
CIUDAD DE MÉXICO (France 24) .- En plena guerra contra Irán, Estados Unidos parece estar enfrentándose a un profundo reordenamiento al interior de su Ejército. El último episodio de esos cambios lo protagonizó la destitución del jefe del Estado Mayor del Ejército de EU, Randy George, por parte del secretario de Defensa, Pete Hegseth.
La decisión fue confirmada el jueves por el portavoz del Pentágono, Sean Parnell, y generó revuelo entre las filas del Ejército, donde varios altos mandos la interpretaron como un golpe a la institución.
"El general Randy A. George se retirará de su cargo como el 41.º jefe de Estado Mayor del Ejército con efecto inmediato", escribió Parnell en su cuenta de X.
Ni el portavoz del Pentágono ni Hegseth dieron detalles sobre las razones de la decisión. Sin embargo, medios estadunidenses como CBS y CNN han asegurado que George mantenía una relación conflictiva con el secretario de Defensa.
El general George ocupaba el cargo desde 2023, cuando fue nombrado por el expresidente Joe Biden. Se trata de un puesto que, en principio, está previsto para que dure cuatro años.
El caso de George no es aislado. De hecho, se enmarca en una serie de destituciones impulsadas por Hegseth desde que asumió el cargo el año pasado.
Según la agencia de noticias estadounidense AP, también fueron relevados el general David Hodne y el mayor general William Green. Hodne estaba al frente del Comando de Transformación y Entrenamiento del Ejército y Green era el jefe del Cuerpo de Capellanes.
Por ahora, se ha dado a conocer que el general Christopher LaNeve asumirá el cargo de jefe de Estado Mayor del Ejército de forma interina, según informó un funcionario del Pentágono.
Se trata de un nombramiento que también ha generado interrogantes, ya que LaNeve era el principal asesor militar de Hegseth cuando Trump lo nominó repentinamente para el cargo de subjefe de Estado Mayor del Ejército en octubre de 2025. Así, ha tenido un ascenso sumamente veloz dentro de la carrera militar, ya que hace apenas dos años era general de dos estrellas.
El despido de George ha generado polémica y, para muchos, evidencia una fractura entre varios integrantes de la cúpula militares y el secretario de Defensa. Además, algunas decisiones de Hegseth han sido cuestionadas por posibles sesgos discriminatorios.
Aunque no hay una explicación oficial sobre la destitución del general George, varios medios estadunidenses citan a fuentes del Ejército que hablaron bajo condición de anonimato y que han dado pistas sobre las razones que podrían estar detrás de la decisión de Hegseth.
Uno de ellos es "The New York Times", que, citando fuentes militares, aseguró que la destitución no se debía a diferencias “sustanciales sobre la dirección del Ejército”. Según el diario, respondía más bien a las quejas que “el señor Hegseth mantenía desde hacía tiempo contra el Ejército, las disputas por el personal y su difícil relación con el secretario del Ejército, Daniel P. Driscoll”. Este último habría forjado, además, una colaboración estrecha con George.
Por otra parte, también ha trascendido que una de las razones estaría en la relación que tenía George con el exsecretario de Defensa Lloyd Austin, quien ocupó el cargo durante la Administración de Joe Biden. Según aseguró CBS, una fuente habría dicho que Hegseth estaba buscando a una persona que implementara la visión de Trump y la suya para el Ejército.
Entre las razones más sonadas, y que han sido recogidas por medios como "The New York Times" y NPR, está el choque por una serie de ascensos que Hegseth bloqueó en los últimos meses. Según ambos medios, Hegseth y George habían tenido enfrentamientos por la decisión del secretario de Defensa de frenar el ascenso de cuatro oficiales del Ejército a generales de una estrella.
La particularidad de ese caso es que dos de los oficiales afectados son afrodescendientes y dos son mujeres, dentro de una lista de ascensos que incluía a otros 29 oficiales, la mayoría hombres blancos.
Así, se han generado fuertes cuestionamientos sobre si las decisiones de Hegseth respondían a criterios discriminatorios.
En todo caso, asegura "The New York Times", Hegseth “llevaba meses presionando al señor Driscoll y al general George para que retiraran a los oficiales de la lista de ascensos. Pero el señor Driscoll y el general George se negaron, alegando la dilatada trayectoria de servicio ejemplar de los oficiales”.
También se dio a conocer que, hace pocas semanas, George había solicitado una reunión con Hegseth justamente para tratar estos ascensos bloqueados y expresar su malestar por la manera en que el secretario de Defensa estaba interviniendo en decisiones internas de personal del Ejército.
Según un artículo de NPR, Hegseth intervino para frenar los ascensos de varios miembros de alto rango de las Fuerzas Armadas. Además, el medio cita a un funcionario que no estaba autorizado para hablar públicamente y que confirmó que el secretario de Defensa “ha estado eliminando a oficiales de alto rango considerados ideológicamente incompatibles”.
Además, NPR señaló que también averiguó “que un coronel negro y una coronela de otra rama de las Fuerzas Armadas fueron excluidos de la lista de ascensos, según un funcionario estadunidense que no estaba autorizado a hablar públicamente. Esto elevaría a al menos seis el número total de ascensos bloqueados por Hegseth”.
Por su parte, Parnell aseguró que esos cuestionamientos forman parte de “noticias falsas” y defendió que “los ascensos militares se otorgan a quienes se los han ganado. La meritocracia que rige en este Departamento es apolítica e imparcial".
El general George participó en varias misiones clave para Estados Unidos, entre ellas en Irak y Afganistán. Sobre esta última, "The New York Times" recordó que jugó un papel importante en la ofensiva militar estadunidense contra los talibanes y que, además, “instó a sus tropas a que también atacaran y destituyeran a los funcionarios corruptos del gobierno afgano que aterrorizaban al pueblo”.
También ha sido considerado una ficha importante para sacar al Ejército de una de sus peores crisis de reclutamiento en años.
Por otro lado, había comenzado una transformación de la tecnología militar y de la táctica del Ejército, alentando a brigadas de unos 3 mil soldados a experimentar con nuevos tipos de drones, tácticas y sistemas de puntería impulsados por inteligencia artificial.
Igualmente, se ha conocido que muchos altos mandos de la institución se mostraron contrarios a la decisión de Hegseth y la calificaron como un duro golpe para el Ejército.
La destitución del general coincidió con un momento crítico para Estados Unidos en la guerra que libra junto a Israel contra Irán desde hace casi cinco semanas.
De hecho, se produjo mientras paracaidistas del Ejército de la 82.ª División Aerotransportada se dirigen a Medio Oriente junto con miles de infantes de marina y otros recursos militares enviados por la Administración Trump.
También ocurrió poco después de que el presidente Donald Trump se dirigiera a la nación para dar una actualización sobre el curso de la ofensiva militar estadunidense. En ese discurso, el republicano aseguró que ya han “prácticamente derrotado” a Irán y que seguirán atacando con dureza en las próximas semanas “hasta devolverlo a la Edad de Piedra”.
Sin embargo, para muchos, se trató de una alocución en la que no se evidenció un plan concreto y estructurado sobre los objetivos que persigue Washington.
La Administración Trump tampoco se ha pronunciado con claridad sobre la posibilidad de una intervención terrestre en Irán, una opción sobre la que ha evitado responder de forma directa.
Con información de AP, EFE y medios locales.