia, se creó la Corte del amor, en la cual se efectuaban una serie de competencias en los que los participantes competían para conseguir pareja entre las doncellas cortesanas.

A partir del siglo XV, la celebración del día de San Valentín comenzó a moldearse, como tradicionalmente la conocemos: como día de los enamorados. Con el paso del tiempo, esta festividad se fue poniendo de moda en otras partes de Europa; además nació la costumbre de escribir poemas o Valentinas entre enamorados.

¿Amor es igual que enamoramiento?

Las mayores hazañas se pueden hacer por amor, pero de igual manera, muchas desdichas, han ocurrido por el mismo motivo. Las personas tendemos a confundir el amor con el enamoramiento, que aunque a primera vista parecieran lo mismo, distan de ser iguales.

Cuando nos enamoramos, los niveles de serotonina se desplomas e inundan los centros de recompensa del cerebro con dopamina, una reacción muy similar  al uso de drogas ilícitas. A su vez, la feniletilamina está presente en durante el proceso de enamoramiento, la cual es responsable en gran medida, de las sensaciones y modificaciones fisiológicas que se experimentan durante este proceso. La Dra. Stephanie Ortigue (profesora de la Universidad de Syracuse, en Nueva York), asegura que enamorarse toma exactamente 0.5 segundo, es decir, el tiempo que necesita nuestro cerebro para poder liberar las moléculas neurotrasmisoras que generan las distintas respuestas emocionales. Sin embargo, el enamoramiento tiene fecha de caducidad, esto no significa que el amor se acaba, solo que los neurotrasmisores que al principio inundaron el cerebro, poco a poco van siendo sustituidos por otros; en otras palabras, esta etapa no dura un tiempo exacto, a veces pueden ser seis semanas, a veces ocho meses o inclusive un año, pero lo importante es que, más tarde o más temprano, se termina". Por eso, es importante no tomar decisiones importantes durante esta etapa.

Una vez que la fase del enamoramiento terminó, pueden ocurrir dos cosas –principalmente-, la primera es que la persona enamorada, se dé cuenta que no tiene nada en común con la otra persona y decida terminar la relación; o en su contraparte, comience el proceso de apego o como lo conocemos coloquialmente: amor. Durante esta etapa,  la dopamina disminuye  (y con ella la necesidad sexual), para darle paso a la oxitocina y a la vasopresina, las cuales regulan las relaciones sociales positivas. Esta etapa esta caracterizada por el amor apacible, la calma, la paz, la seguridad y la unión, lo que permite un relación duradera. Es durante esta etapa, que las parejas pueden pensar en matrimonio o hijos, ya que su conducta y decisiones están gobernadas por la estabilidad.

¿Qué quiere él y que quiere ella?

Cada año, es un deleite observar el desfile de rosas y chocolates, entre los jóvenes enamorados; sin embargo, no pasa mucho tiempo para que alguien se sienta frustrado y desilusionado. Son varios los investigadores (Baron-Cohen, Amaya, Ritchie, entre otros) que han acertado al aseverar que el cerebro del hombre y de la mujer son diferentes.

Por un lado, el cerebro del hombre es más sistematizado y asertivo; es decir, que tiene mayor facilidad en construir sistemas y comunicar necesidades – si un hombre dice que no tiene nada, seguramente no tiene nada- por tanto, le cuesta más trabajo ser empático y entender las emociones y necesidades de los demás. El hombre tiende a demostrar su amor a través de ser útil y practico; por ejemplo, llevarte al trabajo, ayudarte con cosas pesadas, arreglar la licuadora descompuesta, etc. Bajo este supuesto, el hombre tiende a ser muy práctico con el regalo de san Valentín – a menos de una amiga o hermana, esté involucrada en la selección del regalo- así que puede que la pareja reciba lo que necesite: un suéter, una cartera nueva, una sombrilla, etc.- Sí, así es, nada romántico. Este tipo de regalos, que son bien intencionados, terminan hiriendo los sentimientos de la pareja y lo más triste, es que el hombre no sabe por qué.  

Por otro lado, las mujeres tienen un cerebro puramente emocional, son más empáticas, por tanto les es  sencillo, comprender las emociones y sentimientos del resto de las personas; sin embargo, son muy poco asertivas y difícilmente expresan de manera claras sus propias emociones – si una mujer dice que no tiene nada, probablemente tenga algo- ellas demuestran su amor a través de cuidados y afectos, tienden a ser más sinceras con su emociones y no temen decir te amo. Por tanto, la mujer tiende a ser más romántica –pero menos practica- con los regalos de san Valentín, por ejemplo, es más probable ver los autos de los hombres decorados con notas adheribles, que el de alguna mujer, también, pueden pasar días o semanas  realizando manualidades, como una esfera de unicel, cubierta con shakira y lentejuelas, formando el logotipo de su equipo favorito. Aunque igual que el regalo del hombre, es bien intencionado, termina arrumbado en closet de la pareja, ya que no le encuentra ninguna utilidad.

A los hombres les gusta recibir cosas que considere útiles (una navaja suiza), que necesite (una cartera nueva) o que quiera en ese momento (el último videojuego del momento). En cambio, la mujeres – o por lo menos la mayoría- prefieren detalles que las hagan sentir amadas (flores), únicas (cartas o poemas) o consentidas (cena romántica).

Si bien, estos detalles son generales, también se debe tener en cuenta la personalidad de nuestra pareja, es importante, darnos el tiempo de conocer a la persona que tenemos a nuestro lado. Y si eres de aquellos, que no gusta de celebrar San Valentín, no hay ningún problema, solo tienes que hablarlo con tu pareja para evitar mal entendidos e herir sentimientos, cada pareja se demuestra su amor como quiere y cuando quiere.

¡Feliz San Valentín!      

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