

José Luis Muñoz Pérez
II de II partes
Este breve resumen es parte de los preparativos
para un próximo viaje a la tierra de los Faraones.

En la tumba también se encontró un pectoral multicolor de oro y gemas con un exquisito escarabajo amarillo, tallado, que se ha determinado como una piedra única, lograda de la fusión de arena del desierto con un meteorito que aterrizó a una temperatura de más de dos mil grados, hará unos 28 millones de años. Los escarabajos bupréstidos, verde-dorado iridiscentes Kheper aegyptiorum, y el negro Scarabaeus sacer, estaban estrechamente identificados con el dios Khepri, que tenía la encomienda de rodar la bola del sol a través del cielo; la mantenía segura en su viaje por el inframundo, y la empujaba hacia el amanecer al día siguiente, tal cual lo hacía en la tierra el escarabajo pelotero, que forma una bola con estiércol en la que ovoposita; el estiércol proporciona calor a los huevecillos por su fermentación y comida a las crías cuando eclosionan. De esta simbólica manera, la muerte es generadora de vida. Cuando Ra se convirtió en el dios sol sublime, Khepri mantuvo este carácter como asistente infaltable. Los escarabajos se convirtieron en amuletos populares durante el Primer Periodo Intermedio (2181-2040 a.C.), y siguieron siéndolo durante toda la historia de Egipto hasta el surgimiento del cristianismo.
El mundo de ultratumba en el que vivirían los difuntos virtuosos se conocía como Campos de Ialu o Campo de Cañas. Los egipcios lo imaginaban como un lugar muy parecido a Egipto, con ríos, montañas, caminos, cuevas y campos muy fértiles, en los que crecía la cebada hasta los cinco codos de altura. El difunto, sin embargo, debía ocuparse de obtener su sustento. Aun siendo un "glorificado", según decía una fórmula del Libro de los muertos, tenía que "arar y segar, comer y beber, y realizar todas las cosas que se hacen en la tierra". Para ello, como en este mundo, podía contar con la ayuda de sirvientes, representados en unas características estatuillas, llamadas ushebtis, siempre presentes en el ajuar funerario de nobles y faraones y que por el poder de la magia se convertían en ayudantes, siempre disponibles.
Cada figura regularmente sostiene en las manos aperos agrícolas. En la parte inferior se inscribía una reproducción del Libro de los Muertos: "Fórmula para que los Ushebtis realicen los trabajos en la Necrópolis… Deben responder “estoy aquí” cuando su amo los llame.

En la tumba de Tut Anj Amon se encontraron 413 ushebtis: 365 obreros, 36 capataces y 10 comandantes. 176 estaban en el llamado cuarto del tesoro, 236 en el anexo y uno más en la antecámara.
La radio en Egipto se inauguró en 1925 con las notas musicales que surgieron de un clarinete o trompeta y de un arpa, encontradas en la Sala del Tesoro y que 32 siglos después de elaboradas sonaron para ser escuchadas a través de las ondas hertzianas como seguramente su fabricante jamás imaginó.
Decíamos que la atención mediática que captó el descubrimiento de la tumba fue determinante para la fama de Tut Anj Amon. Efectivamente, la prensa mundial se volcó desde las primeras noticias ávida de conocer todo detalle. Pero hubo un ingrediente que levantó escandalosamente la espuma. Se dice que fue el descubridor Howard Carter, pero también se atribuye a su mecenas, el Conde Lord Carnavon, el haber pactado la exclusividad noticiosa con The Times, de Londrés, ya avanzada la excavación, a cambio de una importante suma de libras esterlinas que les permitiría resarcir los gastos, por lo menos en parte.
¿Qué fue lo que motivó este contrato?, no hay ninguna duda al respecto.
Hasta momentos antes de conocerse públicamente la noticia del descubrimiento de la tumba estaba legalmente establecido que los descubridores compartirían por mitad los tesoros encontrados con el gobierno egipcio. Pero subrepticiamente la ley cambió con validez retroactiva, para quedarse el gobierno con el botín completo, con la justificación de que la ley anterior aplicaba para tumbas ya saqueadas y no para una “no saqueada”. Los excavadores-inversionistas quedaban así sin retribución ninguna.
El dinero aportado por el Times no cubrió los gastos de ocho años de exploración, pero tampoco fue una suma despreciable. Sin embargo, la prensa mundial y la egipcia rebosaron de enojo y recurrentemente actuaron con ánimo revanchista. Así, la magnífica noticia fue rodeada de falsedades, que en lugar de opacarla resultaron afamándola. Entre las “fake news” que destacó, está la versión de la difundida Maldición de Tutankamon. Consistió esta falsa leyenda en que todo aquel que tuvo que ver con el descubrimiento de la tumba fallecía trágicamente. Una anécdota real se insertó en el mito: Carter tuvo por años en casa un canario amarillo que un mal día fue devorado por una cobra dentro de su jaula, lo que se interpretó en la imaginaria popular como un mal augurio. A ello se agregó que el Conde Carnavon murió unas semanas después de la revelación de la tumba, en un hotel egipcio, de males que lo aquejaban hacía años. En sus últimos días sufrió la infección de un piquete de mosquito en el cuello, que en realidad nada tuvo que ver con su fallecimiento, pero que también formó parte del mito de su “muerte por causa de la maldición”. Por lo demás, otras personas involucradas que murieron a través de los años, sólo comprobaron que el haber estado en la tumba no hizo inmortal a nadie… Salvo si exceptuamos a Tut Anj Amon, por supuesto. Carter murió en 1939 y Lady Evelyn en 1980.
Otra efeméride que se conmemora este 2022 se refiere a que en 1822 fue descifrado el lenguaje jeroglífico egipcio por el sabio francés Jean Francois Champollion. De eso y de las celebraciones hablaremos en próxima entrega.

Bibliografía:
Conferencias magistrales de Eva Tobalina
Raíces de Europa
Atlas Egipto. Baines y Malek.
Crónica de faraones. Clayton P.,
El País, España
Griffith Institute, University of Oxford
La Tumba de Tutankhamon. H. Carter.
Tutankamon, T.G. Henry James y Arnaldo de Lucca.
Book of The Dead, translated by Raymond O. Faulkner.
Gold of Faraohs, Hans Wolfang Müller y Eberhard Thiem
https://www.egipto.com/puntos-interes/museo-egipcio-de-el-cairo/
https://www.egipto.com/templos/
https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:%C3%81rbol_geneal%C3%B3gico_de_la_Dinast%C3%ADa_XVIII_de_Egipto
http://www.egyptianmuseum.gov.eg/
TUTANKHAMON: anatomía de una momia, recapitulación y conclusión, Rafael Agustí Torres- egiptólogo, ex presidente de la Asociación Española De Egiptología