
La cerrada de Plan de San Luis, en la colonia La Purísima, alcaldía Gustavo A. Madero, quedó en silencio desde que los vecinos confirmaron que Julio César Jasso Ramírez, identificado como “el tirador de Teotihuacán”, vivió ahí hace ocho años, durante tres meses, en la casona para estudiantes marcada con el número 16, pero nadie quiere hablar del tema.
Los habitantes de una veintena de casas permanecen dentro de sus hogares y evitan asomarse a la calle donde hay basura tirada, costales de cemento abandonados y apenas un auto y una motocicleta estacionados.
Ulises Toledo, quien fue casero de Jasso en 2018, confirmó que la tensión aumentó este martes cuando comenzaron a llegar personas sin identificarse.
“Hasta paquetes venían a dejar. Pero él ya no vive aquí”, cuenta.
Aseguró que primero vio la noticia en televisión, sin relacionarla con aquel inquilino; sin embargo, por la tarde comenzaron a llegar personas preguntando por él: primero desconocidos que no se identificaban, luego reporteros y finalmente personal de la Fiscalía.
“Yo vi la noticia por la tarde y pues, uno ni le toma importancia. Y hasta que en la noche unos vecinos me comentaron: "Oye, ¿Qué crees que están preguntando? Ya vino mucha gente a preguntar que no se identificaba”, explicó.

Ulises Toledo recuerda que Jasso llegó como muchos jóvenes que rentan cuartos en la zona: con una mochila, ropa y prisa por obtener un comprobante de domicilio.
“Aquí los estudiantes del Politécnico llegan y al otro día ya te piden el comprobante para meter sus papeles”, explica. Por eso no le sorprendió que el recién llegado quisiera registrar esa dirección desde el primer día.
En 2018, Jasso Ramírez tenía 19 años y, según el casero, su comportamiento era el de un estudiante más: entraba y salía sin mayor interacción, cargando libros y una mochila.
“Era tranquilo. No hubo nada raro. Ni pleitos, ni fiestas, ni consumo de nada. Nada”, insiste.
Únicamente recuerda que le llamó la atención que imitaba a los españoles.
“Fíjate que estaba viendo los videos de lo que estaban sacando en la televisión, que hablaba como palabras así como tipo español.
Por ejemplo, cuando vino a ver los cuartos pensé que era de otro país”.
“Hablaba así como tipo español, decía palabras así como español: 'jolines' y ese tipo de cosas. Hasta me quedé y le dije: '¿De dónde eres?' Y dijo: 'Ah, soy de Tlapa de Comonfort, Guerrero'", aseguró.
La habitación que ocupó Jasso era sencilla: cama, colchón, ropero, escritorio. “Llegó un día, vio el cuarto, le gustó y se quedó. Cuando se fue, solo dijo: ‘Ya me voy, gracias’. Y entregó la llave.”
Tampoco recuerda visitas, familiares o amigos.
“Aquí es para personas solas. Él nunca trajo a nadie.”, acotó.
Toledo revisó su registro de inquilinos y confirmó que Jasso efectivamente vivió ahí, aunque por poco tiempo. Desde entonces no volvió a saber de él. “Aquí la gente se va y aparece en otra calle. Es normal. Pero él nunca regresó", indicó.
El casero admite que ahora piensa en endurecer los filtros para quienes renten: pedir credencial escolar, boletas, algo más que una identificación oficial.
“En 10 años nunca había pasado algo así. Ni robos, ni problemas. Nada. Esta es la primera vez,” dijo.
Hoy, la cerrada de Plan de San Luis está solitaria y, a partir de este martes, los vecinos recordarán que “el atacante de Teotihuacán” pasó por ahí como un inquilino más: solitario, callado y sin señales de lo que vendría después.

Con información de: LatinUs.