
Ciudadanos denunciaron a esta redacción, la circulación de un triciclo eléctrico sobre la prolongación Teófilo Borunda, en sentido de oeste a este, situación que generó preocupación debido al riesgo para sus ocupantes y para el resto de los automovilistas.
De acuerdo con quienes presenciaron el hecho, en el vehículo viajaban tres personas, entre ellas un menor de edad, sin portar ningún tipo de equipo de seguridad, como casco o protección reglamentaria.
Los testigos captaron el momento en que un joven conducía la moto eléctrica mientras una mujer y un menor viajaban en la parte trasera. Según los reportes, el recorrido incluyó también varios fraccionamientos de la zona, siempre sobre la cinta asfáltica y en circulación conjunta con vehículos de motor.
Cabe señalar que este tipo de unidades no está permitido para circular sobre avenidas de alto flujo, debido a que no cumplen con los requisitos de seguridad ni con la reglamentación aplicable para transitar por vías primarias.
A pesar de la denuncia ciudadana, no se observó la presencia de alguna unidad de la Policía Vial durante el desplazamiento del triciclo eléctrico, lo que aumentó la preocupación por un posible accidente.

El personal de Comunicación Social de las dependencias del Gobierno del Estado debería mostrar mayor criterio y tacto al momento de enviar las imágenes que acompañan sus boletines informativos, pues estas son, en muchos casos, la cara pública del mensaje que se pretende transmitir, sin embargo, pareciera que, en lugar de proyectar profesionalismo, terminan dejando mal paradas a las propias personas que aparecen en ellas…
En esta ocasión, el caso corresponde a una fotografía difundida por la Comisión Estatal de Vivienda, Suelo e Infraestructura (Coesvi), en el marco de una campaña para dar a conocer los paquetes de construcción que se ofrecen para la mejora de viviendas, no obstante, tal como se ha señalado, una imagen destacó entre todas las enviadas… y no precisamente por razones positivas…
Basta con observar la fotografía para entender el problema; no hace falta describirla. Aunque la intención del área pudo haber sido buena, el resultado terminó por opacar el mensaje principal. Este tipo de descuidos evidencian la falta de filtros y sensibilidad en la selección del material que se hace público…
Cabe reiterar que las áreas de Comunicación Social deben extremar el cuidado en las imágenes que difunden, ya que, además del impacto político y social, un error de este tipo puede derivar en problemas legales por el uso indebido o no autorizado de la imagen de las personas, situación que ya ha ocurrido en otras ocasiones…

El personal de Comunicación Social de las dependencias del Gobierno del Estado debería mostrar mayor criterio y tacto al momento de enviar las imágenes que acompañan sus boletines informativos, pues estas son, en muchos casos, la cara pública del mensaje que se pretende transmitir, sin embargo, pareciera que, en lugar de proyectar profesionalismo, terminan dejando mal paradas a las propias personas que aparecen en ellas…
En esta ocasión, el caso corresponde a una fotografía difundida por la Comisión Estatal de Vivienda, Suelo e Infraestructura (Coesvi), en el marco de una campaña para dar a conocer los paquetes de construcción que se ofrecen para la mejora de viviendas, no obstante, tal como se ha señalado, una imagen destacó entre todas las enviadas… y no precisamente por razones positivas…
Basta con observar la fotografía para entender el problema; no hace falta describirla. Aunque la intención del área pudo haber sido buena, el resultado terminó por opacar el mensaje principal. Este tipo de descuidos evidencian la falta de filtros y sensibilidad en la selección del material que se hace público…
Cabe reiterar que las áreas de Comunicación Social deben extremar el cuidado en las imágenes que difunden, ya que, además del impacto político y social, un error de este tipo puede derivar en problemas legales por el uso indebido o no autorizado de la imagen de las personas, situación que ya ha ocurrido en otras ocasiones…
