
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Organizaciones civiles denunciaron una construcción ilegal ejecutada por el Ejército Mexicano en la selva virgen de Tulum, Quintana Roo, que “no tiene utilidad pública ni social” y pone en riesgo uno de los acuíferos subterráneos más grandes del mundo.
A través de un comunicado, Sélvame MX, Greenpeace y el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda) informaron que, ante la persistente destrucción de la selva maya y el avance de obras fuera del marco de la legalidad ambiental, se presentó una denuncia formal sobre el proyecto de una carretera de 16 kilómetros en Tulum.
De acuerdo con el informe, la obra ilegal se realiza sobre el Sistema Sac Actun, “uno de los acuíferos subterráneos más grandes y frágiles del planeta”, fracturando el corazón de la selva virgen y poniendo en riesgo el suministro de agua dulce de la región.
Los especialistas y activistas aseguraron que este camino no cumple ninguna función de conectividad pública (porque no funciona como libramiento vial ni acorta tiempos) y tampoco atiende las necesidades de movilidad, salud o educación de alguna comunidad indígena local.
El proyecto proviene de un acuerdo de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) con núcleos ejidales, pero las organizaciones civiles señalaron que la zona afectada carece de actividades agrícolas o asentamientos humanos que justifiquen la carretera.
"Esta carretera es un vector de destrucción masiva (...) con el único propósito de detonar la especulación inmobiliaria, propiciar invasiones y meter el desarrollo urbano desordenado a la fuerza sobre el acuífero", alertó Sélvame MX.
La principal preocupación radica en el suelo kárstico y la ubicación geográfica de la construcción, que se asienta directamente sobre Sac Actun —el segundo sistema de cuevas inundadas más grande del mundo— y colinda con la Falla de Holbox, “una fractura geológica que actúa como el principal corredor hidrogeológico de la Península de Yucatán”.
De acuerdo con las organizaciones, el uso de maquinaria pesada y la pavimentación en esta zona conllevan riesgos ambientales catastróficos e irreversibles como colapsos, hundimientos, corte de flujos subterráneos, afectaciones a fauna en peligro de extinción y contaminación del acuífero.
Greenpeace México alertó que "Sac Actun no es un hecho aislado, lo que está ocurriendo en toda la Península de Yucatán es una acumulación alarmante y simultánea de impactos negativos sobre un territorio cada vez más al límite".
Las organizaciones subrayaron que esta carretera “es una muestra más del profundo desdén de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y de las autoridades mexicanas hacia la vida y los ecosistemas”.
Por otro lado, reiteraron que la Semarnat tiene una responsabilidad histórica, ya que debe dejar de actuar únicamente como administradora de permisos y asumir plenamente la obligación de proteger los ecosistemas del país a través de un plan integral de protección y restauración.
Ante la dimensión del problema, Sélvame MX, Greenpeace y Cemda hicieron un llamado urgente para que las autoridades detengan de inmediato los trabajos de desmonte y construcción.
“Destinar recursos públicos e infraestructura militar para destrozar el patrimonio natural del país viola flagrantemente el derecho humano a un medio ambiente sano y compromete el futuro hídrico del sureste mexicano. La selva y el acuífero no conocen de fronteras políticas ni de acuerdos ejidales; si Sac Actun colapsa, colapsa la vida en el Caribe”, concluyeron.
Con información de: Proceso.