Los recientes apagones eléctricos en el estado han empeorado críticamente el desabasto de agua potable, una situación que ya moviliza a autoridades locales y representantes comunitarios. Ante la gravedad de la emergencia, el diputado federal Noel Chávez intensificó las gestiones institucionales para exigir soluciones inmediatas.
El legislador detalló que los cortes intermitentes de energía, registrados desde el inicio de la semana, mantienen fuera de operación los pozos y las plantas de bombeo estratégicas que surten a la población.
"Sin luz, los tanques de almacenamiento quedan vacíos y las pipas municipales se vuelven insuficientes. El resultado son cientos de familias sin una gota de agua en los horarios más críticos del día", acusó Chávez.
Impacto directo en la Sierra Tarahumara
La parálisis de los servicios básicos golpea con fuerza la rutina diaria en el Noveno Distrito de Chihuahua, una región serrana y rural de difícil acceso geográfico. Al ser una zona con alta dispersión de habitantes, la población depende por completo de sistemas de bombeo de alta potencia para extraer agua de pozos profundos. Cualquier interrupción en la red de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) colapsa el suministro de inmediato, dejando desprotegidas a miles de familias que carecen de fuentes alternas de abastecimiento.
Actualmente, las afectaciones se dividen en tres frentes principales:
Familias completas reportan que pasan entre 24 y 48 horas continuas sin el recurso.
Hospitales, clínicas y planteles escolares operan con serias dificultades para mantener sus actividades mínimas.
Los negocios locales registran pérdidas al no poder trabajar con normalidad.
Amenaza a la economía regional
El problema trasciende el uso doméstico, ya que la electricidad es el motor de los pilares económicos de la región: la agricultura, la ganadería y la industria forestal.
Cuando el fluido eléctrico falla, los sistemas de riego tecnificado se detienen por completo y se rompen las cadenas de frío indispensables para la conservación de alimentos. Esto paraliza la economía local, pone en riesgo directo el sustento de los productores y profundiza el rezago social de la zona.
Ante este panorama, Chávez Velázquez emitió un llamado urgente a la Presidencia de la República y a la alta dirección de la CFE para que se atiendan y reparen las fallas en la infraestructura eléctrica a la brevedad.