
Carlos Slim, empresario y presidente honorario de Grupo Carso, dejó una frase que continúa generando debate en México: «La pobreza no se elimina con bienestar social. La pobreza se elimina con empleo».
Aunque la pronunció en 2010, sus declaraciones vuelven a cobrar relevancia cada vez que se discuten las políticas sociales, el crecimiento económico y la generación de empleos.
El fundador de Telmex y Telcel sostuvo que los apoyos sociales pueden atender necesidades inmediatas, pero consideró que el desarrollo económico sostenido depende de la creación de empleos productivos, la inversión y el fortalecimiento de la productividad.}
¿Qué dijo Carlos Slim sobre la pobreza?
Durante una conferencia realizada el 13 de octubre de 2010, Carlos Slim afirmó que el combate a la pobreza requiere oportunidades laborales y crecimiento económico.
«La pobreza no se elimina con bienestar social. La pobreza se elimina con empleo».
El empresario explicó que si la solución consistiera únicamente en entregar recursos económicos, él mismo lo haría. Sin embargo, insistió en que el reto consiste en generar condiciones para que las personas obtengan ingresos de manera permanente mediante un empleo formal.
Además, señaló que el desarrollo debe estar acompañado de inversión en infraestructura, educación, salud y productividad para impulsar el crecimiento económico del país.
¿Por qué sus declaraciones siguen siendo tema de debate?
Desde que Slim realizó esas declaraciones, México ha experimentado cambios importantes en materia económica y social. Entre ellos destacan:
Estos factores han mantenido vigente la discusión sobre cuál debe ser el equilibrio entre las políticas de asistencia social y la generación de empleos para combatir la pobreza.
La postura de Carlos Slim sobre empleo y desarrollo
El empresario ha sostenido en distintas ocasiones que el crecimiento económico debe apoyarse en la inversión privada y pública, así como en la creación de oportunidades laborales que permitan elevar los ingresos de la población.
Su planteamiento no consistía en eliminar los programas sociales, sino en señalar que, desde su perspectiva, estos deben complementarse con políticas que incentiven la inversión, la productividad y la generación de empleos de largo plazo.
A casi 16 años de aquella declaración, la frase continúa siendo retomada en el debate público cada vez que se analizan las estrategias para reducir la pobreza y fortalecer el desarrollo económico de México.