
Al concluir la oración del Ángelus el Papa recordó la celebración del Domingo de la Palabra, instituido por su predecesor Francisco y la celebración de la Jornada Mundial de los enfermos de Lepra. A los jóvenes de la Acción católica italiana, presentes en la Caravana de la paz, los invitó a ser agentes de paz, nunca violentos, ni con palabras ni con gestos.
Nuevamente, tras el rezo mariano del Ángelus y ante una Plaza de San Pedro soleada y repleta de fieles y peregrinos, unos 20 mil según la prefectura del Vaticano, el Papa manifestó su preocupación por los continuos ataques contra Ucrania, que dejan a poblaciones enteras expuestas al frío del invierno.
“Sigo con dolor lo que está sucediendo, estoy cerca y rezo por quienes sufren. La prolongación de las hostilidades, con consecuencias cada vez más graves para la población civil, amplía la fractura entre los pueblos y aleja una paz justa y duradera. Invito a todos a intensificar aún más los esfuerzos para poner fin a esta guerra”.
En esta misma línea, el saludo del Santo Padre a los jóvenes y niños de Acción Católica de Roma que, como cada año, se reúnen en la Plaza de San Pedro, última etapa de la Caravana de la paz dedicada al tema: “Tierra en paz”. En su agradecimiento, a los más de 4 mil jóvenes, niños, educadores y padres de la ACR, el Pontífice los exhortó a ser agentes de paz en la casa, la escuela, el deporte y en todas partes. Pero, sobre todo, los invitó a nunca ser violentos.
Nunca sean violentos, ni con palabras ni con gestos. ¡Nunca! El mal solo se vence con el bien.
Esta vez, dirigiéndose a los presentes en la Plaza, el Papa invitó a rezar por la paz
Junto con estos jóvenes, recemos por la paz: en Ucrania, en Oriente Medio y en todas las regiones donde, lamentablemente, se lucha por intereses que no son los de los pueblos. ¡La paz se construye respetando a los pueblos!
El Domingo de la Palabra
En el Domingo de la Palabra de Dios, el tercero del tiempo ordinario, el Papa León recordó que su predecesor, Francisco lo instituyó hace siete años para promover en toda la Iglesia el conocimiento de la Sagrada Escritura y la atención a la Palabra de Dios, en la liturgia y en la vida de las comunidades. De allí su agradecimiento a quienes se comprometen con fe y amor con este objetivo prioritario.
El Santo Padre también recordó que hoy se celebra el Día Mundial de los Enfermos de Lepra.
Expreso mi cercanía a todas las personas afectadas por esta enfermedad. Animo a la Asociación Italiana Amigos de Raoul Follereau y a quienes se ocupan de los enfermos de lepra, comprometiéndose a proteger su dignidad.
La Jornada se celebra el último domingo de enero de cada año para concientizar sobre esta enfermedad curable, eliminar el estigma y la discriminación que sufren las personas afectadas, y promover su inclusión social y atención médica, especialmente porque, a pesar de tener cura, sigue provocando el estigma de la marginación.
Por último, el Pontífice animó a los fieles a participar, en presencia o a través de los medios de comunicación, en las vísperas que esta tarde, a las 17 30, celebrará en la Basílica de San Pablo Extramuros junto con los representantes de otras confesiones cristianas, a conclusión de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. Vaticanews