La transformación de la moral: Un viaje hacia el reconocimiento incondicional

Colaboración especial
Érika Edith Rosas Villalobos

Vivimos en una era de transición moral, un periodo que se mueve desde una ética basada en la reciprocidad hacia una moralidad que busca el reconocimiento incondicional de cada individuo. Ya no actuamos ni razonamos como en la época de la ley del talión —“ojo por ojo, diente por diente”—, pero aún nos falta mucho para llegar a ver a cada ser, a todos, como valiosos y dignos de respeto, sin importar qué puedan hacer por nosotros o los nuestros.

¿Este periodo de transición durará décadas, siglos? La verdad, no lo sé. ¿Es inevitable que, con el tiempo, alcancemos una etapa de reconocimiento absoluto y madurez moral? Tampoco estoy seguro, y no soy tan optimista como para asumir que la historia siempre avanza hacia lo mejor. Aun así, no quiero sucumbir al pesimismo total; quiero creer que algún día será evidente que no debemos hacer daño a nadie, aunque ese "nadie" no sea un amigo, un vecino, o incluso alguien que jamás conoceremos. Y no solo personas, sino también seres que no son humanos, como animales, ecosistemas o bienes culturales.

¿Y por qué considero que estamos en una fase de transición? Porque ya no somos simplemente egoístas ilustrados; ya no actuamos solo bajo la premisa de “no dañaré a mi vecino porque no quiero que él me dañe a mí”. Hemos superado la idea de ser buenos con los demás solo porque nos conviene a largo plazo.

Aunque no debemos subestimar esta forma de pensar, que ha sido la base del contrato social. Este enfoque, que se remonta a la filosofía griega y ha evolucionado a través de la Ilustración hasta pensadores modernos como John Rawls y Robert Nozick, ha representado el primer peldaño de la moralidad en las complejas sociedades tanto de la antigua Grecia como de nuestras ciudades contemporáneas. Como señalaba Thomas Hobbes, es mejor vivir en un mundo regido por una moral mínima que en un mundo sin moral, sin leyes y sin autoridad estatal, lo que él llamaba el "estado de naturaleza".

Sin embargo, nuestras intuiciones morales han evolucionado más allá del contractualismo o del egoísmo racional. Hoy en día, muchos de nosotros consideramos abominable maltratar a los animales por mero placer, aunque estos no puedan vengarse de nuestras acciones. Entendemos que es incorrecto comprar productos fabricados con mano de obra infantil o contaminar el medioambiente, incluso cuando las consecuencias de nuestros actos no nos afecten directamente.

Entonces, ¿qué sentido tiene adoptar una moralidad más elevada, orientada al reconocimiento y respeto de todos y todo? ¿Cómo convencer al escéptico moral que solo está dispuesto a seguir una ética mínima basada en el contrato social? Esta es una cuestión difícil de responder, especialmente si no queremos volver a vincular la ética con la religión. Las grandes religiones predican el amor universal, pero a menudo este mandamiento está respaldado por el temor al castigo eterno y el deseo de una recompensa celestial.

Aunque no puedo profundizar en esta cuestión aquí, me gustaría sugerir algo: tal vez la clave esté en dejar de ver la moral como un medio para un fin y comenzar a verla como un fin en sí misma. El egoísta ve la moral como un medio para alcanzar sus propios fines; el creyente la percibe como un medio para asegurar una vida dichosa más allá de esta existencia terrenal. ¿Y si empezáramos a considerar la moral como lo sugería Aristóteles, como la práctica de la excelencia humana por la excelencia misma, como la vivencia de las virtudes porque no hay nada más sublime que llevar una vida virtuosa?

Este cambio de perspectiva nos permitiría avanzar hacia una moralidad que no busca recompensas ni evita castigos, sino que se basa en el reconocimiento y el respeto por cada ser, como un fin en sí mismo. Tal vez, al adoptar esta visión, podamos finalmente superar nuestra fase de transición y llegar a una nueva era de madurez moral.

Con cariño

Érika Rosas

Tips al momento

Cruz en campaña por el Sur del Estado

Sorprendió que el día de ayer el presidente municipal electo de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuellar se encontró en Camargo para “sumar más elementos a Morena”, en esta ocasión con Fito Trillo, ex candidato a la alcaldía de dicho municipio.

Fue por medio de sus redes sociales que el político Morenista presumió la hazaña: 

“Vine a Camargo a reconocer y a invitar a Fito Trillo a unirse a nuestro movimiento, porque además de ser amigos, tenemos en común una voluntad inquebrantable, una determinación absoluta y una fuerza incuestionable.

Agradezco a todas y todos los que con su generosidad buscamos el bien para nuestra tierra.”

No es la primera ocasión en la semana que se le ve fuera de la ciudad fronteriza, pues el pasado sábado Cruz estuvo presente en el desfile de las Jornadas Villistas en Hidalgo de Parral, junto a otros personajes que se dice, ya hacen campaña por la gubernatura en el 2027.


¿Influyentes en retén anti ebrios?

Al parecer todo iba bien con los retenes anti ebrios que inició la Secretaría de Seguridad Pública Estatal para inhibir que los guiadores circularan bajo los efectos del alcohol, resultados que según los participantes iban a la baja, pues durante los primeros operativos desplegados se detectaron gente influyente, abogados, hijos de políticos, entre otros, a quienes se les aplicó el “cero tolerancia”…

Pero, esto no duró mucho, pues al parecer recientemente fueron detectados funcionarios, escoltas y representantes de medios de comunicación bajo los efectos del alcohol, mismos que hicieron uso de sus influencias para evadir la justicia, hecho que causó molestia en los agentes, de acuerdo con datos proporcionados, vía redes sociales,  por supuestos policías viales que habrían participado en dicho operativo presenciaron que uno de los “influyentes” se atrevió a gritar y amenazar a César Komaba, subsecretario de Movilidad, quien autorizó se dejara en libertad al susodicho, de quien por cierto, se dice que, es común verlo manejar alcoholizado…

La pregunta aquí es ¿Dónde quedó el cero tolerancia?, y habrá que preguntarle a Gilberto Loya, titular de la SSPE, qué acciones y sanción aplicará en estos casos…

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