
Por: José Luis Muñoz Pérez
Me sorprendió ver que no hay en Japón personajes más popularmente admirados que los Rikishi, o luchadores de Sumo, ( literal Samurai y fuerza). Ni Rock Stars, ni actores, músicos o cantantes, ni otros deportistas como futbolistas o beisbolistas son tan aclamados.
El torneo de mayo en la arena Kokugikan de Ryoboku, en Sumida, Tokyo, del 14 al 28, agotó sus 13 mil localidades antes de la segunda semana de abril, iniciando la venta el día primero, en 13 mil yens los más caros y en 3 mil los más baratos. Mil yens son 124 pesos.
Cientos de personas esperan diariamente el arribo de los Rikishi, que llegan desde media mañana ataviados con sus Kimono en taxi o en metro, para pedirles un autógrafo o simplemente para admirarlos de cerca. Nunca los acosan ni les bloquean el paso, siempre se les trata con gran respeto.
Mujeres de todas las edades, japonesas y extranjeras, desviven por ellos. Antes de iniciar el enfrentamiento, hay dos rutinas obligatorias. Colocarse frente al rival y estirar los brazos para corroborar que nada se oculta y enjuagarse la boca con el agua purificada, la 'chikaramizu', y luego escupirla con fuerza.
Entre ambas acciones los dos luchadores se estudian paseando por la plataforma, elevan una pierna y la dejan caer violentamente (una 'shiko') y lanzan sal al aire para que caiga en la arena, un ritual procedente del sintoísmo para ahuyentar los malos espíritus. Un combate extrañamente se prolonga más de un minuto. Regularmente se resuelve en segundos.
El objetivo es empujar al contendiente fuera del “ring” o dohy, literalmente,Suelo fardo o amarre, círculo de arena bordeado por una soga de 15 centímetros de diámetro, o hacerlo que toque el suelo con cualquier parte del cuerpo que no sean los pies. No está permitido golpear los ojos, tirar del cabello o dar puñetazos.
También pierde la pelea aquel a quien se le caiga el mawashi, cinturón que es la única prenda que lo cubre durante el combate, rodeando su cintura y ocultando sus partes ínitmas. Mide 9 metros de largo, 60 centímetros de ancho, regularmente es de seda del color al gusto del rikishi y pesa unos 4 kilos.
Los rikishi deben ser humildes y dignos. No hay decepción en la pérdida ni petulancia en la victoria, solo una vuelta silenciosa y respetuosa a sus posiciones, para esperar a que el árbitro o Gy que viste con suma elegancia al estilo de los sacerdotes sintoístas un kimono que cambia de color según su rango (el morado indica el máximo puesto); tabi (zapatillas), ebôshi (sombrero) - anuncie al ganador y el nombre de la “llave” o táctica que aplicó para vencer. Utiliza un gumbai especie de abanico, normalmente hecho de madera, para indicar su decisión inapelable.
Históricamente el gumbai fue utilizado por los oficiales samurái para dar órdenes a sus soldados. La vida del luchador de Sumo es de corte ascético, semejante a la de un monje. Los jóvenes aspirantes deben ingresar a Geya con un máximo de 20 años de edad, pero la enorme mayoría comienza desde mucho antes, algunos a los 14 años.
Deben medir un mínimo de un metro 75 centímetros y pesar al menos 75 kilos. Ahí se dedicarán a acumular peso y a someterse a disciplinas frecuentemente calificadas como brutales, una poco envidiable combinación de agotamiento y humillación. Su dieta fundamental es a base de chankonabe una sopa que contiene dashi o caldo de pollo con sake o mirin para darle sabor. Se cocina con grandes cantidades de pollo, pescado, tofu o res y vegetales como daikon, bok, choy, etc.
Consumen 10 o más platos por ingesta, además de grandes cantidades de arroz y cerveza. El luchador -ahora retirado- Takamisugi solía comer hasta 65 cuencos de chankonabe. El luchador de sumo más pesado de todos los tiempos, Emmanuel Yarborough, llegó a pesar 319 kilos, con 2.03 metros de estatura. Sólo comen 2 veces al día, pero duermen 4 horas después del almuerzo y 6 o 7 luego de cenar.
Su día comienza a las 6 de la mañana con intensos ejercicios, sin desayunar. Pueden pasar hasta 5 años de entrenamiento antes de entrar en combate.
Su ascenso en la escala depende del porcentaje de triunfos que acumule por temporada. Hay 7 divisiones que no tienen que ver con el peso, sino con los triunfos acumulados: maezumo, jonokuchi, jonidan, sandanme, los menores, y makushita, a quien ya se le considera un profesional y recibe un salario, y jry y makuuchi las de más alta categoría. Pero en Makuuchi hay de cinco rangos: Yokozuna, el más alto, y en orden descendente Ozeki, Sekiwake, Komosubi y Maegashira.
En la actualidad solo hay 600 Rikishi,en todo Japón y sólo un Yokozuna, Terunofuji Haruo. Sólo han existido 73 Yokozuna en toda la historia del país. El luchador de Sumo más grande de todos los tiempos, y posiblemente la figura con más logros de cualquier deporte, también de todos los tiempos, Hakuho Sho, es un contemporáneo retirado en 2021.
Tras ganar su primer torneo en 2006, obtuvo la Copa del Emperador en 45 de los 80 torneos en los que compitió. Es una leyenda viva con siete años sin perder ningún combate. En 2009, rompió el récord de la mayor cantidad de victorias en un año calendario, ganando 86 de 90 combates, y repitió esta hazaña con el mismo récord nuevamente en 2010 cuando estableció la segunda racha de victorias más larga en la historia del sumo, con 16, 8 9+ 2 9+2 Alberto González más que la marca anterior y peleó su combate número 1000 como yokozuna en julio de 2020. Pero Hakuho Sho no es japonés, sino Mongol. Adquirió la ciudadanía japonesa en 2019.
El actual único Yokozuna, Terunofuji, finalizó 2021 con 4 títulos en la máxima división y ese año ascendió a "yokozuna" . De los 90 combates que luchó a lo largo de 2022 logró 77 victorias en total. Tampoco es japonés, sino también Mongol.
Es el quinto yokozuna procedente de Mongolia y el séptimo luchador de sum? del extranjero que ostenta el rango de yokozuna. Volvió a ganar el torneo de verano de 2023 en Tokyo. Hay seis grandes torneos de Sumo al año en Japón.
Tres se llevan a cabo en Tokyo, y uno en las ciudades de Osaka, Nagoya y Kyushu. Un Yokozuma tiene un salario de 3 millones de yens al mes, unos 372 mil pesos. En promedio, la esperanza de vida de un Rikishi ronda los 60 años, 20 años menos que el ciudadano común de Japón.
Regularmente se retiran con serias lesiones, principalmente en la rodilla y, debido a su alimentación, la enorme mayoría son diabéticos y sufren severos problemas cardíacos. Terunofuji, de 31 años, fue diagnosticado diabético el pasado abril. El Sumo es considerado el deporte nacional japonés. Su origen data de hace más de 1,500 años, cuando formaba parte de rituales dedicados a los dioses dentro de los santuarios Sintoístas. Hay seis grandes torneos de Sumo al año. Tres en Tokio, y uno en las ciudades de Osaka, Nagoya y Kyushu.