
La noticia de la revocación de los permisos de vuelo de Magnichartes confirma que la aerolínea no podrá volver a volar en México, sumándose así a las cerca de 30 aerolíneas que en los últimos años han dejado de sobrevolar desde el cielo mexicano.
Fue en abril pasado cuando se había anunciado la "suspensión" de actividades de la aerolínea Magnicharters "por dos semanas", noticia que causó revuelo en la opinión pública, y sobre todo, entre las personas que ya tenían vuelos previstos con la aerolínea.
La empresa hacía frente a turbulencias financieras al adeudar alrededor de 150 millones de pesos en pagos de sus pilotos, aunque la aerolínea aseguró que se trataba de "problemas logísticos" que impiden la realización de sus operaciones habituales.
Además, al cierre de junio, la deuda de Magnichartes a clientes y agentes de viajes asciende a 12.4 millones de pesos por paquetes turísticos que no pudieron realizarse, contemplando únicamente las 91 denuncias en su contra interpuestas en este sentido, aunque es posible que la cifra sea mayor respecto de quienes aún no han denunciado formalmente. Hoy sus dueños enfrentan órdenes de aprehensión; sin embargo, de acuerdo con las autoridades mexicanas, los tres hermanos al frente de la empresa "están ilocalizables".
Fue el pasado 29 de junio cuando la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) revocó de forma definitiva el Certificado de Explotador de Servicios Aéreos a Magnicharters, lo cual significa que la aerolínea ya no tiene permiso legal para volar ni operar comercialmente en el espacio aéreo mexicano.
Contemplando a Magnicharters, son ya 26 las aerolíneas que en los últimos 25 años han cesado operaciones en México, y de las cuales, solo Mexicana ha logrado sobrevivir, únicamente porque el Gobierno de México decidió invertir en ella para recuperarla.
La primera de ellas fue Transportes Aéreos Ejecutivos, S.A. (TAESA), una de las pioneras de los vuelos "a bajo costo", que comenzó operaciones en 1988. Sin embargo, fue en el año 2000 cuando cerró operaciones debido a malos manejos de la compañía, y luego de la crisis que enfrentó por un accidente sucedido un año previo en Michoacán que derivó en la muerte de 18 personas.
A esta le siguió Aerolíneas Internacionales en 2003, suspendida por la autoridad por incumplir con estándares de navegación y arrastrar adeudos por el uso del espacio aéreo, y Líneas Aéreas Allegro en 2004, que colapsó financieramente al no poder pagar el arrendamiento de sus aviones, ya que en la mayoría de los casos, las aeronaves con las que operan las aerolíneas son rentadas.
Entre 2007 y 2008 se registró la mayor "despresurización" de aerolíneas: empresas regionales y de bajo costo. Una de ellas fue Líneas Aéreas Azteca, que salió del mercado por irregularidades en mantenimiento, mientras que en el caso de Quahonte, con base en Uruapan, la entonces Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) ordenó suspender sus operaciones debido a que la empresa no pudo cumplir con la renovación de sus certificados de capacidad técnica y financiera, dejando desconectada la ruta hacia Guadalajara.
En ese mismo periodo, cuestiones como la crisis del combustible y la saturación del mercado de las empresas "de bajo costo" ocasionaron el cierre de las aerolíneas Aladia, Alma de México, Avolar y Nova Air, además de Aerocalifornia, la cual fue suspendida por adeudos millonarios de derechos aeroportuarios.
Entre 2009 y 2010 se dio una nueva caída, primero con la salida de Aviacsa, que no pudo superar la crisis financiera tras múltiples suspensiones por parte de la autoridad mexicana, y posteriormente con la quiebra del Grupo Mexicana llegó la desaparición de tres marcas de un solo golpe: Mexicana de Aviación, Mexicana Click y Mexicana Link. El motivo: su desaparición se debió a deudas superiores a los 800 millones de dólares y a administraciones que enfrentaron cargos por fraude, dejando también sin efecto a la aerolínea de carga Aeromexpress en el año 2012.
En los años más recientes, la aviación comercial y de carga fue impactada por la desaparición de las últimas aerolíneas con amplias flotas, siendo una de ellas Global Air (Damojh), que perdió su capacidad operativa en 2018 tras auditorías por parte de la DGAC que no pudo acreditar, luego del percance registrado en 2018 en Cuba que cobró la vida de 112 personas. La Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SICT) suspendió sus operaciones tras verificaciones al confirmar deficiencias técnicas.
Interjet es uno de los casos más recientes. La aerolínea dejó de volar en diciembre de 2020 debido a una deuda fiscal insostenible con el Servicio de Administración Tributaria (SAT) de al menos 30 mil millones de pesos. Debido a ello, Interjet fue declarada en quiebra oficialmente en abril de 2023.
Aeromar cerró sus puertas en 2023 tras 35 años de historia, también ante una insolvencia financiera: el monto de su deuda superaba los 7 mil millones de pesos, cuyo adeudo principal era con el SAT, a quien le debía alrededor de 3 mil 500 millones de pesos, además de 500 millones al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) por rentas y Tarifa de Uso de Aeropuerto (TUA), provocando incluso el embargo de sus bienes. El resto del monto se debía en pasivos totales, incluyendo impuestos y combustible.
A estas se suman operadoras consideradas como "de menor impacto" o de carga, como Aeropostal, Aero Caribe, Aero Jet, Aero Sudpacífico, Líneas Aéreas de la Paz, DGO Jet, Air Madrid, y las reestructuraciones que absorbieron a Aerolitoral y Estafeta (carga).
Nota: Aerolitoral y Estafeta son consideradas absorbidas o reestructuradas por otras empresas, por lo que no son consideradas dentro de esta lista como desaparecidas por cierre directo, aunque es necesario mencionarlo.
Con información de Informador.mx