
Para Abel Balderas, fundador del Movimiento Nacional de Recicladores de Base, la Ley General de Economía Circular (LGEC) que entró en vigor el pasado 20 de enero en México es un primer paso para validar una labor esencial que realizan miles de personas diariamente en todo el país.
La legislación reconoce por primera vez a las personas recuperadoras de base, conocidas como “pepenadoras” y las describe como aquellas que “de forma independiente o colectiva, realizan la recolección, separación manual, comercialización y reciclaje de materias primas secundarias”.
Además, incorpora el concepto de “reciclaje inclusivo”, un modelo de gestión integral que reconoce su labor en términos del impacto ambiental, social y económico que implica separar de forma manual los residuos para darles otro destino, ya sea reutilizándolos como materia prima o bien, reparando lo que todavía puede ser útil.
Balderas, de 47 años, quien desde los 8 se dedica a recuperar residuos como plásticos PET, HDP y vidrio, se siente orgulloso de su oficio, a pesar de que con el paso del tiempo, le ha causado problemas de salud, particularmente en la vista con riesgo incluso de perderla, debido a los largos periodos de trabajo en el relleno sanitario de Guanajuato.
Él, junto a otros recicladores y organizaciones sociales que les apoyaron, fueron clave en la configuración de esta ley, al solicitar formalmente que en el dictamen se reconociera su trabajo dentro de la cadena de valor de la Economía Circular.
Aunque la ley no es perfecta, admite Balderas, sí representa un avance significativo que permite dar pasos adelante para impulsar más derechos y beneficios tangibles.
Con información de Animal Politico